“En Argentina se podría hacer un cambio del sistema de salud”

El que es el Dr. Luis Tomatis, cardiocirujano argentino residente en Estados Unidos. “Pero es un cambio muy radical en un país en donde no miramos al futuro”, aclara.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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MHG: ¿Por qué se fue de Argentina? LT: Es un poco complejo porque yo no me fui perseguido, sino porque quería hacer mi entrenamiento dentro de la cirugía cardíaca. En ese momento en Argentina había muy pocos lugares para hacerlo. Se hacía en Buenos Aires en el Hospital de Clínicas… Yo vine a Estados Unidos y me entrené en Detroit, en el hospital Henry Ford, que era uno de los cinco lugares más prestigiosos en ese momento en Estados Unidos… Volví a Argentina en el año 1959, había un sistema muy jerárquico, muy parecido al sistema francés, y no encontré una oportunidad ni en el Hospital de Clínicas, ni en La Plata… Con los cambios políticos las cosas se transformaron, me volví a Estados Unidos y me quedé a vivir en este país…

MHG: Pareciera que le fue más fácil ubicarse y poder trabajar y dar lo suyo en el exterior que en su propio país… LT: Es muy difícil emocionalmente… Yo siempre digo que Estados Unidos es como el Disney Land del mundo: aquí uno puede jugar cualquier juego que quiera siempre que esté dispuesto a pagar el derecho de piso. Este país es muy exigente en ese sentido. Yo venía preparado de la Escuela de Medicina de Rosario, la cual era muy buena; pero esta gente estaba más preparada que yo. Me costó muchísimo ponerme a la altura de ellos y luego sobresalir, fue un esfuerzo extra… Pero Estados Unidos es el país de la oportunidad, me la dieron, y la aproveché… Yo creo que todos tenemos una oportunidad en la vida, la cuestión es como la ve uno veinte años después… si la tomó o la perdió… Afortunadamente, yo aproveché mi oportunidad…

MHG. El contexto familiar, el acompañamiento ¿hacen a esa oportunidad? LT: En primer lugar yo me casé con quien quería, muy enamorado, y sigo muy enamorado de ella… Gretchen estudió arquitectura. Éramos dos profesionales con profesiones totalmente diferentes. Ella fue una gran ayuda. Vivíamos los dos solos aquí, tuvimos una hija, la cual nos dio dos nietos… y estamos todos juntos aquí…

MHG: Una vez que logró sobresalir ¿qué rumbo tomó su profesión? LT: Yo fui cirujano cardiaco por unos treinta y pico de años. Realicé entre 6 mil y 8 mil operaciones de corazón abierto. Me retiré en el año 1995, tuve la oportunidad de conocer a los dueños-fundadores de la Cía. The Amway Corp, gente de mucho dinero a quien les propuse formar un instituto de investigación, el Instituto Van Andel. Me dieron la oportunidad de hacerlo y conseguí a cinco premios noveles como consejeros para que lo integren. Hicimos una institución de investigación de carácter internacional que actualmente tiene unos doscientos investigadores y ha terminado de abrir la segunda parte que va dar lugar a un total de más de 400 investigadores y un capital de mil millones de dólares que le quedará a este señor cuando fallezca. Esta oportunidad no se presenta muy a menudo… yo la tuve. A partir del año 2000 empecé a trabajar con otro socio, el señor Devos, a quien yo había operado en 1984, y hace doce años le hicimos un transplante de corazón. Hoy el Sr. Devos tiene 82 años… es un hombre muy generoso que ha donado muchísimo dinero. Yo trabajo con él ayudando en la filantropía médica. Es un trabajo muy lindo porque estamos haciendo cosas que van a dejar una marca. Estamos terminado un hospital de Niños de catorce pisos, el cual es un modelo para lo cual contratamos un arquitecto de Londres que se dedica exclusivamente a diseñar hospitales. O sea que yo después de haber sido cirujano cardiaco durante años he tenido la oportunidad de trabajar ayudando al ambiente en el cual trabajé.

MHG: Cuando nos encontramos con argentinos destacados en el mundo, aparece esto que usted nos relata: cuando logran un éxito en lo individual, sienten la necesidad de volcar su ayuda a lo social…. LT: Recuerdo que una vez conversado con Amalia Fortabat, ella me dijo que había que cerrar el círculo. A mi me quedó esa imagen. Nosotros recibimos mucho de esta sociedad, y cuando hablo de sociedad hablo de la universal. Amigos míos como el Dr. Juan Carlos Chachques en París, o David Sabatini en Nueva York, nos criamos todos juntos, y es gente que deja una marca enorme en el mundo. Uno siente como una obligación natural retornarle a la sociedad lo que recibió…

MHG: Argentina está sensibilizada actualmente por la situación que atraviesa un ídolo social, el cantante Sandro, y la necesidad que tuvo de ser transplantado de corazón y pulmones. ¿Cuál es su visión hoy sobre el transplante de órganos? LT: El transplante es uno de los milagros científicos de este siglo. Yo les contaba del Sr. Devos quien hace doce años le hicimos un transplante de corazón, hoy tiene 82 años, es un hombre que ha donado desde que le hicieron el transplante, U$S 500 millones. Es decir que ha retribuido a la sociedad lo que le ha dado. El transplante desde que se han encontrado los medicamentos para evitar el rechazo, es una realidad. El problema que tenemos es que no hay suficientes órganos. Aun en este país, el 40 o 50% de los órganos que se podrían transplantar no se transplantan. Las leyes favorecen el transplante pero hay un cierto resquemor. Es un error que en el momento que a los familiares le dicen que el ser querido está descerebrado o no tiene esperanzas, pedirle que donen los órganos… eso tiene que hacerse antes… Uno tiene que dejar por escrito su voluntad, hacerlo en forma legal… Esa es la única forma en que se puede llegar a la gente. Y es el donante real: yo dono mis órganos, no mi familia. Porque es pedirle emocionalmente, al familiar, una cosa extraordinaria, generalmente son muertes imprevistas, personas jóvenes… es muy difícil. Hay que hacerlo antes y dictar leyes que lo favorezcan. En Estados Unidos estamos tratando de establecer una ley en la cual se le daría al donante un seguro por U$S 10 mil. O sea que el día que se da la circunstancia, y se le informa a la familia que la persona fallecida había manifestado su voluntad de ser donante, se le da el dinero del seguro. Este dinero para la gran mayoría de las familias especialmente pobres, es una gran ayuda por un tiempo largo cuando se encuentran que el que ganaba el salario fallece. Pero en este país hay mucha resistencia para eso…

MHG: ¿Por qué se produce esa resistencia a la donación de órganos? LT: En Estados Unidos la resistencia es más bien de tipo moral. La gente no quiere asociar el donar un órgano con dinero. Y la verdad es que es un error porque se motivaría a donar sobre todo a la gente más pobre. Es al revés: no se explota a los pobres, se les da la posibilidad de tener un seguro que de otra manera no podrían tener. La persona se muere, no hay opción de morirse o no. Llegada la circunstancia, se tiene la posibilidad de tener ese dinero. En Estados Unidos existe el temor que una vez que se empiece a hacer esto, se desarrolle un mercado negro de órganos. Yo estoy trabajando con el Congreso en Washington, y hay mucha resistencia. En estos momentos se habla de este tema por todos lados, y es posible que esto cambie. Pero hay una ley que prohíbe que haya cualquier cambio de dinero por órganos…

MHG: Por estos días se está discutiendo en Estados Unidos una reforma sanitaria importante propuesta por el presidente Obama ¿tiene una opinión al respecto? LT: En un país como Estados Unidos que está a la cabeza del mundo en muchos órdenes, no puede ser que 40 millones de personas estén sin seguro. Pero hay que entender el problema, De los 40 millones sin seguro, el 60% son personas jóvenes, ¡y cuando uno es joven se siente inmortal!, creen que pueden pasar su vida sin seguro, lo pueden comprar aunque sea caro, pero no lo hacen. Una familia con dos hijos paga U$S 800 por mes, es una cantidad importante. Prefieren seguir sin seguro. El problema de la reforma propuesta por Obama no es que no sea necesaria, sino cómo pagarla. Yo estudié todos los países del mundo mas avanzados, unos diez países, y todos tienen el problema que no pueden parar el aumento de los costos. La tecnología moderna trae aparejado cosas muy costosas. La resonancia magnética, los marcapasos cardiacos, el corazón artificial, el transplante… son milagros médicos… pero cuestan mucho dinero… Y ahí está el problema de discusión. Creamos un programa que quizá no lo podamos pagar. Yo fui una vez consultante del departamento de salud de Holanda, hace unos veinte años, el aumento de los costos era tal, que para el año 2050 todo el presupuesto de Holanda iba a ir a pagar la salud… eso es insostenible…

MHG: Un término medio ¿es posible? LT: Se puede proveer un seguro básico, pero entra una palabra de la cual nadie quiere hablar: racionar el servicio. O sea que tiene que haber un límite. En Estados Unidos si una señora de 90 años se cae y se rompe la cadera, tiene derecho a que le reemplacen la cadera y los cuidados pertinentes, aunque quizá muera seis meses después. En Inglaterra, Francia, simplemente la cuidan y no le hacen el reemplazo. Este racionamiento cuesta decidirlo, pero va haber que aceptarlo. Lo que pasa es que el racionamiento lo hacen los políticos… El político para ser elegido toma medidas populares que no siempre son sostenibles económicamente. No veo otra salida más que poner límites y tiene que haber una cobertura básica…

MHG: La reforma sanitaria propuesta por Obama ¿pone ciertos límites? LT: Ahí está el problema: no pone límites. Se habla que se va ahorrar dentro de diez años U$S 800 millones… la verdad que lo veo muy difícil… solo basta ver la experiencia de todo el mundo. Por ejemplo en el sistema francés, el cual es muy bueno, tienen el 7 a 8% de aumento anual que no lo pueden parar. En Inglaterra hay un sistema del cual están muy contentos, pero por 50 años en ese país no se invirtió en hospitales, ni nada por el estilo… El hospital inglés en donde le hicieron el transplante al Sr. Devos, que es donde se hicieron mas transplantes de corazón en el mundo, cuando llueve hay tachos cada cuatro metros porque llueve adentro… Tienen muy buena medicina, pero se cae a pedazos la infraestructura… Ese es el problema más serio ¡Y no hablemos de Argentina donde el sistema de salud pública es un desastre!

MHG: Justamente eso le iba a preguntar… LT: En Argentina hay medicina tan buena como las mejores del mundo… pero para el que la puede pagar. No puede ser que haya un hospital en donde los médicos trabajen cuatro horas por día y se mantenga todo el hospital y a la una de la tarde se cierre hasta el día siguiente… si una fábrica no funciona con este esquema ¡tampoco lo puede hacer un hospital!…

MHG: ¿Por qué cree que no se encuentra la vuelta en Argentina para solucionar las largas filas en los hospitales para sacar un turno, esos turnos son a larguísimo plazo, muchas veces cuando llega el día el médico no se presenta a atender? ¿Por qué no se puede organizar en Argentina la salud pública? LT: Se puede hacer, se puede organizar. Pero nuevamente vemos que hay un elemento político. En Argentina hay una corrupción enorme, muy posiblemente gran cantidad del dinero destinado a la salud, no vaya a ella. Hay cantidad enorme de empleados por razones políticas y… un hospital no puede trabajar cuatro horas por día. Aquí los hospitales no reditúan ganancias, el dueño del hospital es la comunidad. El hospital en el cual he trabajado ha terminado de construir un centro de atención al cáncer de 8 pisos, un centro de atención de cardiacos de 7 u 8 pisos donde se atienden mil casos por año… y todo esto se mantiene por sí mismo… Tiene una racionalidad económica… y el hospital trabaja las 24 horas del día. Vemos unos 150 mil enfermos en las salas de emergencia por año, la cual está cubierta por médicos permanentes, es un centro de Trauma… Pero todo esto económicamente se paga porque aquí a pesar de todo el 90% de la gente que viene al hospital tiene alguna forma de seguro. El individuo que no lo tiene cuando viene al hospital se lo trata. El costo lo pagan el 90% que tiene seguro… Con esta nueva ley de Obama todo el mundo va a pagar… vamos a ver qué pasa… En Argentina hay que cambiar radicalmente el sistema… Primero hay muchos médicos y mal distribuidos, generalmente están en las grandes ciudades. La educación en Estados Unidos es cara. El médico se recibe con una deuda de U$S 150 mil. Si se radican en lugares donde se necesitan médicos, le perdonan esta deuda, sino deben devolverla. Pero el individuo que invierte esa cantidad de dinero y de años, tiene interés que su profesión camine. O sea no solo tiene la razón económica, sino la científica. Ser médico es una profesión, no un empleo. Esto en Argentina se podría hacer, pero es un cambio muy radical… en un país en donde no miramos al futuro. Hay países como Chile, Brasil, que también tienen muchísimo problemas pero han empezado a mirar al futuro con políticas de diez a veinte años. En Argentina hablamos de una elección a otra, ahora estamos hablando del 2011… Y después vendrá el 2015… En cuatro años no se puede hacer un país, y un país como el nuestro que tiene riquezas humanas enormes… por todos lados donde uno va los argentinos se destacan… Argentina exporta talento…

Fuente: www.mariaherminiagrande.com.ar, 02/01/2010.

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