Las Grutas: un lugar con aguas cálidas y mareas pronunciadas

Este centro turístico viene creciendo en los últimos años. Los secretos: familiar, variadas playas, peatonal, casino y propuestas nocturnas para todas las edades. Las sombras: escasea el agua corriente por el exceso de visitantes y el costo de vida es elevado.

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Por Emilio Grande (h.).- La Argentina es un país bendecido por tantos lugares heterogéneos que es difícil no enamorarse de sus diferentes propuestas turísticas.

Un sitio novedoso y convocante es Las Grutas ubicado en el Golfo San Matías del Océano Atlántico en la provincia de Río Negro, distante a 250 km al norte de Puerto Madryn y a 1.300 kilómetros de Rafaela, una distancia similar respecto al sur de Brasil.

Un elemento diferenciador lo constituye sus aguas cálidas que permite bañarse a lo largo del día (oscurece a las 21), que en algunos sectores alcanza los 25 º, gracias a la influencia de la corriente cálida del Brasil que llega hasta este lejano golfo patagónico.

También están sus mareas pronunciadas respecto a otros lugares (en el mismo lugar donde había agua a la mañana, a la tarde no hay), bajando el agua unos 100 m lo que genera un amplio sector de playas aprovechado por muchos turistas para tomar sol y hacer actividades físicas.

A decir verdad, es un misterio de la naturaleza esta gran bajante del agua que durante unas seis horas va variando según la luna, pero ¿adónde va semejante cantidad de agua? Algunos dicen que cuando hay baja marea se produce alta marea en la costa de China.

Este lugar turístico viene creciendo en los últimos años. Los secretos: además de las variadas playas por las que se puede ingresar a través de las conocidas “bajadas”, Las Grutas es un lugar muy familiar y casi no hay inseguridad; tiene una hermosa costanera, peatonal, casino y propuestas nocturnas para todas las edades.

Tiene poco viento y hay pocas olas. Su clima es semiárido, con escasas lluvias, poca humedad y con una temperatura que en verano va desde los 14 hasta los 30 grados, refrescando a la noche.

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Otra de las cosas atractivas es la presencia de lobos marinos que suelen aparecer con la marea alta en la localidad de San Antonio este a unos 60 km de Las Grutas (hay 15 km a San Antonio Oeste, municipio al que pertenece).

En una visita familiar en la que tuvimos que caminar un km pudimos acercarnos a un ejemplar que estaba fuera del agua y luego aparecieron varios lobos marinos pero no salieron a la superficie porque habían muchos curiosos. En algunos casos no tuvieron precaución al quererse sacar fotos cerca del animal, quien con el movimiento del cuerpo acompañado por sonidos los ahuyentó.

Pero no todo es “color de rosas” en Las Grutas, entre las sombras escasea el agua corriente (un problema que no es exclusivo de los rafaelinos) por el exceso de visitantes (hay estables unos 5.000 habitantes y en el verano llegan a 50.000) y el costo de vida es elevado tanto para alquilar como comer, sin olvidar que es un lugar turístico. Cuenta con una oferta de alojamiento de más de 17.000 plazas divididas en hoteles, residenciales, complejos y casas de alquiler, además de los campings y albergues.

Tiene muy poca historia para contar y mucho presente. En 1939 se construye la primera casa en Las Grutas, hecha por gente de San Antonio Oeste. Pero recién en 1964, a partir del loteo de terrenos, se empieza a expandir el balneario.

En la década del 80 tuvo un gran empuje con la inversión hecha por gente de diferentes ciudades de la región. Luego vino el apoyo oficial con la incorporación de los servicios esenciales de agua, luz, entre otros. Actualmente es impresionante el boom de la construcción.

El nombre se debe a las grutas o cuevas socavadas por el mar en los acantilados. Su belleza reside en ser una playa extensa y de suave declive, como todas las patagónicas, pero cobijada de los vientos por sus acantilados.

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