“Las noticias deben reflejar la inquietud de la gente”, dice McCombs

Reflexiones de un especialista en medios

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“La gente está más interesada en los problemas que afectan a nuestra sociedad y cómo resolverlos, y mucho menos en la diaria confrontación política. Las noticias deben reflejar la inquietud de la gente si se quiere mantener la atención del público.” Quien afirma esto es un especialista en el análisis de los medios de comunicación y de su impacto en la población: Maxwell McCombs, profesor del Departamento de Periodismo de la Universidad de Texas, en Austin. “En EE.UU. los lectores de diarios y los espectadores de noticias por TV han ido disminuyendo por varias décadas, porque encuentran irrelevante gran parte de lo que se les ofrece en los medios”, dice McCombs, al destacar la abundancia de información sobre pugnas políticas. Una vez, al ser interrogado sobre qué sugerencia les haría a los editores de The New York Times, contestó que les pediría que dieran “menos noticias políticas y más sobre lo que le importa a la gente común, como el tránsito o el estado de las calles”. McCombs, que llegó a Buenos Aires para exponer en la Universidad Católica y ante los directivos del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), se graduó en Letras en la Tulane University, fue reportero de The Times-Picayune, de Nueva Orleáns; se doctoró en la Universidad de Stanford; enseñó en las universidades de Los Angeles, Carolina del Norte y Syracuse, y se desempeñó como director del News Research Center de la Asociación de Editores de Estados Unidos y como presidente de la Asociación Mundial para la Investigación de la Opinión Pública. Es un amplio conocedor del tema, y señala que la responsabilidad del periodista en la sociedad “es enorme”.

La agenda de los medios

“Disponemos del tiempo y de la atención que nos brinda la gente. ¿Qué uso haremos de ellos?”, pregunta. Ese interrogante es parte de sus desvelos desde que en 1972 publicó un artículo en la revista Public Opinion Quarterly, junto con Donald Shaw, en el que analizó la influencia de la agenda de los medios de comunicación sobre la agenda pública. En dicha nota adujo que los medios de comunicación, al dar o restar importancia a un tema, transmiten la relevancia de los problemas que se perciben como importantes. La idea de aquel primer artículo nació en la campaña electoral norteamericana de 1968, en la que tomó, como laboratorio de ensayo, la población de Chapel Hill, Carolina del Norte. Se encuestó a los votantes indecisos y se compararon los temas que les preocupaban con los temas que eran tratados en los medios informativos locales. Se halló una gran correspondencia entre ambos. Así se instaló el concepto de agenda-setting (que podría traducirse como “la definición de los temas prioritarios”), que pasó a ser el campo de estudio de McCombs. Autor de una decena de libros, el experto señala que no todos los periodistas advierten el poder que tienen en sus manos y que el mejor guardián para el buen uso de ese poder es la ética. “El primer capítulo del libro «La opinión pública», de Walter Lippman, se titula «El mundo exterior y el cuadro en nuestra cabeza», y tiene que ver con la relación entre los hechos que acontecen y su percepción en la gente, que los asimila a través de los medios de comunicación”, señala McCombs. Y añade que Lippman subrayó el papel que desempeñan los medios informativos en definir “nuestro mundo”, entendiéndose como tal todo aquello que va más allá del entorno inmediato personal y familiar. “Una década atrás se hizo en Texas una encuesta para que la población dijera cuál era el problema más grave en el estado. La mayoría dijo que era el crimen. Pero las estadísticas mostraban que en los últimos tres años el delito había bajado. Como los medios les daban mayor espacio a las noticias sobre delitos, por su gran impacto, la gente terminó por creer que era lo más apremiante”, explica McCombs. Este no es un dato menor, añade, ya que la mayor parte de las ciudades medianas y pequeñas en EE.UU. tiene un solo diario, “con lo cual la gente tiende a pensar de manera uniforme. Años atrás, en Washington, se preguntó a los habitantes de distintos barrios si la ciudad era segura. La gente que prestaba más atención a las noticias locales pensaba que la ciudad era más insegura, y se comportaba con más temor”. Según McCombs, cuanto más espacio le dedican los medios a un candidato, más se fijará en la gente la percepción de que es el que tiene más posibilidades de ganar. “Esto obliga a los periodistas a ser muy prudentes y responsables”, dice, porque toda noticia que refleja una actividad política tiene influencia sobre el voto, más allá de los discursos y la propaganda de campaña. “Hace poco tomamos a un grupo y le dijimos: «Imaginen que viene un amigo de ustedes que hace años que no vive en EE.UU. y le tienen que dar su impresión sobre Bush». La mayoría respondió con definiciones que habían sido publicadas por los diarios o dichas en TV. Esto se da en muchísimos temas. La gente se forma una opinión de acuerdo con la información que le llega -afirma McCombs-. Es incorrecto pensar que cuanto más educada es la ciudadanía, su punto de vista es más independiente, y cuanto menos educada, es más influenciable. La diferencia es mínima.” Todo esto, señala el autor, obliga a los periodistas a reflexionar sobre los temas que se eligen en la agenda y a no subestimar al lector.

Fuente: diario La Nación, Buenos Aires, 22 de setiembre de 2005.

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