La figura de Belgrano en la oscuridad institucional de la Argentina

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” que conduce Emilio Grande (h.) en radio Sol (FM 90,9). ¿Qué valor tiene la vida para la desprestigiada clase política? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie frente a tanta desidia?

Compartir:

Por Emilio Grande (h.).- Mientras vivimos un momento de crisis sociopolítico en la coyuntura de nuestro país producto de problemas estructurales sin solucionar y con la dirigencia que se aferra más al poder y se olvida del mandato popular de representar a su pueblo que la eligió, el 27 de febrero último se conmemoró el bicentenario de la creación y primera jura de la bandera argentina. Manuel Belgrano participó de la Revolución de Mayo y de la guerra de la independencia de la Argentina, rescatando un par de mensajes suyos para reflexionar: “Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado” y “mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella”. Para no quedar abstraídos de la triste realidad nacional, la presidenta Cristina Fernández inauguró el año legislativo en el Congreso con un discurso de más de tres horas de duración, al mejor estilo de Fidel Castro y Hugo Chávez, con todo el cotillón kirchnerista. No es la primera vez que la titular del Ejecutivo nacional se considera la fundadora de un nuevo proceso histórico, en el que los errores y los problemas son de los otros, pero lamentablemente el discurso oficial hace aguas por varios frentes. Me voy a detener con la parte alusiva a la tragedia de Once que dejó un saldo de 51 muertes y más de 700 heridos. Al respecto, dijo que la Auditoría General de la Nación no le pidió nunca la rescisión del contrato. A decir verdad, la AGN cuyo responsable es Leandro Despouy viene efectuando informes durísimos sobre el decadente servicio ferroviario, el último dado a conocer el viernes 2 de marzo con graves denuncias sobre fallas de mantenimiento de los trenes y el material rodante y controles insuficientes del Gobierno, recibiendo los concesionarios millonarios subsidios. La rescisión de los contratos es una decisión exclusiva del PEN. Pero la Presidenta parece mirar otra película de la Argentina, justificando la falta de inversiones en el sistema ferroviario por culpa de la deuda del corralito del gobierno de la Alianza. El kirchnerismo asumió en 2003 y los subsidios al sector crecieron exponencialmente en los últimos años: en un 146% entre 2006 y 2010 Los concesionarios, eran los hermanos Cirigliano, no realizaron las inversiones correspondientes con ese dinero, sumado a la falta de controles de parte de las autoridades del Gobierno, habiendo una vieja sospecha de corrupción, en el cual están más preocupados por el trasiego del dinero que por la seguridad de las personas. Si salimos del sistema ferroviario, también están colapsadas las rutas nacionales con miles de muertes anuales, quedando en el olvido la impostergable necesidad de la construcción de una red de autopistas. ¿Qué valor tiene la vida para la desprestigiada clase política? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie frente a tanta desidia?

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*