La falta de presión de agua es un problema sin resolverse

Se trata del editorial del programa radial “Sábado 100” por Mitre Rafaela (FM 91,9) que conduce Emilio Grande (h.). La solución de fondo es la construcción de otro acueducto que se licitará en enero próximo, pero su construcción demandará 5 años. ¿La “ciudad modelo” está preparada para un crecimiento demográfico incontrolable y sin previsibilidad que hace aguas?

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Cada vez que llegan los veranos con altas temperaturas vuelven a aparecer los graves problemas de la falta de presión de agua corriente para el consumo domiciliario en casi todos los barrios de la ciudad, sin olvidar que en algunos sectores padecen este problema durante todo el año. Ciertamente, que esta situación no es de ahora sino de hace muchos años que se agravó cuando fue privatizada la entonces Dipos (Dirección Provincial de Obras Sanitarias) en 1995 durante la gobernación de Carlos Reutemann. Los nuevos dueños –Aguas Provinciales- decidieron eliminar los bombeadores de las casas particulares de la ciudad para aumentar el consumo de agua de la red, que con el paso del tiempo quedó demostrado que fue un error gravísimo, porque la gente usaba los bombeadores para regar las plantas, lavar los autos y llenar las piletas. En la década en que estuvo concesionada la empresa francesa en 15 ciudades de la provincia de Santa Fe –incluida Rafaela- no realizó las obras previstas de ampliación de la red, mantenimiento de cañerías, sumado a las cloacas y planta depuradora, llegándose a la situación de rescisión del contrato que era de 30 años, con lo cual Aguas se terminó yendo de la provincia y se hizo cargo Aguas Santafesinas a cargo del Estado provincial. ¿Qué rol tuvo el Enress en aquel entonces? La verdad que poco y nada, efectuaban controles cuando descendían las temperaturas o elevaban la presión domiciliaria previo a la constatación de los problemas denunciados. En este contexto no se puede dejar de mencionar los pozos que rebalsan afuera por la falta de la obra de cloacas, cuya obra inconclusa en 8 barrios de la ciudad a punto de terminarse beneficiará a unos 18.000 vecinos, pero hay que decirlo el día que se conecten a la red demandará mayor consumo de agua y, seguramente, profundizará la falta de presión de agua. A esto se suma la planta de tratamiento de líquidos cloacales que está saturada (de las 40.000 conexiones habilitadas recibe efluentes de 55.000) con la posibilidad cierta de posible contaminación. Ahora se anunció que está a punto de finalizarse otro módulo de la planta de tratamiento cloacal. Esta semana vinieron funcionarios de ASSA y se reunieron con los concejales, anunciando que la empresa invertirá unos 2 millones de pesos en los barrios 9 de Julio, 30 de Octubre y Alberdi, y que antes de fin de año se inaugurará otro módulo en la planta de osmosis. ¿No es hora de colocar medidores en forma masiva que ayudará a controlar el agua que se consume y no derrocharse a mansalva como actualmente? La solución de fondo es la construcción de otro acueducto que se licitará en enero próximo, pero su construcción demandará 5 años. ¿La “ciudad modelo” está preparada para un crecimiento demográfico incontrolable y sin previsibilidad que hace aguas?

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