Italia celebra los 150 años de su unificación

El logotipo de este aniversario está representado por tres banderas italianas que se unen y ondean en fiesta significando los 3 jubileos de los años 1911-1961-2011, en una conexión ideal entre tres generaciones. Una imagen que recuerda el valor, el sueño y la alegría que acompañaron a la Unidad italiana en 1861.

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A partir del 7 de enero de este año, comenzaron oficialmente las celebraciones en Italia por los 150 años de su unificación. Largo y duro fue el camino que se recorrió para lograr la unidad de una Italia que tras el Congreso de Viena en 1815 había quedado dividida en siete estados gobernados por diferentes naciones: Lombardía y Venecia estaba en manos de Austria, el reino de Piamonte y Cerdeña bajo la casa de Saboya, Los Ducados de Parma, Módena y Toscana gobernados por príncipes austríacos, los Estados Pontificios y el reino de las dos Sicilias en manos de los Borbones. Las ideas nacionalistas que buscaban la unificación y la liberación de Italia se habían extendido entre la burguesía en sociedades secretas como los Carbonarios, que llevaban a cabo conspiraciones y revueltas. Nació así el Risorgimento , movimiento de intelectuales y artistas entre los que se encontraba Giuseppe Verdi, que ensalzaba el glorioso pasado de Italia y soñaba con su Unidad. Tras algunos fracasos, los italianos comenzaron a comprender que no podrían lograrlo nunca si primero no se libraban de la dominación austríaca. Para lograr este propósito, se idearon tres programas estratégicos: 1) Lograr una república democrática unificada mediante la insurrección popular y la guerra a los austríacos. Esta opción fue defendida por Garibaldi y Giuseppe Mazzini el fundador de la “joven Italia”, pero tuvo poco apoyo social especialmente de las poblaciones rurales, poco amantes de las revueltas. 2) Crear una confederación presidida por el Papa. 3) Formar una monarquía constitucional, opción defendida por Víctor Manuel II rey del Piamonte y su ministro Cavour. Ésta fue la opción más pragmática y viable tras el fracaso de la revolución de 1848. Camilo Benso, Duque de Cavour, había modernizado el reino, fomentando la industrialización y el librecambismo, lo que supuso la aparición de una sólida burguesía. Acogió a todos los patriotas perseguidos del Piamonte, el único Estado de régimen constitucional en Italia. Cavour quería una Nación unida en torno al Piamonte, pero estaba convencido que sin ayuda exterior no lo podría lograr, debido a la presencia de Austria. Por eso, buscó la ayuda de Napoleón III de Francia quien a cambio pidió la participación del Piamonte en la guerra de Crimea. y recibir como compensación a Saboya y Niza. De esta manera el ejército franco-piamontés derrotó a Austria y los italianos consiguieron la recuperación de la Lombardía. Después de un plebiscito en el año 1860, el Piamonte logró anexar a Parma, Módena y Toscana. Ese mismo año, Garibaldi con un ejército de voluntarios llamados los “Mil camisas rojas” conquistó Sicilia y Nápoles gracias al apoyo popular, convirtiéndose así en un héroe nacional. Estos movimientos en conjunto del norte y del sur culminaron con la proclamación del reino de Italia el 17 de marzo de 1861 en la ciudad de Torino. Víctor Manuel II se convirtió en rey de Italia y Torino su primera capital. En 1866 Austria perdió la guerra contra Prusia, por lo tanto debió entregar Venecia a los italianos que habían apoyado a los prusianos. Solo quedaban los Estados Pontificios, la llamada “cuestión romana”. Francia protegía al Papa con una importante guarnición militar, pero cuando en 1870 los franceses fueron derrotados por los alemanes, decidieron retirarse de Roma y los italianos rápidamente tomaron la ciudad y la anexaron al reino a pesar de la oposición del Papa, a quien se le concedió el Estado del Vaticano. Solo desde 1871, cuando la Unidad del país fue definitivamente completa, Roma fue nombrada capital de Italia. Muchos fueron los problemas que tuvo que afrontar el nuevo Estado. Aún quedaban en manos de Austria, Istria, Trento, y el Tirol del Sur. La unificación no significó la igualdad real de Italia, ya que había enormes diferencias entre la Italia del norte, rica, industrializada y moderna, con del sur, pobre, campesina y atrasada. El tiempo y la voluntad del pueblo fueron acortando esas diferencias. No es casualidad que los festejos de este aniversario hayan comenzado en la región Emilia-Romagna, puesto que fue en Reggio-Emilia donde el 7 de enero de 1797, la bandera tricolor se adoptó como bandera oficial Durante los anteriores jubileos de la unidad italiana en 1911 y 1961, Torino fue el centro de las grandes celebraciones. Este año también allí se van a organizar conciertos y eventos particulares, algunos en honor a Giuseppe Verdi, músico del Resorgimento, y será el centro de muchas exhibiciones y eventos sobre la historia, el arte, la comida y la moda italiana, los grandes símbolos del país. El logotipo de este aniversario está representado por tres banderas italianas que se unen y ondean en fiesta significando los 3 jubileos de los años 1911-1961-2011, en una conexión ideal entre tres generaciones. Una imagen que recuerda el valor, el sueño y la alegría que acompañaron a la Unidad italiana en 1861.

Aporte del Centro Toscano de Rafaela.

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