Graciela Fernández Meijide: una historia de vida a partir de la muerte

Dirigente política argentina. Cobró prominencia como activista por los derechos humanos durante el Proceso de Reorganización Nacional, cuando su hijo, un estudiante de 16 años desapareció en una operación gubernamental clandestina-furtiva. Formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a partir de 1983, y fue luego una de las principales dirigentes del Frente País Solidario (Frepaso) Formó parte del gabinete ministerial de éste, pero renunció, retirándose prácticamente de la vida política desde la desaparición del Frepaso y la Alianza.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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MHG: Votar por suerte para los más jóvenes, se ha vuelto algo cotidiano, incluso algunos llegan a decir “¡uf…… otra vez tenemos que votar…!”. Esta disconformidad tiene su lado positivo porque significa que vivimos cada vez con más normalidad nuestro sistema democrático Pero hubo otras épocas, en las cuales soñábamos con poder votar y en eso le fue la vida a muchos… De un lado y del otro, Argentina se volvió absolutamente una patria con miedo… Pero hubieron casi trece apóstoles, y vale la figura, que no se rindieron, por distintos motivos… Vinieron empujando la democracia, tal vez jamás soñaron con que les pudiese tocar tener un hijo desaparecido, una hija desaparecida, una nieta o nieto desaparecidos… Y empujaron la democracia… y cuando ésta comenzó a asomar, se encontraron en el presidente Alfonsín, quien venía luchando brazo a brazo por esto, quien les encargó un trabajo, una investigación, que reflejara los años vividos… Nuestra interlocutora es una de las personas que trabajó en ello. Integró la CONADEP como secretaria de denuncias… El 20 de setiembre se cumplieron veinticinco años de la entrega del resultado de la investigación al presidente Alfonsín… GFM: ¡Parece mentira que hayan pasado veinticinco años…!. En un trabajo realizado por el periodista Nelson Castro, que se emitió por televisión, veía nuestras caras, tan serias y preocupadas, y tan jóvenes… Y por suerte estos veinticinco años siguieron desarrollándose en democracia… Con una democracia insatisfactoria, a la cual le faltan muchos puntos para la aprobación total, pero habiendo democracia tenemos la posibilidad de mejorarla… cuando no existe, no hay ninguna posibilidad…

MHG: Aun sigue teniendo vigencia casi como un decálogo aquel discurso de campaña del Dr. Alfonsín: “Con la democracia se come, se educa y se cura… “… Estas palabras cautivaron a los que lo votaron y a los que no lo hicieron… y es aún una asignatura pendiente… Antes de la conformación de la CONADEP, ¿cómo fue desde el primer momento esto de encontrarse, animarse y agruparse…? GFM: Antes de la Conadep existían distintos tipos de organizaciones. Algunas preexistentes y mucho más ligadas a los espacios tradicionales institucionales. Me refiero a la Liga Argentina por los Derechos Humanos, muy ligada al Partido Comunista que tenía desgraciadamente para ellos el hábito de defender presos políticos cada vez que había un golpe de derecha. Por muchos años llevaban presencia en la sociedad, una presencia activa cuando había represión. Por otro lado estaba la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) que se conformó a fines de 1975 cuando ya las la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) la cual se demostró estaba muy ligada al aparato de represión que continuó con el golpe posterior, que perseguía a militantes de izquierda y los mataba… Ante esta situación se formó la APDH, conformada por gente que provenía de partidos políticos, de la universidad, de las ciencias, estaba Ernesto Sábato, Gregorio Klimovsky, Raúl Aragón entonces rector del Colegio Buenos Aires, Alicia Moreau de Justo, el obispo De Nevares, el obispo metodista Carlos Gattioni… Todos ellos se dirigieron al gobierno legal y democrático de la Sra. Isabel Perón para pedir que por favor interviniera para garantizar los derechos de las personas y parar con esa masacre… Como todo el mundo se dio cuenta, la demanda no dio resultado… Al mismo tiempo se conformó el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, se conformó en las iglesias, sobre todo en las iglesias protestantes… pero también estaba Monseñor Novak, católico., de la diócesis de Quilmes que aspiraba a ser como la Vicaría de la Solidaridad, agrupación chilena que puso un paraguas para defender los derechos humanos, bajo ese paraguas se agruparon las organizaciones de familiares chilenos… También esto fracasó en dos sentidos, no fue una vicaría porque la jerarquía católica estaba de acuerdo con la dictadura, y porque los crímenes siguieron adelante. Dada esta situación, cuando después empieza la persecución y sobre todo comienza ha predominar en Argentina una figura nueva que es la desaparición forzada de personas, aparecen las agrupaciones de familiares… Ya no se trataba de la detención donde mas tarde o temprano uno iba y encontraba a los prisioneros, golpeados, torturados, pero con vida; y se podía anteponer recursos de habeas corpus y producir algún efecto… Aparece la figura de la desaparición forzada de personas que ya existía en el mundo, en Argelia, Vietnam; y en América Latina la primera que tuvo desaparecidos fue Guatemala. En nuestro como país, como hábito, en forma sistemática, como política del Estado, con todos los poderes de ejercicio de la autoridad puestos a disposición, o de detener o de ocultar, apareció en esta época… Además se implicó por primera vez a las Fuerzas Armadas que comenzaron a ejercer un trabajo deleznable que por lo general es función que se le asigna a la policía, me refiero, desgraciadamente, a detener y torturar… Ante esta situación los familiares nos fuimos agrupando… nos íbamos conociendo porque recorríamos los mismo lugares averiguando por nuestros hijos, sea en la puerta de los cuarteles, o en la Vicaría, o en el Ministerio del Interior… Así se armó por un lado la Comisión de Madres que comenzó en la casa de Emilio Mignone, miembro de la APDH, quien tenía una hija desaparecida… y la APDH. En mi caso personal ingresé a ese movimiento cuando alguien me dijo que existía, -yo no sabía que existía- a la APDH y a Madres que se empezaba a reunir, aun en forma desorganizada… Con el tiempo, quizá por mi forma de trabajar, por mi temperamento o lo que fuere, me asenté en la APDH: y la verdad es que en la Asamblea es donde terminé teniendo un contacto muy fuerte que aunque era habitual no se hizo natural en donde recibía las denuncias de padres desesperados, hermanos, cónyuges… que buscaban a sus familiares… Tomábamos estas denuncias y con el tiempo, junto a otra gente, fuimos pensando en que esto había que activarlo, organizarlo, contrastarlo y ver si se podía armar algo por si alguna vez volvía la Justicia. La verdad que eran esperanza muy locas, todos decían que nunca iba haber justicia con respecto a estos hechos porque la metodología de la desaparición hace que el cuerpo se evapore por lo tanto no hay cuerpo del delito. Aunque los jueces quieran actuar y presenten habeas corpus, responden “acá no lo tenemos”… Todo estaba pensado para que no se pudiera interceder y no hubiera condena posterior… Lo cierto es que las cosas fueron diferentes. Con el tiempo, mientras estaba en la APDH; hasta 1983, entrevisté alrededor de cuatro mil personas. Cada una de ellas con sus dolores, que no variaban en cuanto al origen…

MHG: Y usted con su dolor… GFM: Con mi dolor… Mucha gente se desestructuró totalmente, otras se encerraron en sus casas y otros, no los más, se acercaron a las organizaciones, incluso en el interior del país… Desde ahí hacíamos lo que podíamos para que el mundo conociera lo que estaba ocurriendo. Con el tiempo, la figura de desaparición forzada de personas, ingresó tanto en la OEA como en la ONU y se llamó a una Convención por el caso argentino. Pero la verdad es que no era el único país donde había desaparecidos. Lo hubo en Chile durante la época de Pinochet, en Uruguay, Brasil, Paraguay… Era una metodología que aprendieron en Argelia, en la lucha contra el movimiento de Liberación Argelino, y en Vietnam contra los americanos… Las malas cosas se aprenden desgraciadamente como las buenas cosas…

MHG: ¿Tenía miedo? GFM: Sí, hay miedo, sino uno sería un loco… Tenía miedo por mí, por mi familia… Diferencio entre miedo y la pavura o el terror… El terror inmoviliza… Por eso hablamos de terrorismo de Estado, el terrorismo que no se espera y que no tiene explicación lógica, desestructura, busca impedir la reacción y la organización para la reacción… El miedo es algo natural, uno le pone nombre, y por lo tanto se anima, se apoya en otras personas, se puede superar… Creo que el habernos juntado, nos dio coraje… Cuando uno se queda muy solo, es mucho peor…

MHG: ¿En qué momento tomaron dimensión de la masividad del terror? GFM: Creo que fue un poco antes que viniera la Comisión Internacional de Derechos Humanos, en el año 1979. Porque para entonces ya entre la APDH y otros organismos teníamos cuatro mil y pico de denuncias, cuatro mil y pico de desaparecidos en un país que tenía entonces 27 millones de personas, era un porcentaje muy alto. Esto fue también lo que determinó que la OEA pidiera ser invitada para que viniera la Comisión de Derechos Humanos a Argentina, y que el gobierno al final ante la presión internacional, terminara invitándola. Ahí cuando vino esa Comisión, no sólo nosotros, sino la comisión, el mundo latinoamericano, tuvimos la idea, la precisión de la cantidad de desaparecidos. En ese momento las denuncias aumentaron casi en mil más. Pensemos que cuando llegó la democracia y trabajó la Conadep, en los 9 meses que trabajó, no solo refrendó todas esas denuncias, sino que casi se duplicó la cantidad denuncias… Se llegó a casi 9 mil nombres, algunos con más documentación otros con menos, tal es así que luego hubo que limpiar un poco los datos porque por ejemplo se repetían nombres… De todas maneras fue el país donde hubo mas desaparecidos en toda Latinoamérica y el hecho que un gobierno elija la metodología de la desaparición para reprimir es una tragedia…

MHG: ¿Hubo mucha participación civil en el proceso represivo? GFM: En principio hubo apoyo político y sindical al golpe. Los golpes no se dan ni perduran si no hay apoyo político y social. La alta jerarquía católica encontró que el golpe era razonable y no encontró condenable lo que se estaba haciendo, y sabían lo que estaba pasando porque muchos familiares recurrían a sus sacerdotes o a sus obispos más cercanos… Hubo una decisión de eliminar a las organizaciones que durante el final del gobierno de Isabel Perón se mantuvieron en la lucha armada. Y en cambio de una lucha frontal que hubiese sido legitimo para cualquier Estado, se eligió esta guerra clandestina donde realmente la diferencia de las fuerzas que se enfrentaban era fenomenal. En cuanto a las organizaciones, ciertas corporaciones económicas estuvieron de acuerdo. La prensa estuvo amordazada y algunos otros estaban de acuerdo. Algunos medios de comunicación eran apologistas del régimen. Y obviamente esto hacia mucho mas difícil que se supiera que un grupo de gente, algunos directamente afectados, otros por solidaridad, por convicciones morales y éticas, que es lo más valioso; luchaban por que se conociera lo que estaba pasando y por la justicia. En ese grupo estaban el obispo De Nevares, Alfredo Bravo, Alicia Moreau de Justo, Marta Meyer y los demás que exponían su vida por sus convicciones… lo mismo que el propio Alfonsín, Oscar Alende…

MHG: Al ser la recepcionista de todas las denuncias ¿hubo alguna que la conmovió más que otra? GFM: No puedo decir eso. Además todo dependía de la forma en como lo tomaba uno, en qué estado estaba uno en ese momento. Todas eran conmovedoras… Según la persona que tuviera delante y según como uno mismo estaba… El libro que escribí sobre este tema, “La historia íntima de los derechos humanos en Argentina”, recuerdo algunos hechos, no porque sean únicos, sino porque demuestran de cómo era lo que se vivía… Recuerdo una señora, a quien habían desaparecido a su hija, y lo contaba tranquila, no podía ni llorar. Era una mujer muy lúcida, después que terminó el relato, me dijo “me voy a matar”. La verdad que no sabía si iba a cumplir o no con esa decisión, pero las ganas de morir es muy común en esos casos… lo único que atiné a decirle que si ella se mataba nadie iba a pelear por la hija… Le encargué que cada día me trajera una carta dirigida a diferentes personas, Videla, Masera, el habeas corpus, a Aramburu quien era el Arzobispo… en lugar de darle el listado todo junto, para que las hiciera a todas, a pesar que ella era muy capaz de hacerlo, le fui pidiendo que me trajera cada borrador cada día… Lo hice por el solo hecho que ella tuviera una razón de aguantar hasta el día siguiente…

MHG: Me impacta el hecho que usted haya dicho que su libro la ayudó a despedir a su hijo desaparecido… GFM: Siempre hay frases y no son ilógicas… Como uno esta hablando de un nivel de susceptibilidad muy grande, primero no se puede medir como vivió cada persona una situación, de hecho comencé diciendo que hubo gente que salió a pelear y otra que el dolor la hizo encerrarse en su casa, algunos murieron. Mucha gente me decía “en mi casa no se festejó más un cumpleaños”, “Yo no pude hacer nunca más una torta”, “no voy a ir al casamiento de mi otro hijo”… Se cerraron absolutamente y seguían viviendo mal, muy mal… pero seguían viviendo… Creo que cada uno vive por si mismo, que las fuerzas que uno tiene para encarar las cuestiones tan duras como esta, no creo que haya un hecho más duro que la pérdida de un hijo, de hecho no tiene nomenclatura este hecho, hay viudos, viudas, huérfanos… pero esta categoría no tienen nombre… En general uno quiere vivir… Lo que digo en mi libro es que a mi aunque lo racional me decía que a Pablo lo habían matado, aunque no tenía pruebas, pero el tiempo que había pasado, la falta de noticias, etc., datos de la racionalidad me decían que Pablo estaba muerto, pero mi parte mas intima, mi inconsciente no admitía eso, seguía soñando con Pablo vivo… Se ve que quería evitar los momentos dolorosos… De hecho tuve presente a Pablo en muchas situaciones. Me cuidé muy mucho, y no sin esfuerzo, de ver como seguía atendiendo a mis otros hijos, de cómo seguía conectada con la vida común, de como podía reírme…

MHG. De cómo llenar una heladera… GFM: Exacto… de cómo volver a comprar comida… Me pasé el primer verano sin tomar sol y hacer deportes, cosas que siempre hago…. Después me di cuenta que me había encerrado en mi misma, que me estaba castigando… También funciona mucho el tema de la culpa…La culpa es seguir vivo… Luego pude verbalizarlo incluso ante la gente que me decía “si vos dejas de culpar al verdadero responsable, de quien fue el hijo de p… que secuestró, torturó y mató a tu hijo, y te culpas vos, estás quitándote fuerza para pelear por el objetivo de vida, sacate la culpa, la culpa la tiene otro, poné ahí el objetivo…” Me ayudó mucho visualizar muy claramente quien era el enemigo…

MHG: Pasados estos larguísimos años, desde que Pablo fue arrancado de su hogar, pasando por sus luchas, su vida política… ¿hoy, en que está usted como mamá? GFM: Pablo hoy tendría 50 años, yo lo recuerdo hasta cuando tuvo 17 años, no tengo una foto que vaya más de esa edad ni una imagen que lo pueda pensar de diferente manera. Pero hoy están mis nietos, además de la vida política donde hice lo que pude y lo mejor que pude por aquello que me marcaban mis principios… Hoy me dedico a escribir, ya escribí dos libros, no es fácil hacerlo, lleva tiempo, hay que leer muchos otros libros, muchos otros testimonios, hacer muchas entrevistas, sobre todo cuando uno escribe una historia tan reciente que todavía duele, que todavía provoca debate y en buen ahora que lo haga…

MHG: A veinticinco años ¿cree que la memoria de ese momento de la historia argentina está presente en la mayoría de los argentinos? GFM: El trasfondo de la memoria está en muchos argentinos y sobre todo en aquellos que vivieron esa época, los más jóvenes la ignoran, pero además sería un absurdo pretender que todo el mundo estuviera recordando estos hechos permanentemente cuando la vida cotidiana a cada uno le exige un esfuerzo enorme para solucionar los problemas de cada instante y sobre todo en tiempos que no son fáciles…

MHG: Su libro es una semillita para que se mantenga vivo el recuerdo de un momento histórico… GFM: Me parece que hay conciencia… Primero de que los argentinos no necesariamente somos derechos y humanos, no todos los argentinos… Segundo: de un lado y del otro los que hicieron esto eran argentinos, no eran marcianos… ¿qué quiero decir? Es muy fácil decir “que barbaridad lo que ocurre en tal o cual lugar”, cuidado: nosotros también fuimos capaces de hacerlo. Fuimos capaces de apoyar golpes desde el 30 en adelante. Esa memoria colectiva me parece que queda. Lo que no queda es en lo cotidiano, y es razonable, uno no puede estar todo el tiempo recordando cada hecho…

MHG: Hay determinados hechos, por ejemplo Julio López, un desaparecido de la democracia… habrá otros, no lo sé… ¿se ha bajado la guardia? GFM: No sé si hay muchos otros de la característica de la desaparición de Julio López… Sabemos que hay asesinados por delitos comunes, son hechos delictivos del Código Penal que desgraciadamente se dan en todas las sociedades. Lo de Julio López ingresa, pega muy cerca a lo que es el uso de las fuerzas de seguridad para suprimir un testigo o para tomar venganza de lo que un testigo dice. Estoy convencida, y creo que todos están convencidos que actuó la policía bonaerense, que es una juez en si misma y que además tiene una característica a diferencia de quienes integran las fuerzas armadas, que aunque sus miembros no pertenezcan a la fuerza siguen conectados por lazos de lealtad, sea porque trabajan en las mismas empresas de seguridad, sea porque están en la misma mafia, en la piratería del asfalto, o lo que sea. Y Etchecolatz que era el personaje contra quien testimonió López, a quien reconocía como su torturador, era un jefe fuerte de la época del general Camps de la provincia de Buenos Aires que organizó la policía represiva. Julio López era seguramente el eslabón mas débil, declaro, y contra él tomaron venganza… Deberían haberse tomado los recaudos de que eso podía suceder… Y después como quienes investigaron la desaparición fue la propia policía de la provincia de Buenos Aires, imagino que hubo muchas complicidades, desgraciadamente…

MHG: Aunque uno nunca sabe hasta dónde puede con el dolor y cómo puede reaccionar, es muy difícil extrapolarse y ponerse en su lugar… GFM: Generalmente, los que estaban cerca mío, mas de una vez me decían: “si a mi me pasara eso, me moriría o me volvería loco”… Yo digo que puede ser, pero por lo general siempre tenemos recursos para seguir adelante…

MHG: El gobierno de los presidentes Kirchner hizo de los derechos humanos una política. Algunos, como quien le habla, desde afuera, no nos sentimos identificados en la forma de tratar el tema de los derechos humanos. Usted, desde adentro, ¿creyó y cree que ha sido una política sincera y efectiva? GFM: Yo estoy afuera y adentro, he sido política, me sigue interesando, por lo tanto las mañas de la política las conozco… Creo que una buena decisión fue terminar con los efectos de la Ley de Obediencia Debida y los indultos de Menem, es lo que mas costó desarmar. Pero hay cosas contradictorias, por ejemplo que el entonces presidente Néstor Kirchner ingresara en la ESMA desconociendo lo que había hecho la CONADEP en el gobierno de Alfonsín… Esto por lo menos demuestra que en su momento ni leyó los diarios, me imagino que habrá pedido disculpas el presidente Alfonsín… Para quienes no recuerdan el hecho, Kirchner dijo “es la primera vez que el Estado ingresa en este lugar, símbolo de la represión”… Nosotros nos habíamos cansado de ingresar con la Conadep y con los sobrevivientes para reconocer el lugar y recoger las pruebas para aportar a las causas. La otra cosa que me sorprendió es que la Presidenta queriendo justificar la ley por la cual el Estado se hacía cargo de la transmisión del fútbol, dijera que “se secuestraban los goles como antes secuestraban a los desaparecidos”… Me choca que no perciba la diferencia entre goles y personas desaparecidas… Hay cosas que están bien y cosas que están mal…

MHG: Como ese ser integral que es y conociendo las mañas de la política, ¿tiene opinión sobre el proyecto de ley de medios audiovisuales? GFM: No tengo opinión técnica, sigo atentamente las correcciones que se están introduciendo. Hay dos cosas que remarcaría: en primer lugar es una ley contra, contra el grupo Clarín. No voy a defender al grupo Clarín, porque me parece que es un grupo que acumuló poder porque se lo permitieron las autoridades, el propio gobierno de los dos presidentes Kirchner… Incluso dictaron la ley conocida como la Ley Clarín que les permitió unir Cablevisión y Multicanal…Pero como no quiero defender a un grupo poderosísimo tampoco me gusta que el poder político haga una ley nada mas que para tratar de destruir a ese grupo. Para mi una ley de medios abierta tener como objetivo – y eso requiere un trabajo muy profundo y consensuado- el de mejorar aquello que hoy se relaciona con uno de los ámbitos donde más novedades se producen dia a dia… es necesaria una nueva ley ¡como que no! Otra cuestión que me llama a fortalecer la idea de que es una ley sacada a las apuradas nada mas que para fastidiar a alguien y tal vez para preparar en el futuro medios mas afines, es que esta ley ¡ya tiene mas de cien modificaciones!… Esto quiere decir que es una ley que se redactó en una oficina a los apurones, sin un estudio comparativo… Cuando fui diputada y senadora, cuando redactábamos una ley se tomaban antecedentes de todo el mundo con respecto al tema, se discutía, si convenía o no, si se adaptaba o no, eso lleva bastante tiempo…

Fuente: www.mariaherminiagrande.com.ar, 2/09/2009

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