ONU: oportunidad perdida para erradicar la pobreza, según Caritas

El rencor y la política entre los líderes mundiales ha transformado la Cumbre de la ONU de esta semana (que ha reunido a 170 mandatarios) en una oportunidad perdida para erradicar la pobreza global.

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NUEVA YORK, viernes, 16 septiembre 2005 (ZENIT.org).- De acuerdo con «Caritas Internationalis» (CI), el rencor y la política entre los líderes mundiales ha transformado la Cumbre de la ONU de esta semana (que ha reunido a 170 mandatarios) en una oportunidad perdida para erradicar la pobreza global. Según un comunicado de CI (www.caritas.org) del jueves, ha sido una «oportunidad perdida de proporciones pasmosas» el hecho que los líderes reunidos en Nueva York (14-16 de septiembre) no dieran prioridad a fortalecer los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) –un plan para reducir a la mitad la pobreza mundial para el año 2015 al que se comprometieron cinco años atrás–. «La decepción no contiene ni de cerca la profundidad de la angustia», reconoció el secretario general de CI, Duncan MacLaren. «Creemos que se ha perdido una oportunidad impresionante», afirmó en representación de la Confederación de Caritas –162 organizaciones católicas de asistencia, desarrollo y servicio social, con presencia en más de 200 países y territorios–. «Ha habido un sentimiento mutuo de que no podía haber más excusas para no trabajar hacia la erradicación de la pobreza y otros desarrollos vitales a través de los ODM», apuntó. Pero afirma el comunicado que «varios países –conducidos por los Estados Unidos— presionaron con éxito para marginar la discusión sobre los objetivos. Si bien los ODM fueron reconocidos en la declaración final de 35 páginas –que será solemnemente ratificada este viernes— los Estados Unidos se aseguraron de que cualquier referencia a un específico compromiso financiero por parte de los países desarrollados fuera eliminada del documento». «La esperanza de conseguir los ODM para el 2015 era desalentadora, pero perfectamente posible, desde un punto de vista político, en un mundo donde la riqueza y la tecnología pueden hacer mella en esa pobreza que deshumaniza», indicó MacLaren. «Era una iniciativa global para poder afrontar, colectivamente y con urgencia, las más gravew situaciones de necesitad, así como para responder a la desesperación, en un mundo opulento de excesos e indulgencia», añadió. CI presidió la reunión de unos 3.500 delegados de Organizaciones no Gubernamentales en las Naciones Unidas la semana previa a la presente Cumbre de la ONU, en un esfuerzo para que los líderes del mundo pusieran atención en su compromiso de implementar fielmente los ODM (Cf. Zenit, 11 septiembre 2005). Tanto el encuentro de Organizaciones no Gubernamentales como la Cumbre de esta semana han sido, en su clase, las mayores de la historia. Para el secretario general de CI, la cumbre de la ONU se ha reducido a «compromisos hechos y oportunidades desperdiciadas». «¿Qué mensaje estamos dando a los millones de pobres en cada rincón de mundo que pusieron una esperanza reavivada en esta cumbre? –cuestionó MacLaren–. ¿Qué efecto tendrá esta actitud de laissez-faire en los desposeídos que ahora tienen motivos extra para desatar violencia en un mundo al que le trae sin cuidado?». Por todo ello MacLaren advierte de que debería haber un nuevo compromiso global hacia los objetivos originales de la Carta de las Naciones Unidas, esto es, que «mejores niveles de vida en una libertad mayor» pudieran ser compartidos por todos. «Caritas Internationalis llama a todas sus organizaciones a continuar la lucha para forzar a los gobiernos a que hagan honor a sus compromisos con los ODM», manifestó. «Como dijimos en Nueva York: “no más excusas”. Tal pobreza es humanamente inaceptable –debemos movernos para que la pobreza sea historia», concluyó.

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