Mirando al futuro

Políticas de Estado para la sociedad: educación para todos, cumpliendo la ley sancionada en 2006. Eliminar del sistema fiscal los impuestos distorsivos. Castigar el empleo en negro.

Por Pedro J. Frías (Córdoba)

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En este año electoral, todos debemos tener en cuenta el futuro inmediato y también el largo plazo, en cuanto sea posible imaginarlo. Porque estamos en un cambio de época, que si no es el “tiempo líquido” que nos detalla Sbauman, a lo menos todo parece más frágil que antes: los proyectos, los medios de que nos valemos, hasta los valores de nuestra civilización. Sabemos que el año electoral nos va a aturdir, nos va a saturar por la campaña política y sus maniobras. Pero debemos atender a lo substancial. Yo quisiera imaginar como posible que los partidos que postulen candidatos a la presidencia, gobernación o intendencia, pudieran reunirse con sus equipos y debatir entre todos para establecer un programa común, de políticas de Estado. Políticas de Estado son las que se continúan por gobiernos sucesivos, aún de distinto signo político. Muchos pensarán que mi propuesta es una quimera, un sueño… Mi ansiedad como la de tantos ciudadanos, cree que esta vez el sueño es posible porque bajo algunos aspectos el país no da más. Doy algunos ejemplos. Políticas de Estado en lo institucional: el Poder Ejecutivo renuncia a las prórrogas de la emergencia, a los superpoderes para cambiar el destino de los fondos del presupuesto, a los poderes delegados. Retiene la posibilidad de dictar decretos de necesidad y urgencia, pero limitado sujetos al control del Congreso, que asume el deber de debatirlos en un plazo razonable. Con esto habremos resucitado el Congreso y volvemos a una democracia representativa y republicana. El Estado federal retornará si los jefes de gobierno no se subordinan a cambio de compartir el superávit del Poder Ejecutivo. A ese fin, es indispensable cumplir la Constitución, que en su reforma de 1949 dispuso que en 1996 o antes, debía dictarse la nueva ley de coparticipación federal. Sé que es difícil lograr los acuerdos necesarios, pero despreciada la Constitución durante diez años, hay que afrontar el cambio, para ser más equitativo con el conjunto de los gobiernos locales. La reelección de los gobernantes por una vez, asegura la posibilidad de alternancia, para evitar las inercias burocráticas y la corrupción que se origina en la creencia de impunidad, que se ha probado tan frecuente. La Cámara única, como en Córdoba, tiene oposición, pero creo que devuelve agilidad al Legislativo y hace menos oneroso ese Poder. En Córdoba, hay 70 diputados, de los cuales 26 son representantes de los Departamentos, elegidos con el sistema no proporcional, que son lo mismo que los senadores. Y la reforma política desechada por los partidos. Políticas de Estado para la sociedad: educación para todos, cumpliendo la ley sancionada en 2006. Eliminar del sistema fiscal los impuestos distorsivos. Castigar el empleo en negro. Y ya no necesito decir más porque todos sabemos lo que falta en salud, vivienda y tanto más. Ya ha habido iniciativas para el consenso. Es lo que necesitamos porque una sociedad tan fragmentada como la nuestra, con el sistema de partidos destruido, necesita que los partidos contendientes demuestren que piensan en la Nación Argentina y no es un remedo de país. Confrontación sí, pero para el consenso. ¿Utopía?

Pedro J. Frías

El autor es abogado constitucionalista y vive en la ciudad de Córdoba.

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