El Cine Teatro Belgrano celebra sus 64 años con una propuesta diferente

Debido a la pandemia, el festejo se realiza al aire libre con una función especial de cine a cielo abierto en el Anfiteatro “Alfredo Williner” con la proyección de la película argentina “El robo del siglo”. Hitos importantes en más de 6 décadas.

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Por Emilio Grande (h.).- Este 5 de febrero el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano cumple 64 años de vida y constituye un patrimonio histórico de la ciudad. Entre sus hechos más relevantes se destaca su funcionamiento y que haya logrado atravesar crisis y vaivenes económicos y sociales de nivel local, nacional e internacional, con su pantalla siempre iluminada o las luces de su escenario encendidas.
En 2020, por primera vez en su historia, la pandemia obligó a cerrar las puertas de su sala y apagar el proyector. Desde el Municipio se continuó trabajando en un plan para poder volver a compartir la experiencia de ir a ver cine.
Por ese motivo, el Cine Belgrano se sumó a la programación de Verano Acá a través del ciclo “Cine a cielo abierto”, que se realiza desde hace tres ediciones en el Anfiteatro “Alfredo Williner”, para seguridad de los espectadores y garantizar el cumplimiento de todos los protocoles vigentes.
En ese marco, se invita a celebrar su cumpleaños este viernes 5 de febrero a las 21 con la proyección de la exitosa película “El robo del siglo”. Si bien la entrada es gratuita, deberá reservarse previamente online, de manera individual, en la página oficial del Municipio: www.rafaela.gob.ar. Ante cualquier consulta, los interesados podrán hacerlo mediante las siguientes líneas telefónicas de la Secretaría de Cultura: (03492) 453175/6. En caso del mal tiempo se suspende la actividad. El uso del barbijo es obligatorio.

La inauguración

La gente colmó el Cine Teatro Belgrano el día de la inauguración.

Con una ceremonia que tuvo especial lucimiento, el martes 5 de febrero de 1957 quedó inaugurado el Cine Teatro Belgrano SA. La capacidad de la sala es de 1.500 butacas, distribuidas entre plateas y pulman, con suficiente espacio como para permitir un holgado desplazamiento de los espectadores; con aireación adecuada para la temporada estival y con calefacción para la invernal. El equipo de proyección y sonido importado, se adaptaba a todos los tipos de películas: planas, panorámicas, vistavisión y cinemascope en sus dos variantes.
El escenario fue preparado para el desarrollo de todo tipo de espectáculos, disponiendo de un foso para orquestas con iluminación especial, amplia entrada para cualquier artefacto de proporciones para representaciones teatrales y una interesante escalera caracol, que conduce a la parrilla, y comodidades para electricistas y maquinistas.
El acto inaugural contó con la asistencia de autoridades, miembros del directorio de la nueva empresa, accionistas, representantes de los medios de comunicación y una nutrida cantidad de público.
En primer término se ejecutó el Himno Nacional y luego el reverendo padre José Marozzi (entonces párroco de San Rafael) procedió a bendecir la sala, para seguidamente pronunciar palabras de apertura el presidente del directorio, doctor Pedro S. Chiaraviglio.
“Asistimos -dijo- orgullosos y regocijados a este acto de inauguración de esta sala, que libramos al público de Rafaela y a su zona de influencia, con la satisfacción de haber logrado una obra, donde la estática y la perfección técnica primó sobre la conveniencia, la belleza sobre el lucro, pues la inversión de más de 4.000.000 de pesos hubiera podido reducirse en grandes cifras, si la voluntad de esta sociedad propietaria hubiese querido realizar solamente una obra de explotación comercial, y no esta sala que jerarquiza a nuestra ciudad, dotándola de una de las mayores y más bellas salas de espectáculos del interior del país. Esto se debió al espíritu altamente generoso y a la decisión de los accionistas de hacer una obra que tuviera visión de futuro y cuyos lineamientos arquitectónicos, artísticos y técnicos constituyeran en su género al que se aproximara a la perfección de las grandes y bellas obras de moderno estilo. (…) justo es destacar el valor de los gestos tan desusados en esta época de crudo materialismo, (…) agradezco en nombre de los accionistas a los técnicos contratistas, subcontratistas y a todos los que contribuyeron a que este sueño se convirtiera en una hermosa realidad”.
Por la noche se realizó la función de gala inaugural de la magnífica sala, contando con una concurrencia que cubrió totalmente la sala. Se proyectó el “Desfile de Cinemascope”, noticiario Movietone, “Embrollo triple” dibujo en colores, “Gatos interplanetarios” aventuras en tecnicolor, Noticiario Argentino y la superproducción “La fuente del deseo”.
El primer directorio se completó con el doctor Carlos H. González, Raimundo Arnoldt, Pedro Bessone, Serafín Karlen, el doctor Mario Crespo, Oreste Berta, Juan Ferrero, el doctor Américo Marchetti y el doctor Diego Sosa. El gerente fue Horacio Scándolo (ocupó el cargo casi 40 años).
También hay que destacar la figura de Marozzi quien fue el inspirador y promotor de esta gran obra con el objetivo moralizar el espectáculo, teniendo una rápida acogida en la comunidad cuando lanzó la suscripción de acciones.

Donación al Municipio

El obispo Héctor Romero, el intendente Omar Perotti, Ricardo Peirone (secretario de Hacienda) y Emilio J. Grande (presidente del directorio del Cine Belgrano) durante la donación de acciones en 1992.

Tras la iniciativa de Marozzi, se constituyó una sociedad anónima conformada por la Parroquia San Rafael y ciudadanos particulares para dar inicio al Cine Belgrano. Creada la Diócesis de Rafaela en 1961, las acciones de la Parroquia San Rafael fueron transferidas al Obispado que en 1985 participaba sólo con el 5% del capital, patrimonio que en pocos años fue incrementando con numerosas donaciones hasta alcanzar el 49% en 1992.
Más tarde, ante la drástica situación de vender el inmueble con destino comercial o salvar la sala como valioso patrimonio cultural de la ciudad, el entonces obispo Héctor Romero decidió donar las acciones a la Municipalidad de Rafaela durante la primera intendencia de Omar Perotti.
En la oportunidad, el 8 de julio de 1992 se firmó un convenio en el que el Obispado de Rafaela donó al Municipio el 49,98% del capital social del Cine Teatro Belgrano, aceptando el Ejecutivo municipal la donación “ad referéndum” del Concejo Municipal, como así también las donaciones de los accionistas Eros J. Porta, Roberto Lencioni y Emilio J. Grande, totalizando el 53% del capital social.
“Motivó el traspaso la crisis económica originada con la novedad de la televisión por cable y otros factores como las películas que se reproducían en videograbadoras, consecuencia de la cual cerraron en el país más de 500 salas (200 en Capital Federal y Gran Buenos Aires), quedando en pie en esta ciudad únicamente el Belgrano. Se vivieron momentos cruciales, creciendo el pasivo de la empresa como con levadura, originando manotazos de ahogado como fue, por ejemplo, la venta de 200 butacas al Teatro Lasserre. También se desestimó la venta del inmueble y un ofrecimiento para comprar la sala para instalar una confitería bailable”, señaló Emilio J. Grande, quien fuera presidente del directorio en aquel difícil momento institucional.
El 19 de agosto de 1992, el Concejo Municipal sancionó la ordenanza Nº 2.549, por la cual se aceptan las donaciones de acciones del Cine Teatro Belgrano SA. El 7 de enero de 2007, el Concejo Municipal sanciona la ordenanza Nº 4.003 por la que se crea el Cine Teatro Municipal “Manuel Belgrano”, con carácter de persona jurídica pública estatal.

Fuentes: archivo del diario La Opinión, revista El Satélite.

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