“El aborto está en la agenda del Gobierno”

Así se expresó el presbítero Alberto Bochatey, director del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Católica Argentina, en una entrevista. Sobre el reciente caso de aborto, presume que el bebé nació con vida y después fue realizado un infanticidio.

por Emilio Grande (h.)

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“Hablamos del nuevo paradigma científico que se presenta en nuestros días, donde hubo una evolución de una visión de la ciencia de una forma clásica, referente a una verdad objetiva y los paradigmas modernos o posmodernos, relativistas, utilitaristas, contractualistas. Esto provoca que el discurso científico de análisis ético de los avances a veces transcurra por carriles diferentes a los habituales y que exige de la comunidad científica y bioética un encuentro para saber con qué categorías lo analizamos”. Así se expresó el presbítero Alberto Bochatey, director del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), quien anoche se refirió sobre Bioética, en una disertación abierta al público en el Centro Cultural Municipal. Además, ofrece un curso intensivo de tres días para sacerdotes, acompañado de monseñor Carlos Franzini, y el lunes a la noche el encuentro fue con profesionales médicos y abogados. La organización estuvo a cargo de la comisión diocesana Justicia y Paz. -¿En qué medida el relativismo choca con la bioética? -El relativismo que se ha impuesto en la sociedad occidental de una forma demasiado rápida para lo que tenía que haber sido la transformación de cultura y mentalidad choca con la bioética, sobre todo en temas esenciales: la definición de lo que es el ser humano, la libertad referida responsablemente a un marco objetivo de verdad o no, respecto a la dignidad de todas las personas por nacer o ya nacidas, el abordaje de los enfermos terminales o crónicos, los ancianos. Muchos temas que nos van poniendo en presencia de análisis que priman el valor de la persona humana o la utilidad o practicidad de ciertos avances científicos modernos. -El aborto parece imponerse a través de los funcionarios y de proyectos de ley. -El tema del aborto está formalmente en la agenda del gobierno actual, especialmente a través de su vocero el ministro de Salud (Ginés González García) y responde a una estrategia multinacional que obliga a los países latinoamericanos a tener la ley de aborto. Más allá del debate con autoridades coyunturales, proponemos un debate sobre bioética en diversos niveles y forma muy amplia para ver cómo podemos resolver los problemas donde puede haber conflictos con respecto a la vida humana, manteniendo siempre el respeto hacia los más débiles. -Hace unos días la Justicia autorizó a una mujer embarazada a practicarse un aborto porque corría riesgo su vida. ¿Cuál es su posición? -A través del Instituto de Bioética de la UCA dimos a conocer la opinión formalmente, donde la propuesta era el aborto terapéutico y en este caso no se cumplía con esas condiciones porque nunca es una terapia resolver la enfermedad de uno matando a otro que es más sano. En este caso el bebé estaba sano y tuvieron que practicar una cesárea, donde presumimos que el bebé nació con vida y después literalmente fue realizado un infanticidio, se debió matar a ese niño porque no estaba muerto. Sin dudas, era un caso emblemático por dificultades de la madre, pero había otras alternativas y soluciones a las cuales no se dio lugar. -¿No se dio lugar porque la madre no quería o por intereses económicos? -(se ríe) Ojalá supiera la respuesta. Los consejeros de la mamá indicaron no seguir otros caminos y a pesar de que había alternativas incluso médicamente posibles y económicamente gratuitas, la madre resolvió no seguir esas vías y decidió el aborto. -También se busca imponer la eutanasia. ¿Cuál es su visión? -Los enfermos terminales o los ancianos tienen muchas dificultades que pueden ser resueltas con los criterios de valores que siempre mantuvo la medicina, que es tratar de curar o aliviar y acompañar siempre al enfermo, si no lo puedo curar tratar de aliviarlo o, de lo contrario, acompañar. Hoy el enfermo terminal o el anciano vive una situación de soledad y abandono, de un horizonte inmediato y negro, que lo puede llevar a pedir este tipo de asesinato, pero desde la bioética tenemos que proponer y movernos rápido para dar alternativas a estos casos que a veces son límites o muy dificultosos, pero no son soluciones terminar con la vida. -¿Hubo puntos de encuentro entre los médicos y abogados? -Sí, fue un diálogo muy intenso e interesante, de un gran nivel científico y cultural, realmente felicité a los presentes, hubo varios contrapuntos, pero con mucha altura.

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