Foley: contribuir en la formación de comunicadores

Recogiendo la propuesta de Juan Pablo II en su última carta apostólica

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LYÓN, 9 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- El arzobispo John P. Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones, aseguró este miércoles que uno de los grandes desafíos de la Iglesia es el de ofrecer su contribución a la formación de los comunicadores. El prelado estadounidense comentó la última carta apostólica escrita por Juan Pablo II, dedicada precisamente a las comunicaciones con el título “El rápido desarrollo” (24 de enero de 2005) al intervenir en el encuentro de SIGNIS, la asociación católica mundial para la comunicación. Le escuchaban 190 profesionales de los medios de comunicación de 70 países y cinco continentes, reunidos cerca de Lyón (Francia) con motivo de una conferencia que lleva por tema «Los medios de comunicación para una cultura de paz». Monseñor Foley reveló que «la última vez que almorcé con el fallecido Papa Juan Pablo II, nos preguntó si queríamos que él escribiera un documento para celebrar el cuadragésimo aniversario de “Inter Mirifica”, el documento del Concilio Vaticano II sobre las comunicaciones». «Obviamente, le respondí “sí”, pero cuando enfermó, tengo que decir que había perdido la esperanza de recibir un documento así», reconoció. «De todos modos, en el período entre sus dos hospitalizaciones, en febrero de este año, recibimos este maravilloso documento, “El rápido desarrollo”, que debería ser motivo de meditación para todos nosotros», reveló. El arzobispo considera que el “El rápido desarrollo” «plantea un desafío para el trabajo futuro de SIGNIS» que el difunto pontífice expuso en tres tareas: «formación, participación, diálogo». En primer lugar, el Papa consideraba como necesaria «una vasta tarea formativa para hacer que los medios de comunicación sean conocidos y usados de manera consciente y apropiada». En segundo lugar, pedía prestar atención al «acceso a los medios de comunicación y a la participación corresponsable en su gestión». «Por último, no se deben olvidar las grandes potencialidades que los medios de comunicación tienen para favorecer el diálogo, convirtiéndose en vehículos de conocimiento recíproco, de solidaridad y de paz», afirmó monseñor Foley recordando la herencia espiritual de Juan Pablo II.

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