Dejemos de ser habitantes para ser ciudadanos

Pueblo argentino despertemos y dejemos de ser habitantes para ser ciudadanos, defendamos la celeste y blanca pero no solo cuando jugamos al fútbol, sino que nuestra bandera sea el símbolo de nuestro triunfo como Nación, libre, republicana y por sobre todas las cosas Federal, y desde el interior se muestre al mundo donde está la riqueza de este pueblo tan sufrido.

Por Susana Riberi de Calcha (Rafaela)

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En estos días estamos asistiendo a la muestra más cabal de la degradación de la política, con peleas feroces, propaganda agresivas, denuncias de unos a otros, realmente es la culminación de un estilo de hacer política que está llegando a su fin, es el producto de una forma de gobernar sin códigos, sin valores, con un grado de deshumanización tan grande, que las personas ya no valemos nada, simplemente somos cifras de una estadística plasmada en un papel. Este gobierno de los Kirchner logró, que estemos todos agresivos, desconfiados, con un grado de intolerancia tan grande, que se multiplican los conflictos, donde quiera que vayamos, y en el ámbito que sea, todo el mundo está angustiado, nervioso, que no sabe hacia donde ir, ni que rumbo tomar. Crearon tantos frentes de batalla, que ya no saben cual atender primero, fomentaron tanto odio contra los militares, que ya no tenemos fuerzas armadas, nos han dejado indefensos ante cualquier ataque exterior que tuviéramos, el problema nuestro es que, se confunden las instituciones con los hombres que forman dichas instituciones, en este nuevo aniversario de nuestra bandera, meditaba sobre las batallas que libraron los grandes próceres de nuestra patria para que pudiéramos tener una Nación libre y soberana, pero todos estos corruptos de hoy, rifaron nuestra historia, es cierto que hubo militares que han cometido atrocidades, pero también hubo muchos que dieron sus vidas para lograr nuestra libertad. Si queremos generalizar y ponemos a todos en la misma bolsa como se dice vulgarmente, no olvidemos que el Gral. Juan Domingo Perón líder de un gran movimiento, fue militar, y comenzó su incursión en la vida política Argentina en un gobierno de facto, todos los que vinieron detrás de él lo único que hicieron fue usar su nombre y el de Evita para llegar al poder, pero de su doctrina no emplearon nada, simplemente usufructuaron su caudal político para provecho propio, pero de justicia social nada. El grave problema es que esta casta de malos políticos faltos de valores y de principios, no surgen de un repollo, sino que son parte de una sociedad enferma e hipócrita, que los critican pero los votan una y otra vez en forma irresponsable, siguen votando a los que por años los usan, les prometen y después se olvidan de las promesas, porque prometen cosas que de antemano saben que no van a cumplir, votamos siempre “en contra de” pero nunca por un proyecto a largo plazo, así nos va, estamos cansados de escuchar que el que gana el conurbano bonaerense, gana las elecciones, y es cierto, porque allí está instalada la fábrica de pobres más grande que se pueda uno imaginar, pero como se encargan que tengan lo justo y necesario, pero por sobre todas las cosas, nunca les van a dar cultura y educación porque si les enseñaran a pensar por supuesto no estaría estos corruptos y manipuladores gobernando, han fomentado tanto la vagancia, que ya nadie quiere trabajar, los viernes y los lunes los empresarios sufren el masivo ausentismo, se están terminando los viejos empleados que trabajaban una vida entera para el mismo patrón, ahora todo es litigio, todo el mundo quiere ser gerente general, no importa el precio que deban pagar, y cuantas cabezas deban pisar, nadie más quiere ser electricista, plomero, carpintero, administrativo o las mujeres, simplemente amas de casa, antes se sentían orgullosas de serlo y de ser el pilar del hogar que esperaba con comidas caseras y muy elaboradas al resto de la familia que se unía alrededor de la mesa a compartir las vivencias del día, ahora no hay tiempo para nada, estamos inmersos en una vorágine que nos envuelve y no nos deja pensar, ni vivir ni disfrutar de las cosas simples. El cielo es un colador, la droga llueve desde el aire y extermina todo a su paso, porque le han quitado a la Fuerza Aérea el control del espacio aéreo, ya nadie controla, hay cientos de pistas de aterrizaje clandestinas, la droga y el alcohol está destruyendo y matando a nuestros jóvenes, no hay voluntad política para terminar con este flagelo, como consecuencia de la enajenación que padecen a causa de ese cóctel de droga y alcohol, matan sin piedad, están cegados y envenenados contra todos, les inculcan el odio hacia el que tiene una cierta posición económicas, que la mayoría de las veces la lograron con esfuerzo y trabajo y no como muchos que vivieron toda la vida a costa nuestra, porque son tan inútiles que sino vivieran de la política no estarían donde están ni tendrían el pasar económico que tienen a costa del empobrecimiento de los pueblo, por supuesto que no todos son lo mismo, hay gente honorable dentro de la política. Están aniquilando nuestros recursos naturales, la explotación minera se lleva a cabo sin control, nos han quitado la dignidad, porque nos humillan frente al mundo mostrándonos como lo peor, como la antítesis de lo que hay que hacer para ser considerado un país con seguridad jurídica para que lleguen las inversiones. Quizás algún día surja algún dirigente político que quiera tomar los valores de San Martín o Belgrano o tantos otros que hicieron grande nuestra patria, levante sus banderas y nos saque de este ocio vergonzante en el que nos han postrado nuestro ilustres políticos; pueblo argentino despertemos y dejemos de ser habitantes para ser ciudadanos, defendamos la celeste y blanca pero no solo cuando jugamos al fútbol, sino que nuestra bandera sea el símbolo de nuestro triunfo como Nación, libre, republicana y por sobre todas las cosas Federal, y desde el interior se muestre al mundo donde está la riqueza de este pueblo tan sufrido.

Dra. Susana Riberi de Calcha DNI 11.011.451

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