“Hay que dialogar con cultura posmoderna para evangelizar”

Expresa el padre Pedro Brassesco en una entrevista. Dio una charla-taller sobre comunicación en el Colegio San José.

Por Emilio Grande (h.)

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Por Emilio Grande (h.) El sábado último se realizó la charla-taller “Llamados a una tarea: comunicar. La misión de los comunicadores sociales” a cargo del padre Pedro Brassesco en el Colegio San José de Rafaela, organizado por la Pastoral de las Comunicaciones de la diócesis de Rafaela. Se trataron los temas La Iglesia y la tarea de comunicar; Fuentes y modelo de la comunicación en la Iglesia; Evolución de la reflexión magisterial; La comunicación generadora de comunión; La comunicación como vocación; El desafío de la comunicación ante las nuevas tecnologías; Consideraciones prácticas sobre el uso de los medios de comunicación: medios escritos, radio, TV, medios digitales. Brassesco nació en Victoria (Entre Ríos) en 1973. Cursó la carrera de licenciatura en Comunicación Social en la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná, y obtuvo el título de Técnico en Comunicación Social. Recibió su formación sacerdotal en el Seminario María Madre de la Iglesia de Gualeguaychú (2002), donde se ordenó sacerdote en 2008. Estudios complementarios, cursos y jornadas: locutor, periodista, corresponsal y conductor de diversos programas en LT 39 Radio Victoria, LT 41 de Guleguaychú, LT 14 de Paraná y LT 15 de Concordia. Director artístico y director general de LT 15 de Concordia. Elaboración de micros radiales, páginas web y boletines. Actualmente es vicario de la parroquia San Antonio de Padua de Gualeguay, responsable del área de Comunicación del Obispado de Gualeguaychú, director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, docente de “Teorías de la Comunicación” en el Instituto sedes Sapientiae de Gualeguaychú y de Teología en el Instituto Adveniat de Gualeguay. “Hay que tener en cuenta cómo Jesús se inculturó, vivió y anunció la buena noticia de Dios en un contexto, cultura y lenguaje determinados. Nosotros tenemos que tener este modelo en el tiempo actual con los desafíos y los recursos que tenemos a través de la nueva tecnología y de los medios de comunicación, en un cambio de época y cultura y así provocar el encuentro entre la gente y Cristo”, expresó Brasesco a este cronista.

-¿Cuáles son los mayores problemas de la Iglesia para comunicar el mensaje de Cristo? -Tratar de tomar conciencia de esta necesidad de evangelización y misión que tenemos todos los cristianos para anunciar a Cristo, superar esta divergencia entre fe y vida por la cultura posmoderna y el individualismo, con gente que desarrolla una vida pública pero en lo privado expresa su fe pero esta debe manifestarse públicamente. En el mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales el Papa destaca el uso del mundo digital como un nuevo continente para evangelizar, les dice a los sacerdotes que estamos en el inicio de una nueva historia que se debe asumir y poner los esfuerzos y medios para anunciar a Cristo, entrar en diálogo con la cultura posmoderna para poder evangelizar, pero no imponer un cambio.

-Hay diferencias de estilos entre los dos últimos Papas. ¿Juan Pablo II tenía facilidad para comunicarse con la gente y a Benedicto XVI a veces se lo interpreta de otra manera? -Juan Pablo II tenía un don natural, se había formado especialmente con el teatro, pero Benedicto empezó con mala prensa por el papel que tuvo al frente de la Congregación de la Doctrina de Fe, que lo mostraban como un hombre duro por sus decisiones. Sin embargo cuando se lee como cardenal y ahora como Papa se encuentra con una riqueza increíble desde lo intelectual y del mensaje de Cristo. Es llamativo que a las audiencias de Benedicto vaya más gente que a las de Juan Pablo porque va a escuchar un mensaje muy esclarecedor. A veces se buscan algunas expresiones polémicas que no son lo que expresa el mensaje completo. El Papa nos cuestiona fuertemente como sociedad y cultura de esta época.

-Respecto al matrimonio homosexual hubo diferencias en el Episcopado entre Aguer y Bergoglio y este último envió una carta a unas monjas que luego tomó estado público, ¿cuál es su análisis? -Había diferencias en los criterios de acciones a seguir, pero cuando se tomaron determinadas decisiones hubo unidad de los obispos en general. En la Iglesia puede haber diferencias y como decía Juan Pablo II no nos empobrece sino que nos tiene que enriquecer. La carta de Bergoglio a las hermanas era con un lenguaje desde la fe entendible para ellas, después que se haya querido desacreditar por la dureza del contenido sin olvidar que el bien y el mal están presentes. Eso no significa que determinadas personas sean malas o representantes del mal, pero hay una influencia de quienes no quieren el bien y va a estar presente en nuestra sociedad. Jesús sufrió persecución y muerte por anunciar la buena noticia; la Iglesia tiene que saber que va a ser siempre perseguida y combatida por anunciar a Cristo porque su mensaje interpela y nos mueve a un cambio para que nos vayamos convirtiendo.

-¿Cuál es la misión de la Iglesia en Gualeguaychú frente al conflicto de la pastera en Fray Bentos? -El obispo (Jorge Lozano) lo tomó como una cuestión personal porque se puso al frente de este problema, tratando de alentar el diálogo y evitar la ruptura de comunión que siempre existió entre la gente de Gualeguaychú y Fray Bentos porque hubo una hermandad por cuestiones familiares, afectivas y comerciales. La preocupación era evitar la ruptura de relación fraterna y entonces se generaron algunos encuentros entre uruguayos y argentinos arriba del puente. También apoyando reclamos a favor del medioambiente ya que es una preocupación de todos, no solamente respecto a la pastera sino que nos sirva para cuidar la casa común de todos.

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