La desigualdad y el oportunismo

Sobre el polémico muro entre San Isidro y San Fernando opina un vecino que nació en este último partido bonaerense y está construyendo una casa en el barrio La Horqueta ubicado en el primero.

Por Claudio Galo

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En medio de la efervescencia política preelectoral de Junio de 2009, surgió un suceso que, en todo el país se conoció como el muro que dividió a ricos de pobres. Los primeros, prima facie, victimas de los delitos de los otros. Así, de crueles y terminantes, se escuchaban algunas voces. En la zona norte del Gran Buenos Aires, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, había tomado la decisión de levantar un muro que separaba al lujoso barrio de “La horqueta”, de otro mas Humilde, en el lindero partido de San Fernando: Villa jardín. Es su intendente Osvaldo Amieiro. He vivido toda mi vida en la zona norte. Nací en San Fernando, donde resido actualmente, y, estoy construyendo mi casa en el Barrio de la Horqueta. He trabajado y trabajo circunstancialmente para ambos partidos, y, en cada uno de sus rincones desde hace 25 años. Me encuentro en esta confrontación, como un vecino que convive con dos realidades absolutamente antagónicas. El punto geográfico del conflicto, ha presentado siempre un muro intangible mucho más cruel y descarnado que el de cemento y ladrillos apilados. Un contraste impiadoso que empuja a juzgar a unos como “los buenos” y a otros como “los malos”, dependiendo del prejuicio absurdo de las apariencias; simplemente: lujos de un lado y pobreza del otro. En ambos lados habrá vecinos que bregan por un mejor bienestar para sus hijos, y otros que rechazan abierta o solapadamente la confraternidad entre vecinos. Los que trabajan y los que roban. Los que envidian y los que desprecian. Pienso: ¿Un muro en este momento del país y del mundo?. En algunas paredes del partido de San Fernando, aparecieron afiches que proponían un cambio político y social para la comunidad Sanfernandina. Quien esto promovía, desde las fotografías y los textos de los afiches, era Gustavo Posse, intendente de San Isidro. ¿Es acaso oportuna la excusa de la inseguridad para instalar esta discusión?.
Los vecinos de ambos partidos vieron como sus dirigentes locales, provinciales, nacionales, y los “expertos en opinión”, (algunos se hacen llamar filósofos), volcaban argumentos inconsistentes pero oportunos, rodeados de serviles dirigentes vecinales de un lado, y del otro, déspotas observadores silenciosos. Este muro, lejos de exponer los problemas de fondo, cimentó, otra de tantas discusiones triviales. Una anécdota más. La abismal y dolorosa diferencia social, siguen allí. Con el muro intacto, aquel del desprecio y de la envidia. Una metáfora sin héroes que la rompan.

Claudio Galo El autor viene desde hace tres años a Rafaela a enseñar magia.

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