“La pasión eucarística se expresa en compromiso social”

Así expresó el obispo Franzini durante su homilía de Corpus Cristi, ante 1.500 personas. Luego se hizo la procesión con el santísimo sacramento alrededor de la plaza 25 de Mayo.

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“Una vez más estamos reunidos como pueblo de Dios para celebrar con asombro y gratitud el misterio de nuestra fe, la sagrada eucaristía. En el significativo espacio de la iglesia Catedral, provenientes de los distintos rincones de nuestro extenso territorio, fieles laicos, consagradas, diáconos, presbíteros y el obispo queremos celebrar, adorar, profesar nuestra fe en la presencia verdadera real y sustancial de Jesús en la eucaristía”. Así arrancó la homilía monseñor Carlos Franzini durante la fiesta diocesana de Corpus Christi. La misa fue concelebrada frente a la Catedral San Rafael ante unos 1.500 fieles. Luego se hizo la procesión con el santísimo sacramento rodeando la plaza 25 de Mayo. “De este misterio insondable -agregó- queremos seguir extrayendo fuerza, luz, aliento, energías para nuestro peregrinar en la fe. De este misterio queremos vivir nuestra vida cristiana para ofrecerla con sencillez, convicción y entusiasmo a nuestros hermanos, especialmente a quienes todavía no lo conocen”. Y continuó: “la palabra de Dios que nos propone la liturgia de este día nos habla de un misterio que es don, recibido y entregado. San Pablo es plenamente consciente de ser mediador de una tradición viva que ha de comunicar a los Corintios, para que ellos tengan vida y vida abundante. Tradición viva que llega hasta nosotros y que también nosotros hemos de acoger y transmitir”. Recordó la carta pastoral de Cuaresma: “les invitaba reconocernos herederos y beneficiarios de una rica tradición de fe, recibida en la enorme mayoría de los casos, en el seno de nuestras familias. ¡Demos gracias a Dios por la fe eucarística recibida de nuestras familias!, de nuestros mayores y que ha marcado tanto la vida religiosa de nuestras comunidades. Esta misma celebración, con la procesión posterior, es expresión de esta tradición viva que todos tenemos la responsabilidad de custodiar y transmitir. “Al celebrar solemnemente el Cuerpo y la Sangre del Señor podemos preguntarnos con mucha sinceridad si verdaderamente nuestras familias siguen siendo el espacio primero y natural de transmisión de la fe recibida. Si en familia aprendemos a conocer, amar e imitar a Jesucristo; a celebrarlo de modo particular el domingo, el Día del Señor. ¡Mis queridos hermanos, antes que un precepto, la misa dominical es una sentida necesidad de quien verdaderamente se ha encontrado con el Señor! “Ya es casi un lugar común hablar de la crisis familiar. Los cristianos sabemos que es desde la fe -que es el vínculo más profundo que nos une- que podremos reconstruir y afianzar toda la riqueza de la vida familiar. De un modo particular desde la fe eucarística. Recordando la célebre expresión del padre Peyton, podríamos decir que «la familia que celebra unida la eucaristía, permanece unida». “En este año en que como diócesis queremos destacar la alegría de ser familia los invito de manera particular a nutrir la vida familiar, su comunión más profunda, sus vínculos más genuinos, su misión irreemplazable en la transmisión de la fe, por medio de una renovada e intensa vida eucarística. ¡Sería un hermoso fruto de esta celebración que en cada familia se dedicara un tiempo a dialogar y revisar la vida eucarística de sus miembros!, renovando motivaciones, aclarando dudas, haciendo nuevas opciones. “El evangelio proclamado nos presenta uno de los relatos de la multiplicación de los panes. Se trata de un relato cargado de gestos y signos expresivos del misterioso diálogo que se da entre el hombre indigente y pecador y el Dios providente y compasivo. La multitud enferma y hambrienta sigue a Jesús, en quien encuentra respuesta y consuelo. También al hombre de hoy, hambriento de pan, de trabajo, de felicidad, de sentido, de Dios, Jesús quiere darle una respuesta. Por ello, como en aquella primera multiplicación de los panes, hoy sigue multiplicando el pan eucarístico. Para esto Jesús pensó la eucaristía; para que -como enseña Santo Tomás de Aquino- sea «singular consuelo en las tristezas de su ausencia». “Pero como sucedió en la primera multiplicación, en la que Jesús pidió la colaboración de los discípulos, también hoy Jesús se hace pan y consuelo con nuestra colaboración, que no puedo reducirse a gestos esporádicos e individuales, sino que debe convertirse en estilo de vida. El papa Benedicto nos ha recordado en su reciente exhortación Sacramentum Caritatis que hay una «forma eucarística de la vida cristiana», que supone en cada uno el no poder vivir sin este pan, una verdadera «pasión eucarística» y que expresa de manera singular en el compromiso social y ciudadano. “Por tanto una genuina devoción eucarística se expresará no sólo en largos ratos dedicados a la adoración silenciosa sino también en gestos concretos y comprometidos de servicio a los demás, en especial a los más pobres, débiles y sufrientes. “La celebración de Corpus nos encuentra en las puertas de una elección de autoridades en el marco del voto popular. Hemos recordado recientemete los obispos argentinos que la participación responsable y comprometida de los cristianos en este acto esencial de la democracia es expresión de auténtica madurez cristiana”.

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