En defensa de la vida humana

Legalizar el aborto es legalizar matar la vida del feto-vida humana- para salvar la vida de la madre. Es legalizar un crimen. Es un volver al principio del “fin justifica los medios” que nos llevó al terrorismo de Estado.

Por monseñor Miguel E. Hesayne

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Ante una campaña de instalar la discusión sobre la despenalización del aborto se impone una defensa firme y clara de la vida humana.

Tanto más que en forma intencional o no, es una campaña hipócrita y desleal.

Hipócrita, porque se enarbola la bandera de la Democracia o hasta los “Derechos Humanos” usando eufemismos como la “suspensión del embarazo” o reducción al derecho de la madre o del padre.

Desleal, porque, con hábil estrategia a favor del aborto se mueven sectores del actual Gobierno que, por otra parte, reafirma la promoción y defensa irrestricta de los Derechos Humanos.

El tema del aborto no es original ni exclusivamente tema religioso.

Fundamentalmente es antropológico y por eso, interesa a la Iglesia como todo lo que se refiera al bien integral del Hombre. La prohibición legal de abortar está fundada en defender el derecho a la vida como el primer Derecho Humano.

Por eso la ONU en su solemne proclamación de los Derechos del Hombre (1948) declara:

“TODO INDIVIDUO TIENE DERECHO A LA VIDA, A LA LIBERTAD Y A LA SEGURIDAD DE SU PERSONA”( Art. 3)

En consecuencia “el respeto a la vida humana se impone desde que comienza el proceso embrionario de una determinada vida humana.

Desde el momento en que se dé la fecundación del óvulo, se inicia una vida humana que no es ni del padre ni de la madre, sino de un nuevo ser humano que se desarrolla por si mismo. Por lo demás, nunca llegaría a ser humano, si no lo fuese ya desde aquel momento.

Por otra parte, desde la más elemental ética, aunque hubiera alguien que tuviese alguna duda sobre la cuestión de la concepción humana desde el principio, sería igual objetivamente un acto criminal atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio, porque “es ya un hombre aquél que está en camino de serlo” ( Obispos-Río Negro 31-V-06).

Legalizar el aborto es legalizar matar la vida del feto-vida humana- para salvar la vida de la madre.

Es legalizar un crimen.

Es un volver al principio del “Fin Justifica los Medios” que nos llevó al Terrorismo de Estado.

Desde el Estado Terrorista se pretendió justificar salvar al País con torturas y muertes.

La vida humana es un absoluto que bajo ningún motivo se puede mediatizar. Es preocupante que muchos profesionales, dirigentes políticos o gubernamentales sigan cayendo en la trampa del nefasto principio que sustentó el Terrorismo de Estado con la trágica consecuencia del genocidio argentino.

Con la despenalización del aborto se abre la era del genocidio con guardapolvos blancos y quirófanos esterilizados para nuestra Argentina que, en vez, está necesitando nuevas generaciones educadas y vigorosas que construyan la Nación que soñaron los Padres de la Patria.

Por eso, somos muchos los que aspiramos a que nuestros Legisladores no ocupen el tiempo en leyes para matar legalmente (aborto) sino como bajar los progresos de la macro-economía a la micro-economía familiar.

Miguel Esteban Hesayne Obispo Emérito de Viedma. CI.6.030.710 e.mail : mehm@speedy.com.ar Bolivar 495- 7300. Azul. Tel. 433874

Fuente: www.politicaydesarrollo.com.ar.

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