Messi en el PSG: también jugaron Bianchi y Gallardo

El Virrey dejó una huella a puro gol y el Muñeco se encontró pronto con un entrenador que no lo había pedido.

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Por Claudio Mauri.- Lionel Messi será el futbolista argentino N° 17 en vestir la camiseta de Paris Saint Germain. A partir de la llegada de Javier Pastore en 2011, a los últimos siete les tocó transitar la etapa de expansión del club desde que lo adquirió el fondo soberano Qatar Sports Investment (QSI). Esa dinámica megalómana tiene desde este martes un crecimiento exponencial con la incorporación de Messi.

Pero previamente hubo otros jugadores argentinos que pasaron por un PSG que tenía más atractivo por estar radicado en la ciudad que es la aspiración de cualquier turista que por su historia y envergadura futbolística. Dos de ellos son Carlos Bianchi y Marcelo Gallardo, quienes con el tiempo se convirtieron en los dos directores técnicos más importantes en la historia de Boca y River.

Pelota al pie, Carlos Bianchi encabeza un ataque en su época en Paris Saint Germain

Pelota al pie, Carlos Bianchi encabeza un ataque en su época en Paris Saint Germain.

Tanto para el Virrey como para el Muñeco no se trató de la primera incursión en el fútbol francés. El goleador venía de sacudir redes durante cuatro temporadas en Stade de Reims y el volante había tenido su entrada al fútbol europeo en Monaco.

Ninguno de los dos se sintió plenamente realizados con la experiencia en PSG, si bien Bianchi se empachó de hacer goles entre 1977 y 1979; era la gran figura de un equipo apenas discreto, con dirigentes que no garantizaban la organización necesaria para aspirar a grandes objetivos. Gallardo, tras ser dejado de lado por Daniel Passarella en River, se encontró en PSG con el inconveniente de que el entrenador que lo había pedido fue cesanteado a poco de que él llegara y el reemplazante no lo tuvo en cuenta. Estuvo de enero a diciembre de 2007, hasta que emigró a DC United, de los Estados Unidos.

“El PSG en que yo jugué era más modesto y con menos poder ofensivo que el de los últimos años. Pero igual hice 37 goles en 38 partidos de liga en la primera temporada. Siempre me guié por el olfato, sabía dónde iba a caer la pelota. Ser goleador era una forma de vida”, dijo hace un tiempo Bianchi, cuya larga trayectoria en el fútbol francés lo llevó a adoptar ese país como una segunda residencia durante algunos meses del año, con estadas periódicas en su departamento en París.

Gallardo, el día de su presentación en PSG

Gallardo, el día de su presentación en PSG.

Sin estar rodeado de la constelación de estrellas internacionales que hoy posee PSG, Bianchi estableció récords que duraron hasta que Zlatan Ibrahimovic y Kylian Mbappé irrumpieron como piezas de máquinas ofensivas que están muy por encima del nivel de los rivales.

El Virrey fue el goleador de la Liga de Francia en sus dos años en PSG, con 37 y 27 tantos, en equipos que terminaron en los puestos 11° y 13°. Convirtió otros siete por copas. Mucho goleador para poco equipo. Los 37 se mantuvieron como una plusmarca hasta que Ibrahimovic marcó 38 en la temporada 2015/16. Y a principios de 2020, Mbappé igualó un récord de 30 años en poder de Bianchi, el de marcar durante ocho partidos consecutivos.

PSG no tenía una década de vida –fue fundado en 1970-, pero desde su origen estuvo vinculado con el glamour. Bianchi fue contratado por alrededor de 1,5 millones de francos por quien entonces era el dueño, el empresario de la moda Daniel Hetcher, en negociaciones que se hicieron mientras el Virrey pasaba sus vacaciones en Saint Tropez. “Era una persona muy ambiciosa, ponía dinero de su bolsillo en el club”, lo recordó el delantero surgido en Vélez.

Mbappé igualó el récord de Bianchi de haber marcado durante ocho partidos consecutivos

Mbappé igualó el récord de Bianchi de haber marcado durante ocho partidos consecutivos.

Bianchi tuvo de compañero al zaguero argentino Ramón Heredia, en un plantel que solo contaba con otros dos extranjeros (un argelino y un congoleño) y poseía mayoría de franceses, ninguno integrante del seleccionado que en 1978 disputó el Mundial de la Argentina, con Michel Platini, Marius Tresor y Didier Six. En 2020, con motivo del 50° aniversario, Bianchi fue invitado al Parque de los Príncipes. “Tengo hermosos recuerdos de este estadio, era mi jardín”, expresó en la recepción que le organizaron. Tras dos temporadas, en 1979 Bianchi pasó al campeón, Racing de Estrasburgo, donde disputó la Copa de Europa.

Cuando Gallardo llegó a principios de 2007, PSG distaba mucho de lo que es ahora: tenía problemas económicos y estaba apremiado por el descenso. Igual, algo más complejo le esperaba al Muñeco. Guy Lacombe, el entrenador que lo había pedido, se fue al mes de su incorporación. Lo reemplazó Paul Le Guen, que había obtenido tres títulos con Lyon. “Lo primero que me dice Le Guen apenas llega es que yo no estaba en sus planes porque mis características no encajaban en su esquema. Y no me había visto jugar. Yo pensé: ¿qué tiene este tipo contra mí?”, rememoró el Muñeco en el libro “Gallardo Monumental”, escrito por Diego Borinsky.

Le Guen solo le concedía unos pocos minutos, que Gallardo aprovechaba con un buen nivel. “La rompía en las prácticas. Mis propios compañeros me decían que no entendían que no me pusiera. Estábamos con Mario Yepes y (el portugués) Pauleta. Éramos los tres más grandes, los de mejor contrato, y no jugaba ninguno”, agregó Gallardo, que como en otras oportunidades estuvo condicionado por las lesiones musculares.

La situación no tuvo más retorno cuando Le Guen le pidió que hiciera la función de carrilero. “Le dije que podía cubrir la banda, pero que por mi físico no era el ideal porque debía hacer un gran desgaste, que si quería pusiera a otro”. El entrenador, que no necesitaba que nadie lo empujara para prescindir del Muñeco, tomó la segunda propuesta y Gallardo optó por decirle al presidente que prefería irse, si bien le quedaban dos años de contrato. Formó parte del plantel que en esa temporada obtuvo la Copa de la Liga, el tercer torneo en importancia.

No lo sedujo Le Guen, pero sí la calidad de vida en la ciudad, como a tanta gente. “No sabés lo que nos costó dejar París. La verdad es que intenté pelearla, pero no había caso, el técnico no me quería. Disfruté mucho vivir ahí, la pasé muy bien. Mis hijos iban a una escuela bilingüe que estaba a tres cuadras de casa. Iban caminando”, concluyó Gallardo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/

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