El metaverso impactará de lleno en la política

Ya hay políticos que están actuando en esta nueva tecnología, que promoverá relaciones más fluidas entre funcionarios y ciudadanos.

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Por Augusto Rolando.- El 10 de junio de 2021, Andrew Yang, un candidato demócrata para jefe de gobierno de Nueva York, habló frente a miles de espectadores sin estar allí presente. Su avatar lo hizo por él. El clon virtual de Yang se dirigió a los usuarios dentro del metaverso Zepeto. Así demostró el potencial que tienen las industrias creativas en esta tecnología. Cerró su discurso deseando que Nueva York se convierta en la capital mundial de esta revolución.

El metaverso es un mundo virtual donde las personas, representadas por avatares, hacen actividades similares a las de la vida real. Zepeto es uno de los tantos metaversos que existen; tiene 200 millones de usuarios activos y el 90% de estos pertenecen a la Generación Z, jóvenes nacidos con el nuevo milenio. Existen varias empresas que pujan por posicionar el metaverso definitivo: Roblox, Meta, Decentraland, Fortnite, The Sandbox. Las proyecciones estiman que vamos a trabajar, entretenernos, asistir a recitales, participar de actividades y conversar con políticos e influencers en un ámbito totalmente inmersivo.

Algunos meses antes que el avatar de Yang apareciera, Joe Biden y Kamala Harris, entonces candidatos, comunicaron que ya estaba disponible un mapa interactivo en Fornite para sus votantes más jóvenes. Además de recibir promoción electoral, en el mapa del videojuego podías consultar, entre otras cosas, dónde votabas.

Muchos dirán que este fenómeno está aún lejos y le va a costar masificarse. Es posible. Pero vale recordar que en 2010 solo el 7% de los teléfonos que estaban en circulación eran smartphone; hoy, 12 años después, casi no conocemos una persona que no tenga uno.

La política empieza a ocupar lugar dentro de esta nueva forma de comunicación para llegar a rangos etarios más jóvenes, facilitándoles el acceso a trámites burocráticos o nuevas formas de interacción. Barbados, por ejemplo, abrió en los últimos meses una embajada virtual en la plataforma Descentraland para potenciar sus servicios exteriores y dar a conocer la nueva república. Esto dispara preguntas sobre si la embajada virtual de Barbados es una representación oficial y legítima, pasible de ser reconocida, lo que lleva a pensar algo central: bajo qué reglamento se van a comportar las instituciones y los avatares en el metaverso.

Las redes sociales y los metaversos crearán una base de macrodatos gigantesca que manejará toneladas de información diariamente. Dos cosas: por un lado, la Inteligencia Artificial que gestionará esa información será tan precisa que segmentará publicidad comercial y política a nivel directamente individual, persona por persona. Por otro lado, se torna cada vez más crítico proteger esa información de cibercriminales que buscan robar información e identidades.

Detrás del metaverso existe un cambio cultural que puede dar lugar a un nuevo contrato social entre las personas. Una de las tecnologías que lo posibilita es Blockchain, que permite validar procesos de manera virtual sin intermediarios tradicionales como bancos, gobiernos u organizaciones civiles. Este cambio cultural promueve relaciones interpersonales más fluidas, cambiantes e inmediatas, así como nuevas habilidades y rasgos de la personalidad que impactarán de lleno en las relaciones políticas, que son básicamente, relaciones humanas.

Con intermediarios relativos, la legitimidad de los funcionarios y candidatos necesita rediseñarse. Pensemos, ¿la legitimidad política quedará reservada para el mundo físico o se comenzará a utilizar sistemas virtuales para adquirirla? En países acostumbrados a la corrupción electoral como el nuestro, un sistema electivo descentralizado funcionando por medio de contratos inteligentes es un bombazo a décadas de prácticas floja de papeles.

Se viene un mundo mucho más complejo del que conocemos. Tendremos entes estatales que continuarán regulando la vida física en busca de generar valor público y empresas privadas que pondrán las reglas de los mundos virtuales en busca de valor privado, ganancias económicas y trascendencia. Se abrirán nuevas disputas culturales y geopolíticas. ¿Dónde estará ubicado el control físico del metaverso principal? ¿Estados Unidos o Asia? ¿Qué idioma vamos a usar? La región de Cataluña se adelantó a la jugada y creo CatVet, un metaverso catalán para revalorizar la lengua catalana y potenciar su economía. Se espera que en los próximos meses puedan sumarse también oficinas públicas y comercios de la región.

La vida física en la que vivimos actualmente va a ser cada vez más aburrida y monótona en comparación con la virtual, diseñada para satisfacernos. No sé si Andrew Yang lo incluyó en su discurso en junio 2021, pero está bueno también conversar sobre los incentivos que vamos a tener para mantenernos en el mundo físico, del que diariamente nos quejamos.

El autor es de Rafaela, licenciado en Relaciones Internacionales, máster in Governance and Management in the Public Sector realizado en Holanda. Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas

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