“La Navidad muestra que la paz es posible con Jesús”

Así se expresó monseñor Carlos Franzini en una entrevista. Dice que hay que “volver a nuestras raíces” con motivo de los 125 años de la ciudad. No se olvida de los altos índices de pobreza y exclusión social del país. Destaca el viaje de Benedicto XVI a Turquía. Analiza sus seis años en la diócesis de Rafaela.

Por Emilio Grande (h.)

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“Este año estuvo muy marcado por la celebración de los 125 años de la ciudad que es una fecha que sirvió para detenernos, hacer memoria, agradecer, valorar y, al mismo tiempo, repensar nuestro camino. Más allá del aspecto celebrativo, hay que volver a nuestras raíces y recuperar lo más genuino. Me impactó muchísimo, y lo voy a incluir en la próxima carta pastoral de Cuaresma, una cita de un libro que recoge las cartas de los gringos de apellido Racca que escriben a su familia que quedó en Italia. Estas resumen lo más genuino del espíritu de familia y trabajo, y de una enorme fe en Dios, «para sus hijos y los hijos de sus hijos», dice la carta”. Así se expresó monseñor Carlos Franzini en una entrevista con un cronista de LA OPINION con motivo de la Navidad y de un análisis de la realidad local, nacional y mundial.

-¿Qué balance realiza de los hechos más destacados a niveles nacional e internacional? -A nivel país ha sido un año marcado por el crecimiento macroeconómico con índices alentadores con una coyuntura inédita en muchas décadas en Argentina, favorecida por una coyuntural internacional. Pero tenemos algunas materias pendientes, porque si la riqueza no es equitativamente compartida puede ser fuente de creciente exclusión y enemistad social. Seguimos teniendo índices elevados de pobreza y marginalidad social que está fuera del circuito productivo. En el orden institucional hemos tenido un año preocupado por los vicios institucionales arraigados pero también tuvimos signos alentadores como la reacción social de Misiones (el obispo Joaquín Piña venció al gobernador Carlos Rovira) ante el intento grotesco de avasallar las instituciones con la anuencia y explícito apoyo de las autoridades nacionales. Además, la problemática con Uruguay, que estamos llegando a unos niveles de enfrentamiento inusitados y peligrosos y estamos jugando con fuego; tenemos que ser sensatos y serenos para no dar pasos en falso y cosas de las que después nos tengamos que arrepentir, sin olvidar que hay situaciones preocupantes de contaminación en otros lugares del país. Como pastor de la Iglesia tengo que destacar un hecho significativo para la paz mundial como fue el viaje a Turquía, Esto pone de evidencia la voluntad de la Iglesia de querer contribuir para poner puentes entre los pueblos y las culturas, sin olvidar la realidad preocupante en países africanos, latinoamericanos y europeos. El papa Benedicto XVI sigue las huellas de Juan Pablo II, quien invitó a los líderes religiosos a poner lo mejor de sí a la causa de la paz en el encuentro de Asís.

-Estamos a pocas horas de la Navidad, ¿cuál es el mensaje más profundo? -La Navidad viene a mostrar que la paz es posible porque un niño nos ha nacido, como dice la palabra de Dios. La paz se construye desde la respuesta humilde, discreta y sencilla a través de una vida más generosa, solidaria y disponible a los demás, una vida más abierta al encuentro y al diálogo con el otro, capaz de llegar al modo supremo del amor que es el perdón.

-Ya pasaron 6 años al frente de la diócesis de Rafaela, ¿en qué áreas se avanzó y qué puntos quedan pendientes? -Cuando llegué a Rafaela encontré una diócesis rica en vida, desbordante, quizás pobre en organicidad pastoral. Hemos ido dando pasos en la línea de una pastoral orgánica más lograda y potenciar la vida eclesial. Hemos afianzado la idea de diócesis y no de un conglomerado de parroquias, con distintas realidades y estilos, sino con una identidad común diocesana trabajando con la ayuda de Dios. Hemos dado algunos objetivos en estos años buscando consolidar el encuentro con Jesucristo focalizado en tres ámbitos: la familia, la juventud y la vida cristiana poco vigorosa que quisiéramos renovar. El año que viene se dedicará a la familia, que es un anuncio de la próxima carta pastoral de Cuaresma; estamos pensando para el mes de octubre un encuentro diocesano de la familia porque desde una familia más consolidada podremos ofrecer un servicio más incisivo en la Iglesia y en la sociedad.

-¿Sigue siendo el mayor reclamo de los sacerdotes de las distintas comunidades? -Cada vez se reclama más (risas). Tengo un amigo que dice que “los curas son el único gremio que cuanto mejor trabajamos más trabajo tenemos”. Podemos agradecer al Señor que tenemos un clero estupendo, santo, trabajador, apostólico y austero, pero insuficiente. La ciudad de Rafaela se queja de poca presencia sacerdotal, pero debe saber que nuestra diócesis es inmensa y hay zonas que son atendidas por un solo sacerdote. Tenemos que seguir rogando con mucha insistencia al Señor que regale nuevas vocaciones; para el año próximo ingresan tres nuevos seminaristas.

Emilio Grande (h.)

Este artículo fue publicado en el diario La Opinión.

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