“Es posible una justicia social, con trabajo para todos y donde disminuya la pobreza”

Expresó el obispo Luis Fernández con motivo de la fiesta de Guadalupe, patrona de la diócesis de Rafaela.

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El obispo de Rafaela Luis Fernández envió un mensaje al pueblo de Dios con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la Diócesis, que a continuación se transcribe:

Querido pueblo de Dios que peregrina en la diócesis de Rafaela.

El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, concluíamos el año mariano nacional, mirados por la ternura de los ojos llenos de amor de Nuestra Señora del Valle, de Catamarca.

El año duro y difícil que nos tocó vivir, con tanto sufrimiento, no impidió la vivencia fervorosa y devota de las expresiones populares con que el pueblo no olvida nunca a su Madre, desde que Cristo nos la entregó en la cruz, como Madre nuestra, y por eso esta diócesis la tiene también a Nuestra Señora de Guadalupe como patrona y Madre querida y amada.

Estas tierras son su casa  y nuestros corazones sus hijos que no la olvidan nunca.

Ella, “La Guadalupana”, es para toda América, la gran señal de Dios, que apareció en el cielo, mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas  sobre su cabeza, dándola a nuestros pueblos americanos y poniéndola como especial protectora a la Madre de su Hijo.

Al concluir este año marcado por el Covid-19, con tan duras consecuencias para nuestro pueblo argentino, y todas la naciones de la Tierra, queremos rogar unidos, pidiéndole a nuestra Madre, nos ayude a construir, desde su mirada humilde, pura y limpia, con su misma fe y confianza en Dios, un mundo nuevo, que sea capaz de expresar como Ella, un nuevo amanecer,  donde la vida, la familia, el trabajo, los niños, los jóvenes y los ancianos, nos animemos a caminar juntos, con la fuerza de la palabra de Dios y los sacramentos que  alimentan y nos ayudan a progresar en la caridad fraterna y alegre de un futuro más humano, teniendo como ideal, la santidad de curas como Brochero y Fray Mamerto Esquiu, como tantas mujeres y hombres que dejan huellas para siempre en este norte argentino.

Que la Virgen de Guadalupe, nos lleve por caminos nuevos de generosidad, ayudando a que la realidad, comience a mostrar que es posible una justicia social, con trabajo para todos donde disminuya la pobreza.

Cansados del desencuentro de los argentinos le pedimos a nuestra Patrona, que sostenidos por la oración, que lleva a la serenidad y la paz, a la cultura del encuentro, y a vivir con la mirada puesta en todas las hermanas y hermanos, empecemos un nuevo asombro descubriendo las distintas capacidades y carismas, no para diferenciarnos, competir y descalificarnos, sino  para sentirnos todos en la “misma barca” y remar juntos hacia nuevos horizontes, de misericordia, ternura y perdón, sin dejar de hacer memoria, que con la Virgen siempre será propositiva y esperanzadora, no derrotista y disgregadora, porque a tiempos nuevos, miradas y trabajo nuevo, pero desde la pequeñez de María, para tener su misma actitud, creadora y esperanzadora.

No dudemos que con  Ella y al estilo de Ella, la Virgen Patrona de Rafaela, “Nuestra Señora de Guadalupe”, se podrán hacer “grandes cosas…”.

¡Viva la Virgen de Guadalupe!

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