Los caminos del vino

Mendoza es una ciudad que ofrece distintos atractivos para quien la visita, incluyendo distintas propuestas que atrapan al viajero, desde el turismo aventura hasta actividades culturales así como todo lo relacionado al buen comer y el buen beber.

Por Virgilio Jiménez Grotter (Rafaela)

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Mendoza es una ciudad que ofrece putas feas y distintos atractivos para quien la visita, incluyendo distintas propuestas que atrapan al viajero, desde el turismo aventura hasta actividades culturales así como todo lo relacionado al buen comer y el buen beber.
Como centro vitivinícola líder en Sudamérica, la región es ideal para recorrer las distintas bodegas que allí se han instalado, ya sea aquellas que poseen tecnología de avanzada y que producen en cantidades industriales o bien aquellas que trabajan artesanalmente –como el caso de Fabre Montmayou y otros emprendimientos familiares- para lograr vinos de óptima calidad con una producción limitada.
El Departamento de Maipú ha sido bendecido por la naturaleza ya que la riqueza de sus suelos y su particular microclima proveen uvas de altísima calidad, asi como olivos, frutas y hortalizas. Por sus características agro-climáticas los vinos de esta zona son reconocidos y premiados en todo el mundo. La variedad emblemática es el Malbec, que encuentra en las tierras mendocinas excepcionales condiciones para su desarrollo y algunos expertos opinan que esta cepa logra mayor calidad en nuestro país que en Francia, su lugar de origen.
Dos de las bodegas más importantes de la Argentina se encuentran en este distrito: López y La Rural. La primera representa un caso excepcional porque fue fundada en 1898 por José López Rivas y actualmente continúa en manos de la familia fundadora en su cuarta generación. El producto premium de esta casa es el Chateau Montchenot y en la sala de degustación en una de las vitrinas se exhiben algunos Chateau Vieux del año 1977, por cierto verdaderos tesoros enológicos.
En la zona de Coquimbito se ubica el Museo del Vino que pertenece a Bodega La Rural, fundada por Felipe Rutini y que hace algunos años fue adquirida por la familia Catena Zapata y el grupo HSBC. El creador de esta bodega decidió hacer un Museo del Vino a los fines de reunir los elementos más importantes de la vitivinicultura mendocina y como un homenaje a los primeros forjadores de esa industria.
A la hora del almuerzo sugerimos entrar en “Casa de Campo”, el lugar indicado para saborear comidas caseras recién hechas en el horno de barro, siendo el conejo a la criolla la especialidad. A unas pocas cuadras de allí “Historias y Sabores” deslumbra al gourmet más exigente con licores, chocolates y dulces elaborados siguiendo antiguas recetas tradicionales.
Para quienes disfrutamos de los placeres sibaritas nada mejor que regalarse una cena en Bistro M del Park Hyatt Mendoza, en donde la calidad de la gastronomía se combina a la perfección con un servicio ejemplar. El sommeliere Pablo Lauro será el encargado de asesorar amablemente al comensal sobre la mejor forma de maridar platos y vinos. Al igual que “La Bourgogne” y “Tomo I” en Buenos Aires, el “Bistro M” ha alcanzado el rango de verdadera meca de los gourmets internacionales.
Este restaurante ha sido galardonado con el premio a la excelencia otorgado por la prestigiosa revista norteamericana Wine Spectator por su extensa carta de vinos, en la que se incluyen ediciones limitadas, partidas especiales y grandes guardas. Otras opciones gastronómicas que ofrece el hotel son “Uvas Bar & Lounge” –típico bar de vinos donde sobresalen distintas variedades de tablas- y el “Grill Q-Parrilla argentina” es el sitio para el clásico asado argentino en un cálido y confortable ambiente.
Otro lugar para no dejar pasar por alto es “Azafrán”, una antigua casona de la calle Sarmiento reciclada y decorada al estilo pulpería. Este almacén, que sorprende gratamente a quienes llegan a la capital mendocina, tiene más de 350 etiquetas de 65 bodegas.
De esta manera, esperamos haber generado al lector la curiosidad de conocer Mendoza y en especial estos reductos de la buena vida. Al respecto no queremos terminar esta nota sin dejar de recordar las sabias palabras pronunciadas por J. A. Brillant-Savarin, autor del libro “Fisiología del gusto”: “que los manjares se elijan con exquisito cuidado, pero en número limitado y que los vinos sean de primera calidad, cada uno según su clase y de lo mejor que se encuentre”.

Virgilio Jiménez Grotter

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