¿Cuál es el sentido de la Pascua de Resurrección?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol (FM 90,9) que conduce Emilio Grande (h.). Los cristianos celebramos la Pascua, en la que el hijo de Dios después de haber vivido la pasión y la muerte fue resucitado en el tercer día, como estaba anunciado en las escrituras, para la salvación de la humanidad de todos los tiempos. Es un desafío ser cristianos por propia convicción con la esperanza en la vida eterna más allá de lo temporal y no ser cristianos por tradición.

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Por Emilio Grande (h.).- Una vez más en todo el mundo los cristianos celebramos la Pascua, en el que el hijo de Dios después de haber vivido la pasión y muerte (Jueves y Viernes Santos) fue resucitado en el tercer día, tal como estaba anunciado en las escrituras, para la salvación de los hombres y mujeres de todos los tiempos. En su mensaje para la Cuaresma “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (Hb 10, 24), Benedicto XVI señala que “lo que anima la reprensión cristiana nunca es un espíritu de condena o recriminación; lo que la mueve es siempre el amor y la misericordia, y brota de la verdadera solicitud por el bien del hermano”. Frente a una sociedad que pareciera dar la espalda a Dios y vive este fin de semana largo sin cuestionarse sobre el sentido más profundo de la Semana Santa, Jesús nos ayuda a comprender el triduo pascual: la pasión, muerte y resurrección. Atrás quedaron los cuarenta días que marcaron el tiempo de Cuaresma, justamente de preparación y revisión de nuestras vidas para buscar un cambio interior, de aquellos cosas un tanto oscuras. Se dice con razón que la Semana Santa es la semana mayor de la cristiandad, donde el misterio del amor por la humanidad se hizo palpable, llevando Jesús a la cruz nuestras debilidades y pobrezas humanas y materiales, no solamente de hace más de dos mil años sino que es la representación diaria de nuestra locuras e incoherencias. En la carta pastoral de Cuaresma titulada “La «herencia» del año jubilar: una fe vigorosa que plenifica y contagia”, el obispo diocesano Carlos Franzini expresa que “nuestro tiempo, tan cerrado en muchos sentidos al discurso sobre Dios, sin embargo es capaz de entender el lenguaje del amor concreto. Como ya lo he señalado en otra oportunidad, el testimonio de la Beata Teresa de Calcuta –estuvo en Rafaela en 1982- ha sido más elocuente y misionero para nuestro tiempo que muchas palabras pronunciadas sin el respaldo del testimonio solidario”. Esta noche abramos nuestros corazones como las mujeres que fueron al sepulcro y quedaron sorprendidas ante la presencia de un joven sentado quien les dijo: “No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho” (Mc. 16, 1-8). Este domingo los cristianos celebramos la Pascua, en la que el hijo de Dios después de haber vivido la pasión y la muerte fue resucitado en el tercer día, como estaba anunciado en las escrituras, para la salvación de la humanidad de todos los tiempos. Una vez más es un desafío ser cristianos por propia convicción con la esperanza en la vida eterna más allá de lo temporal y no ser cristianos por tradición.

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