La crisis en el Gobierno: el peronismo no está preparado para perder

La historia que arrancó el domingo con la dura derrota en las PASO sigue abierta por la crisis que generó el enfrentamiento entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Razones de la pérdida de votos.

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Por Jorge Lanata.- El peronismo está preparado para ser proscripto, para ser perseguido, pero no está preparado para perder. Su falta de preparación para la derrota electoral bien puede hacernos dudar de su calidad democrática. La democracia también se trata de perder. Quienes critican la supuesta hegemonía ajena y no ven la propia se desarman cuando pierden el control.

Esta historia comenzó el pasado domingo a las nueve de la noche: recién a esa hora el Gobierno descubrió que perdía la elección. De haberlo sabido antes –como lo dijo en su carta pública– Cristina le hubiera avisado a Máximo y Axel que no subieran al escenario a dar saltitos. Cristina y Alberto recién volvieron a verse cara a cara el martes. Cristina pidió cambios inmediatos y Alberto se negó: estaba dispuesto a discutirlos recién después de noviembre. Luego de desató el vendaval de renuncias y en la Casa Rosada interpretaron que la vicepresidente buscaba forzar un desenlace: copar o vaciar el Gobierno.

“Fue una jugada al pedo, ridícula e inoportuna”, dicen en Gobierno.

Alberto se abroqueló entonces con su mesa chica: los bautizados por la Cámpora “inútiles” y “lopecitos”. Los primeros serían el renunciado Biondi, Vitobello, Cafiero, Katopodis y Zabaleta, y los lopecitos (en referencia a López Rega) Beliz y Juan Manuel Olmos, el operador judicial. Llamaron uno a uno a los gobernadores y a los intendentes para pedir apoyo político. A la vez, Máximo llamaba por otra línea a los mismos personajes diciéndoles que lo de las renuncias era simbólico y que, en realidad, no estaba pasando nada grave.

La marcha armada y desarmada del movimiento Evita solo sirvió para echarla nafta al fuego: ¿Se hubiera transformado en una marcha contra Cristina? La frutilla sobre el helado fue el audio que “se filtró” de la diputada Fernanda Vallejos; allí trata al presidente de “enfermo”, ”mequetrefe” y “okupa”, son once minutos de insultos.

Despues llegó la carta y Alberto quedó contra la pared.

Mientras ya quedó firme la salida de Cafierito, los gobernadores hacen todo lo posible por no asumir como ministros de reemplazo y comienzan a jugarse nombres salidos del túnel del horror. Algo se rompió y será difícil repararlo. Noviembre es una anécdota menor y quedan dos años de un gobierno partido.

La pérdida del voto humilde y el voto joven fueron dos de las sorpresas que deparó la elección pasada. El peronismo daba por descontado su triunfo en la Tercera Sección electoral y en hacer buenos números en las Primera, con mayor porcentaje de clase media. Nada de eso sucedió: ganó en la Tercera, pero por menos ventaja de lo esperado (en algunos municipios perdió por más de 20 puntos respecto a 2019) y perdió en la Primera.

Los números del Frente de Todos, comparando las PASO 2019 con las recientes:

Lomas de Zamora

PASO 2019: 56,65%

PASO 2021: 39,92%

Moreno

PASO 2019 63,73%

PASO 2021 36,78%

Florencio Varela

PASO 2019: 65,85%

PASO 2021: 40,82%

La Matanza

PASO 2019: 62,64%

PASO 2021: 44,66%

Los ministros Gabriel Katopodis y Elizabeth Gómez Alcorta, de recorrida con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y la secretaria de Obras y candidata a concejal Cecilia Soler.

Los ministros Gabriel Katopodis y Elizabeth Gómez Alcorta, de recorrida con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y la secretaria de Obras y candidata a concejal Cecilia Soler.

Quilmes

PASO 2019: 54,42% PASO 2021: 33,04%

San Martín

PASO 2019: 49,38%

PASO 2021: 33,1%

José C. Paz

PASO 2019: 64,63%

PASO 2021: 44,23%

En Lomas de Zamora se perdieron votos aunque fue el distrito elegido por Cristina para ir personalmente. Martín Insaurralde, su jefe local, es socio de Máximo en la Provincia. En Quilmes nadie esperaba la derrota, al punto que Mayra Mendoza hizo una pegatina de afiches con su foto y la palabra “Gracias”, y tuvieron que correr para despegarlos. En Villa Itatí el voto K bajó de 67% en 2019 a 37%, y en Solano de 69% a 44%.

El “voto villa” también fue un fenómeno en la Ciudad: Javier Milei se ubicó como tercera fuerza.

El caso de los jóvenes fue monitoreado por la consultora Fixer que mide en Facebook e Instagram la generación Z y los Millenials. En sus trackings mensuales desde abril las imágenes de Alberto y Cristina no dejaron de caerse. La imagen negativa de Cristina pasó de 43% a 56% y la positiva bajó de 42% a 35%. En Alberto sucedió algo parecido. La afectación a su vida social, la cuarentena y la falta de futuro fueron las razones mencionadas.

Fuente: https://www.clarin.com/

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