FISFE: “Camino al Bicentenario y desafíos para la consolidación de un modelo productivo”

Se trata de elementos para un balance de 2º conferencia FISFE. Garantizar la competitividad sistémica, fomentar un desarrollo sustentable e inclusivo, promover la descentralización de políticas y la regionalización de la provincia.

Por Natalia Aquilino (Rafaela)

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Garantizar la competitividad sistémica, fomentar un desarrollo sustentable e inclusivo, promover la descentralización de políticas y la regionalización de la provincia. Elementos de un modelo de desarrollo productivo que parece compatibilizar las capacidades y fortalezas de la producción local con las necesidades y demandas del conjunto de los ciudadanos de la provincia y que fue expuesto de manera consistente en la 2º conferencia de FISFE “Camino al Bicentenario. Desafíos para la consolidación de un modelo productivo”. Santa Fe intenta dar hoy como provincia una clase de desarrollo territorial planificado y armonioso donde la variable del fortalecimiento institucional es la columna vertebral de las intervenciones y la piedra basal de un diálogo público – privado que se prolonga virtuosamente en el tiempo. Dos componentes están construyendo esta idea. Por un lado un estado provincial que propone el fortalecimiento del complejo industrial santafesino apelando a la verdadera integración publico privada en el desarrollo de la provincia y no tiene miedo a reformarse para acompañar las condiciones de crecimiento actuales y mejorarlas. Y lo hace a través de la focalización de los nudos productivos (cadenas de valor), de la creación de ámbitos que facilitan el logro del consenso con interacción y participación y la toma de decisiones en el nivel más arraigado de la producción (Consejos Asesores Económicos), de la promoción de un entorno favorable para el desarrollo industrial (parques y áreas industriales y tecnológicas), del empoderamiento de los actores locales en la toma de decisión (Agencias de Desarrollo) y de la mejora que se hace necesaria en la información de la estructura productiva provincial pero integrada a nivel nacional (Observatorios). Y lo hace con la idea de acompañar las decisiones a nivel nacional para que sean ajustadas a las estrategias diferenciales por cadena de valor. Y cómo lo hace? Sencillamente creando, reforzando y promoviendo las instituciones como únicos ámbitos donde la participación como valor tiene pleno derecho. La economía se vuelve a la política y a las instituciones que recrean la participación. Por el otro lado, un sector industrial altamente profesionalizado que se mira y analiza hacia delante de manera estratégica y articulada con la política, sin temores ni recelos. Y lo hace a través de la profundización y el fortalecimiento de la actividad gremial, identificando problemas y buscando soluciones (financiación de las entidades, permanencia en el tiempo), a través de la generación de espacios institucionales de debate que intentan captar los escenarios de largo plazo (neutralizar el escenario de baja inversión, promover un tipo de cambio real competitivo, posibles presiones tributarias, recursos humanos calificados) en las pre conferencias que recorrieron la provincia, demandando políticas estatales consistentes y de largo plazo. Y lo hace sobre la idea de un diagnóstico que resume opiniones sobre elementos indispensables como rentabilidad, financiamiento, inversión, recolocación de empresas, relación productividad competitividad, ciencia, calidad. Y lo hace, sin lugar a dudas creando y mejorando su propia institucionalidad, dialogando con la política, participando y promoviendo con datos sus posiciones y demandas reclamando flexibilidad y certidumbre no sólo en la implementación sino en el diseño y planificación de las políticas públicas comprometiendo al estado para articular la agenda. Sin embargo, la sensación que deja el debate en FISFE carece de la articulación necesaria con el tercer elemento que debería incluir esta ecuación y que es el estado nacional. Mientras que la necesidad de conformar una política de financiamiento de la actividad industrial a largo plazo parece no combinar con la realidad del acceso al crédito, la necesidad de mantener políticas públicas para el fortalecimiento de un proceso industrial dinámico y competitivo parece no coincidir con la economía real. Tampoco las herramientas científicas y tecnológicas pensadas desde la lógica y los tiempos de la ciencia parecen no ser instrumentalmente al desarrollo y la innovación en la fábrica. También es, sin lugar a dudas, la oportunidad de recrear un diálogo hacia el estado federal que construya y promueva esta virtud local para complementarla y mejorarla en aquellos aspectos que presentan una debilidad al no ser ámbito natural de intervención de las fuerzas productivas locales como son la dinámica macroeconómica y las políticas de empleo que impactan directamente en el delicado equilibrio de la competitividad.

La autora es directora ejecutiva del Centro Comercial e Industiral de Rafaela.

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