Grandes problemas mundiales

El día que Obama logre desprenderse de algunos colaboradores del estilo de Rahm Emmanuel, Hillary Clinton o Nanci Pelosi, es probable que pueda trabajar con mayor soltura y más en sintonía con su propuesta de cambio y esperanza, que es lo que su pueblo espera.

Por Rosa Mayo de Marcuzzi (Esperanza)

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Pocas veces los EE.UU. se han encontrado con problemas de tal magnitud; ahora bien, uno no sabe a ciencia cierta si son reales o si el aceitado mecanismo de difusión yanqui los agranda para luego enaltecer más la figura carismática de Barack Obama. Lo cierto es que la economía cruje, la democracia del norte está dejando de ser líder mundial, debe resguardarse, desde el fatídico 11 de setiembre, del terrorismo internacional, reencauzar sus relaciones con el mundo entero, siendo crucial el problema con Cuba, y también con Israel-Palestina, Irán, Irak, Afganistán, Paquistán, y, siempre latente, Rusia. Obama se va desempeñando bastante bien, con cautela, prudencia, lo que a veces lo hace aparecer ante los “halcones” como débil. Creemos que es un intelectual que se ha trazado objetivos claros y de largo alcance: beneficiar a la clase media y los más pobres, especialmente en educación y salud, y que mide muy bien cada palabra. Pero, ha cometido una gaffe bastante delicada: tratar en una Universidad Católica- la de Notre Dame- , el tema del aborto. En este punto no ha sido bien asesorado, o no conoce a los católicos fervientes. Es muy delicado defender una postura actualizada, pero con la cual muchos no acuerdan ni acordarán nunca. Con el líder israelí Benjamín Netanyahu se ha reunido el lunes más de tres horas, sin llegar a acuerdos. Considero que Obama en este caso tiene razón. Los EE.UU. no pueden seguir estando sólo del lado israelita, su visión y compromiso deben ser más amplios. El destacado diplomático Henry Kissinger ha elogiado la política exterior del Presidente de EE.UU., y ese elogio vale mucho. Bueno, el día que B. Obama logre desprenderse de algunos colaboradores del estilo de Rahm Emmanuel, Hillary Clinton o Nanci Pelosi, es probable que pueda trabajar con mayor soltura y más en sintonía con su propuesta de cambio y esperanza, que es lo que su pueblo espera.

Rosa Mayo de Marcuzzi

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