“Me trataron de mentiroso”

El que opina es el Pbro. Sergio Capoccetti, párroco de la Iglesia San Francisco Javier (San Javier).
“En toda la Diócesis de la provincia de Santa Fe, los subsidios para comedores comunitarios, $ 0,50 de la copa de leche, y $ 1,70 para el comedor, están atrasados un año…”, agrega.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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MHG: La ciudad de San Javier tiene un porcentaje entre personas sub y desocupados de alrededor del 60%… SC: San Javier es una ciudad hermosísima, la belleza natural del río nos ha reglado lugares hermosísimos… pero lamentablemente, desde hace muchísimo tiempo, es una ciudad a la que no se le ha dado la atención que hay que darle… Es una ciudad que nació con los jesuitas quienes vinieron a esta región, enseñaron lo que es el trabajo… Pero la desocupación en los últimos ocho años ha crecido muchísimo, no hay industria, no hay gas natural, el servicio de electricidad no es bueno… todo esto hace que las empresas no busquen instalarse en este lugar… La desocupación fue creciendo, las familias también, somos aproximadamente 22 mil personas los que vivimos aquí en San Javier… es una ciudad muy postrada…

MHG: En este “olvido” que hay hacia San Javier, están incluidos los subsidios para comedores comunitarios, con un atraso de casi un año… “olvidos” en los cuales se va la vida de la población… SC: Los subsidios para comedores comunitarios se reciben desde Acción Social, los recibe Caritas y los distribuye e a todas las parroquias. En toda la Diócesis de la provincia de Santa Fe, están atrasados un año…

MHG: ¿Cómo hace para dar de comer? SC: Tuvimos la “suerte” que cuando se difundió la noticia en los medios, nos mandaron tres meses juntos, que correspondían al año 2008…

MHG: ¡Pueda ser que después de esta entrevista le manden el resto! SC: ¡Dios quiera nos escuchen ahora!… Y todavía se enojan, el Dr. Pablo Farías (ministro Promoción Social del gobierno de Santa Fe) me trataba de mentiroso, pero es la realidad… Ellos decían que no tenían deuda con San Javier porque no hay convenio firmado… ¡No es verdad! El convenio está firmado con la Diócesis de Santa Fe que es la que distribuye a las parroquias….

MHG: Pero hay un convenio con el hombre, con el necesitado… SC: También tienen un convenio con la ideología que ellos dicen tener… están siendo malos con ellos mismos… Hablaban de llevar adelante otra forma de gobierno… La vez pasada manifesté que si ellos estaban disconformes con que Caritas tenga los comedores comunitarios, que se encarguen ellos… Nosotros recibimos los $ 0,50 de la copa de leche, y $ 1,70 para el comedor, y ponemos el personal, ponemos la luz, el lugar, el gas… ¡Si ellos desconfían, y lo van hacer mejor, que lo hagan!… Nosotros no nos queremos adueñar de la pobreza y sabemos que los comedores no sirven para salvar la pobreza, solo sirven para alimentar y que sigan siendo pobres… con un comedor no hacemos nada… Le podremos enseñar a los chicos a sentarse a una mesa, a lavarse las manos… pero no podemos sacarlos de la pobreza…

MHG: ¿Qué edad tiene padre? SC: 45 años…

MHG: ¿En que lugar estuvo antes? SC: El 30 de setiembre cumplí quince años de sacerdocio… El primer lugar en el que estuve fue el barrio San Agustín de la ciudad de Santa Fe, un barrio muy necesitado. Como no me llevaba bien con monseñor Storni, no fui el único, como castigo me mandó a Cañada Rosquín… una localidad muy distinta, en donde la soja reinaba… Monseñor Arancedo, me mandó a San Javier, una localidad muy linda, con muchos desafíos para trabajar…

MHG: ¿Cuál es la producción principal de San Javier? SC: La pesca y el arroz… hay muy buenas arroceras en la zona… Sucede que es una producción que genera muy poco empleo, por cada hectárea se emplean cuatro personas…

MHG: En ese escenario de extrema pobreza ¿se hace más fácil o más difícil trasmitir la palabra de Dios? SC: Es más sencillo… A veces la gente que tiene asegurado el plato de comida, o tiene asegurado el poder dormir en un lugar confortable, o tener su vehículo… es como que tiene todo… No es que la gente viene a rezar para poder comer, pero sí está mucho más abierta a la fe…

MHG: ¿Por qué no hay piquetes en San Javier? SC: Primero porque si haríamos un piquete nos aburriríamos un poco porque en la ruta Nro. 1 pasan muy pocos autos… (risas)

MHG: ¡Vamos a tener que contratar autos! (risas) SC: Así es… Hablando en serio: a las autoridades no les duele que la gente esté varada o haciendo piquetes, les duele cuando se da a conocer la noticia… Aquí, los medios de comunicación son fantásticos porque trabajan al servicio de la comunidad pero no tienen repercusión ni provincial ni nacional. Además me parece que los “cinco siglos igual”, como dice León Gieco, ha hecho que la gente sea mucho mas pacífica y resignada, lamentablemente… es mucho mas silente…

MHG: ¿Hay población aborigen? SC: Hay población mocoví… Pero no están agrupados en una zona o con su cultura bien definida… Se han mezclado, pero queda mucho del mocoví en la forma de ser en la gente y en las raíces de las familias…

MHG: Todo esto sucede a 152 Km. de la capital provincial… ¿Qué le dice la gente del lugar? SC: Les cuesta entender… A veces les da miedo y me dicen “Padre con lo que usted dice van a creer que somos una villa miseria, que hay inseguridad”… San Javier es un cuidad donde las bicicletas se dejan en la calle, en la puerta de la escuela o de la iglesia… Hay muchas cabañas de turismo, los chicos pueden salir a pasear en bicicleta porque van a volver con ella…

MHG: ¿Qué hay de cierto que dentro de los paquetes turísticos que se venden al extranjero, también se incluye el turismo sexual? SC: Eso se comenta mucho… pero muchas veces el turismo sexual que practica el extranjero reclama chicas casi modelos, muchas veces vienen agencias desde Santa Fe, de Rosario o Paraná y piden chicas que hasta hablen otro idioma… No es que van a un barrio a recolectar las chicas… esto es lo que corresponde al turismo extranjero… Lo que sí se está controlando es el turismo sexual de niños, porque una vez en un complejo buscaban niños… Sucede que a veces los complejos son tan privados que a la misma policía les cuesta controlar… Se hace mucha exportación de chicas para prostíbulos de ciudades cercanas… Trata de personas hay… como lo hay en todos lados…

MHG: El profesor Sergio Carreras junto a sus alumnos fue quien relevó los datos de la desocupación… ¿Han relevado datos educativos? SC: Esta escuela en una materia trabaja el tema de Estadística y lo hace en campo. Fueron perfeccionando el sistema y realizan recolección de datos todos los años para evaluar como van variando los índices, no mienten con los datos. El tema educativo hasta el nivel primario está muy bien en San Javier. El problema se da en el secundario, no hay suficiente cantidad de escuelas. La escuela técnica que es oficial tiene que tener hasta 45 alumnos en cada división… Hay una escuela parroquial, mas otra secundaria, y una que se creó para absorber a los chicos de escuelas rurales… Pero son escuelas muy grandes, con muchas divisiones… pero habría que crear más escuelas… porque la educación es lo que va hacer crecer a la comunidad… Hay una escuela en la isla que se trasladó hace unos años por una inundación, y ahora aparentemente la quieren cerrar… Hay esfuerzos muy lindos de parte de las docentes y las mismas instituciones escolares y sus cooperadoras…

MHG: ¿Hay muchos habitantes de San Javier que emigran a otras ciudades? SC: Sí… Muchos se van a buscar trabajo a otras ciudades. Aquellos que pueden realizar una carrera terciaria o universitaria, que nos son tantos en proporción, también se van….

MHG: En todos estos años ¿fue cambiando su concepto de Dios o siempre es el mismo? SC: Lo he cambiado en el sentido que como sacerdote cada día lo amo más. Le reclamo cada vez más cosas… pero también voy descubriendo lo que me pidió a mí como sacerdote… Cada vez que leo el Evangelio donde cuenta que muchos hombres se habían reunido para escucharlo a Jesús, pero él primero le dio de comer… Ahí me digo ¡tengo que hacerlo, porque si Jesús lo hizo con aquellos hombres que tenían hambre, sabiendo que muchos posteriormente lo iban a condenar! Yo sé que mucha de la gente que se acerca a la parroquia a buscar comida, son evangélicos, pero nunca se les pregunta cuál es su religión… Ese plato de comida se lo da Dios, nosotros somos instrumentos… la Doctrina Social de la Iglesia nos indica eso…

MHG: El ministro Farías ¿nunca le pidió perdón por haberle dicho mentiroso? SC: No, nunca habló conmigo… Acá vino un viceministro de gobierno, Drisun, a ofrecerme alimentos… Yo le dije “van a traerme veinte camiones de alimentos, ¡sería un lío repartirlo…! Lo que hay que tener son políticas para sacar a San Javier de la situación de donde está… Si seguimos repartiendo planes sociales y tarjetas sociales, que es una ayuda, seguimos manteniendo a la gente en la pobreza… nada se puede hacer con $ 100 ó $ 150… Hay que aplicar políticas de verdad, que podamos sacar a la gente de ese círculo de desocupación… Por ejemplo construir viviendas, que hay un déficit muy grande, eso genera trabajo, o hacer la defensa en el río porque San Javier tiene una zona que puede inundarse, obras públicas que generan trabajo… En San Javier no hay inversión…

MHG: Después de tantos años de desocupación ¿es difícil educar en la cultura del trabajo? SC: A mi no me parece difícil, porque cuando uno le propone proyectos a los jóvenes en la escuela, rápidamente se ponen a trabajar… No tienen problema en agarrar una pala si hay que hacer una huerta, hacen cualquier trabajo… Hay que invertir en ayudarlos de salir de este embudo que los lleva al fondo. Aunque a algunos les conviene la existencia de este embudo… Una vez unas mujeres de la localidad trabajaron sobre la violencia familiar, pero descubrieron otras violencias… Un funcionario fue hasta la institución y les dijo “están avivando a la gente”… Hay mucha gente que está esperando de nosotros como iglesia… y de otras instituciones…

MHG: ¿Cómo nos seduce para visitar San Javier? SC: El cartel de entrada a San Javier dice “Bienvenido al paraíso costero”, y lo es, es un paraíso natural bellísimo, al que hay que cuidar y respetar y no matar por matar. Si se viene a pescar, que se coman el pescado en la parrilla… Y vengan con toda la familia porque hay lugares hermosos para alojarse y caminar… Lo único que no hay son calles peatonales, hay tranquilidad y belleza natural… Quien quiera venir a desintoxicarse hace 300 kms desde Rosario y se va a encontrar con historia, con cultura, con la naturaleza y sobre todo con el silencio… Y si en el baúl del auto ponen un bultito con ropa en desuso, a nosotros nos va a venir bien, se los v

Fuente: www.mariaherminiagrande.com.ar, 03/10/2009.

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