¿Cuáles son las luces y sombras del 2013?

Por Emilio Grande (h.).- Más allá de la celebración de las fiestas Navidad y año nuevo en el que se suelen apaciguarse los corazones y permite el reencuentro con familiares y amigos, también permite desde el punto de vista periodístico hacer un balance sobre este año con sus hechos positivos y negativos.

A nivel mundial continúan las guerras, especialmente en Siria y Africa con consecuencias socioeconómicas terribles, pero a decir verdad uno de los hechos sobresalientes se produjo en la Iglesia Católica.

El 11 de febrero se conoció la renuncia de Benedicto XVI a los 85 años porque no tenía “más fuerzas” para continuar con distintas interpretaciones políticas, pero es para destacar el gesto de este anciano muy debilitado.

El nuevo cónclave de los cardenales eligió el 13 de marzo como Papa al cardenal argentino Jorge Bergoglio quien vino del “fin del mundo”, adoptando el nombre de Francisco para volver al espíritu de pobreza, sencillez y servicio de la Iglesia a los más pobres, postergados y sufrientes.

Manteniendo el mismo estilo y forma de ser que cuando era arzobispo de Buenos Aires, viene produciendo una revolución al interno de la Iglesia cuestionada por los hechos oscuros en los manejos del Banco IOR, las denuncias de curas pedófilos y las intrigas de poder. Así formó un grupo de ocho cardenales de distintos lugares para que lo asesoren en los temas esenciales, viene convocando a miles de personas en las audiencias en la plaza San Pedro inclusive ahora con temperaturas de invierno y también en su viaje a Brasil.

Es una bocanada de aire fresco que también se traslada hacia fuera de la Iglesia, ya que Francisco fue declarado el personaje del año por distintos medios de comunicación y es muy respetado por las autoridades y presidentes mundiales.

Así como Juan Pablo II fue uno de los promotores de la caída del comunismo en su Polonia natal, ¿no está produciendo Bergoglio consecuencias similares en la Argentina con la década nefasta y autoritaria del kirchnerismo en el poder? La historia será el mejor juez para decirlo.

En las elecciones del 27 de octubre volvió a perder el oficialismo en las elecciones legislativas, emergiendo varios líderes en diversos distritos provinciales, pero siguen sin resolverse los problemas estructurales de la Argentina: inseguridad, inflación, corrupción, desigualdad y ahora la crisis energética con cortes de luz en varios lugares, especialmente en Buenos Aires. En el fondo falta una planificación prospectiva del país a largo plazo.

Esperemos que el 2014 sea un año que apunte a la cultura del encuentro y del diálogo entre los argentinos, en el contexto de los 30 años de la joven democracia…

Nota: editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol Rafaela (FM 90,9).

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