La educación es una materia pendiente

Se trata del editorial del programa radial “Sábado 100” por Mitre Rafaela (FM 91,9), que conduce Emilio Grande (h.). La escuela es un disparador sobre lo que ocurre en el país: carece de orden, normas claras y un clima apropiado para producir.

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Recientemente, en la capital chilena se dieron a conocer los resultados de una evaluación internacional de la Unesco sobre lectura, matemática y ciencias naturales a chicos de tercero y sexto grado, de 16 países de la región, y la Argentina quedó superada por Cuba, Uruguay, Costa Rica, Chile y México. En contraste con una medición similar de 1998, cuando alcanzó el segundo puesto después de Cuba, nuestro país cayó ahora al sexto lugar en matemática, en el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo, destinado a medir los aprendizajes de los estudiantes de América latina y el Caribe. En lectura, la caída fue mayor: la Argentina fue séptima en tercer grado y ocupó el octavo puesto en las pruebas de sexto grado, siempre en una competición de 16 países. En el examen de ciencia salió cuarta, pero intervinieron nueve países, y sus resultados fueron más bajos que el promedio general. Los resultados de las pruebas de la Oficina Regional de Educación de la Unesco para América latina y el Caribe ratifican el liderazgo de Cuba en la carrera por la calidad de la enseñanza en la región. Le siguen Uruguay y Costa Rica, donde el sistema educativo tiene una organización centralizada por parte del Estado nacional, y Chile, donde por el contrario en las últimas décadas se intensificó el proceso de descentralización y, en muchos casos, la escuela depende del municipio. Entre los factores que influyen en el rendimiento de los alumnos, el informe de la Unesco rescata el peso que tiene la escuela, por encima de las condiciones socioeconómicas. Hace unos días estuvo en Rafaela Juan Llach y opinó que se necesita políticas concretas de las autoridades nacionales. El reporte comparativo nos muestra como el país en el que mayor cantidad de alumnos llegó tarde a la prueba, adultos que interrumpieron la situación de evaluación, chicos que transgredieron la norma de quedarse en el aula hasta que todos terminaran. Parece haber llegado el momento de abordar el problema. Chicos que lleguen en hora, con hábitos de orden y trabajo, docentes que vayan a la escuela todos los días y lleguen temprano, menor interferencia y desorden en las aulas, edificios en condiciones de limpieza y orden, bibliotecas, padres que apoyen a los docentes y exijan a sus hijos, responsabilidad que cada uno debe asumir por los resultados de su tarea. En este contexto, el problema no es de ahora sino que viene de hace varios años, de lo contrario cómo explicar que el 47% de la población económicamente activa (entre los 17 y 65 años) no tiene los estudios obligatorios completos. ¿Qué espacio tiene la investigación universitaria como herramienta para hallar nuevos caminos de construcción colectiva? La escuela es un disparador sobre lo que ocurre en el país: carece de orden, normas claras y un clima apropiado para producir.

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