«La Teología Fundamental dialoga mucho con la cultura»

Por Emilio Grande (h.).- El sacerdote rafaelino Alejandro Sola realizó la licenciatura en Teología Fundamental en la Pontificia Universidad (PUG) de Roma durante dos años (2016-18), siendo su tesina «La compasión: estilo de praxis reveladora y conformadora». Tiene 38 años, es hijo del matrimonio «Pochita» Alberto y Ricardo «Chueco» Sola, teniendo una hermana Verónica (radicada en Córdoba) y dos sobrinas: Paulina y Agostina. Los estudios primarios y secundarios los hizo en el Colegio San José, y luego la formación sacerdotal en los seminarios de Córdoba (1º año) y Paraná, siendo ordenado por el obispo Carlos Franzini. Fue vicario en las parroquias de Humberto, Ataliva y Moisés Ville, Sunchales y Lehmann, San Cristóbal y Villa Minetti. En su regreso a la diócesis de Rafaela es vicario en la parroquia Sagrado Corazón de Rafaela, compartiendo con el párroco Miguel Cerminato y Daniel Varayoud. «Siempre que hay un estudio de especialización se conversa junto al obispo, viendo las necesidades de la Diócesis, el perfil de los sacerdotes y sus inquietudes. Siempre hay sacerdotes que están en una etapa formativa en el país o afuera, o haciendo alguna experiencia misionera o algún servicio particular. Se vio la posibilidad de profundizar esta especialidad particular de la Teología Fundamental», expresa Sola a este cronista. Desde Roma escribió algunas colaboraciones para este diario. También aprovechó para visitar el «paese» Airasca, provincia de Torino, Región del Piemonte, de donde vino Giuseppe Sola; como así también realizó una experiencia pastoral en parroquias de pueblos pequeños en las regiones Calabria y Sicilia, al sur de Italia. -¿De qué se trata la Teología Fundamental y cuáles son sus alcances? -Hacia dentro del ámbito de la fe es una profundización de lo que significa la revelación de Dios, los signos de esa revelación y el acto de fe, cómo nosotros podemos descubrir y responder a esa llamada de Dios. Hacia afuera, en relación al mundo propone signos de credibilidad de la fe, por qué nosotros creemos que es razonable creer, es un campo de frontera donde se dialoga mucho con la cultura, las otras expresiones religiosas, los que no son creyentes, la filosofía, la ciencia. Es la rama de la Teología que está en el ámbito del límite en diálogo con el mundo. -¿Cómo fue esa experiencia académica en la PUG? -Ha sido una experiencia muy buena, Dios sobrepasa cualquiera de nuestras expectativas, lo académico ha sido muy bueno. También la experiencia grande de Iglesia porque en la Gregoriana hay una participación muy diversa de sacerdotes, religiosas, laicos de todo el mundo, poder compartir en lo humano las experiencias de fe de gente de Africa, Asia, Medio Oriente, Europa, América; te abre el horizonte y permite descubrir experiencias nuevas muy enriquecedoras, ser agradecido y valorar las experiencias que venimos recorriendo como Iglesia en latinoamérica, Argentina y nuestra Diócesis. -En este contexto de la Iglesia universal y la presencia del papa Francisco, ¿cómo se transmite ese mensaje renovado y actualizado de la nueva evangelización, la cultura del encuentro, ser «hospital de campaña» y las periferias? -Con Francisco tuve solamente un saludo en una ocasión en particular. Hay un doble aspecto, por un lado una valoración muy positiva de su persona, su testimonio evangélico, su sencillez, su simplicidad, su compromiso con los que más sufren y están alejados, los que están en situaciones de periferia existencial. En el tema particular de la inmigración llevó a una cierta incomprensión de algunos, uno puede comprenderlo por la situación delicada que vive Europa. El Papa es uno de los pocos dirigentes que hoy se está pronunciando de una manera fuerte en favor de los inmigrantes y de la realidad humana muy precaria y frágil que traen consigo. También está el compromiso papal en la realidad italiana contra las mafias y ha tocado ciertos intereses fuertes. -¿Cuáles son los puntos de encuentro y las diferencias culturales entre Argentina e Italia? -Hay muchas similitudes entre el sur de nuestra Diócesis que deriva de la inmigración italiana y el norte de Italia; el sur de Italia lo veo muy semejante a la zona norte de la Diócesis con un estilo particular de expresión de devoción popular que todavía se mantiene. En las grandes ciudades va avanzando mucho el individualismo y el consumismo; se ve también gente marginada que intenta subsistir porque el estilo de vida y los costos son altos. Tienen un desarrollo tecnológico y servicios públicos que son buenos en comparación con nuestras realidades. Creo que hay más puntos en común sobre todo cuando vas a las zonas de pueblos más pequeños, he tenido experiencias en parroquias en el norte y sur de Italia, uno ve reflejado de dónde venimos y nuestras raíces. -¿Qué fue lo que más extrañaste? -Lo que más se extraña son las personas, desde la familia de sangre hasta la familia en la fe: la diócesis de Rafaela y las comunidades. Uno se dedica de un modo más exclusivo al estudio, sin bien tenemos contacto con realidades pastorales perdemos un poco esa dinámica de estar insertos en una comunidad. Fue una experiencia linda de familia grande de Iglesia universal y con mucha alegría hoy vuelvo también a nuestra Iglesia concreta diocesana.

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, domingo 26 de agosto de 2018.

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