El descenso de River es un signo de la crisis del fútbol argentino

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol Rafaela (FM 90,9) que conduce Emilio Grande (h.). La dirigencia de River negocia para que no le quiten puntos para el próximo torneo, sin olvidar las sanciones deportivas a Chicago, Almirante Brown y 9 de Julio de Rafaela. ¿Se aplica la misma vara para todos o los grandes quedan exceptuados?

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Por Emilio Grande (h.).- Como escribiera alguna vez el escritor colombiano Gabriel García Márquez, el descenso de River Plate al Nacional B era la “crónica de un final anunciado” y, al mismo tiempo, constituye un signo de la tantas contradicciones del fútbol en Argentina por la violencia desatada luego del partido con Belgrano como si se tratara de una guerra. Haciendo memoria, los promedios se inventaron en la década de los 80 para evitar que los equipos grandes no descendieran de categoría, como si fuera un pecado o deshonor, habiendo ya descendido San Lorenzo, Racing, Huracán, siendo, siendo los únicos que no descendieron Independiente y Boca. En el fútbol italiano, uno de los más competitivos y más fuerte desde lo económico, en la historia del “calcio” descendieron los grandes como el Milán, la Juventus, la Lazio, la Fiorentina, incluyendo en algunos casos descuento de puntos por corrupción. En el fútbol inglés también está el caso de Manchester United. Volviendo al club millonario que dicho sea de paso el que más ganó campeonatos en el fútbol argentino con sus 110 años de vida, ¿cuáles fueron las causas para que llegara a este triste presente? En primer lugar hay que mencionar a las malas administraciones David Pintado, José María Aguilar (premiado por Grondona con un cargo en la FIFA) y Daniel Passarella, quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias por mala administración a pesar de la venta de jugadores por unos 250 millones de dólares en los últimos 20 años. Al mismo tiempo, después del último campeonato con la dirección de Diego Simeone en 2008, los últimos técnicos dejaron mucho que desear especialmente el caso de JJ López que en los últimos partidos no supo mantener una equipo base. Si un equipo se quiere permanecer en primera no puede darse el lujo de no ganar durante 9 partios en forma consecutiva o no convocar a jugadores Diego Buenanotte por más que mediera una venta al Málaga. Un capítulo no menor es la violencia desatada en los dos partidos de la promoción con Belgrano. Primero en la ciudad de Córdoba los hinchas se metieron en la cancha con perro por su casa en la pasividad oficial. Como era de suponer si River descendía, los inadaptados de siempre primero amenazaron al árbitro Pezzotta en el entretiempo con la complicidad dirigencial y policial y luego invadieron la cancha e hicieron destrozos fuera del estadio con 89 heridos y 50 detenidos, no alcanzando los 2.200 policías previstos. Lo aconsejable fue jugar sin público pero el Gobierno no quiso mostrar una debilidad en el torneo Néstor Kirchner. Ahora la dirigencia de River negocia para que no le quiten puntos para el próximo torneo, sin olvidar las sanciones deportivas a Chicago, Almirante Brown y 9 de Julio de Rafaela. ¿Se aplica la misma vara para todos o los grandes quedan exceptuados?

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