La “sangre” corrió en la boda del Lasserre

Por Emilio Grande (h.).- La vida y la muerte estuvieron presentes a lo largo de casi toda la tragedia “Bodas de Sangre” de Federico García Lorca, que se estrenó el sábado pasado con un numeroso elenco del Centro Ciudad de Rafaela, ante más de 100 espectadores en el Teatro Lasserre. La trama aborda los hechos en un pequeño pueblo de la Región de Andalucía, al sur de España, en el que se narran las vivencias de la vida rural, sus implicaciones en los trabajos manuales y rudos del campo, aludiendo las imágenes campestres de aquel momento histórico, sumado a los mitos y leyendas de los personajes. El nudo de la historia en cuestión es la tradicional boda de una pareja de novios, pero la novia es también pretendida por su ex novio que se encuentra casado; a partir de ese momento aparecen las costumbres lugareñas, un tanto autoritarias en la educación familiar de hace casi 100 años, emergiendo fuertes cuestionamientos hacia la vida personal de la novia. Hay que mencionar que “Bodas de sangre” fue escrita en verso y prosa en 1931, fue estrenada el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Beatriz de Madrid por la Compañía de Josefina Díaz y Manuel Collado, y fue llevada al cine por Edmundo Guibourg en 1938. Volviendo a la trama en sí, el novio está enamorado, lo mueve la pasión de la boda, pero es un poco insulso con las reacciones de su pretendida. En tanto, la novia es una mujer indecisa entre casarse con su novio o volver a su “viejo amor”: el día de la boda, en medio de los festejos se termina escapando con Leonardo, ante el asombro de propios y extraños, especialmente el incrédulo novio. De esta manera, el amor, la infidelidad, la traición, la vida y la muerte juegan permanentemente en la adaptación durante más de una hora de esta puesta en escena, sin olvidar los personajes mágicos y los dioses crueles, que sobrevuelan por el escenario. Estas pasiones amorosas van derivando en los celos entre los protagonistas (especialmente los dos varones), las persecuciones entre los dos bandos que se fueron formando, para llegar al trágico final de la muerte, en una pelea sin cuarteles entre los dos jóvenes con navajas (las peleas con armas blancas parecen ser moneda corriente de la época). Para destacar, la gran actuación de todos los actores (estuvieron más de seis meses ensayando), sobre todo de los más jóvenes quienes están haciendo sus primeras armas sobre las tablas. También hay que destacar la ambientación con el juego de las luces, el dispositivo escénico y el vestuario de la época, que cobran un protagonismo especial para el desarrollo de esta historia particular de una boda que termina sangrienta… Al final de la puesta y luego de los aplausos, subió al escenario la directora santafesina Marisa Oroño, quien destacó el profesionalismo actoral y la memoria de dos que partieron: Miguel Ebenegger y Galdino Gentilini.

FICHA TECNICA El elenco está integrado por Liliana Olivero (la madre), Enrique Ruffiner (el novio), Alba Vincenti (vecina y mujer de Leonardo), María Rosa Luciano (suegra de Leonardo), Beatriz Bouhier (criada), Máximo Gentilini (Leonardo), Virginia Tessio (mendiga), Ana María Aubagna (la luna), Silvina Fernández (la novia), Arturo Gentilini (padre de la novia), Ricardo Crocce (leñador), Martín Werlen (leñador). La escenografía es creación de Mónica Milanesio. Técnicos: Gastón Walker y Rodrigo Mateo. Todos bajo la dirección de Marisa Oroño. La obra (número 272 que a lo largo de los 85 años del Centro Ciudad de Rafaela) se repone este sábado 27 de mayo a las 21:00 en el Lasserre. Se realiza con el aporte de de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura. Entrada general $ 150, y socios, jubilados y estudiantes $ 120.

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, 24 de mayo de 2017.

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