Conmovedor testimonio de dos visitantes ex combatientes de Malvinas

Vinieron a Rafaela Juan Carlos Squizzato (Cruz Alta, Córdoba) y Julio Calvo (Puerto Madryn, Chubut), ofreciendo sus testimonios en el Sindicato de la Carne. Calvo dijo que “nuestra lucha fue malvinizar a través de cualquier herramienta para no olvidar los muertos en Malvinas”. Squizzato destacó que “la gente nos escucha porque somos el relato vivo de la guerra”.

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Este jueves tuvieron lugar las disertaciones testimoniales de dos ex combatientes en el auditorio del Sindicato de la Carne (Arenales 546), en el marco de los 40 años de la guerra de Malvinas.

En la oportunidad, vinieron Juan Carlos Squizzato, ex combatiente de Cruz Alta (Córdoba), y Julio Calvo, ex combatiente de Puerto Madryn (Chubut), quienes estuvieron en el mismo Regimiento de Infantería 25 de Puerto Madryn, pero se conocieron recién ahora en nuestra ciudad.

La actividad fue organizada por el Círculo de la Prensa de Rafaela y la CGT Regional Rafaela, siendo la moderadora la comunicadora y docente Alicia Riquel Canteros.

El jueves por la mañana fueron recibidos por funcionarios municipales en el quinto piso.

Para los visitantes fue un momento muy emotivo y lleno de recuerdos porque también estrecharon lazos con sus pares del Centro de ex Combatientes de Rafaela, integrado por ex combatientes de nuestra ciudad y localidades del departamento Castellanos.

La modalidad incluyó una breve presentación de la moderadora, la exposición de cada uno de los visitantes y luego estuvieron las preguntas de los presentes.

Asistieron autoridades de distintos ámbitos sociales de nuestra ciudad y de la zona de influencia, como así también ciudadanos interesados en esta temática histórica.

Durante la jornada de ayer, los visitantes hicieron una heterogénea recorrida por el Concejo Municipal, la Intendencia y en distintos medios de comunicación, entre ellos radio El Espectador (FM 100,1) y Next TV (canal 2 local), donde fueron entrevistados por Néstor Clivatti.

“Muy contento, conociendo la ciudad y estamos bien atendidos que es lo fundamental cuando uno llega a un lugar desconocido”, destacó Calvo. Squizzato agregó que “tienen una ciudad hermosa, a cuidarla, vengo de un pueblo al sudeste de Córdoba”.

Calvo recordó que “soy de clase 1962 salimos de baja del servicio militar e ingresó la 63, donde estaba Juan Carlos. A los 25 días me llegó un llamado y estuve en Malvinas el 5 de abril de 1982 en la zona del aeropuerto, que se reforzó mucho porque se creía que los ingleses iban desembarcar por ahí. Estuvimos en ese lugar hasta el último día que fuimos a combatir en la entrada de un valle entre Monte Longdon y Dos Hermanas, donde estuvimos toda la noche, pero nos tuvimos que replegar porque no se aguantaba más”.

En el caso de Squizzato, “fui a la isla con el barco Cabo San Antonio. El operativo empezó el 27 de marzo en mi Regimiento, después fuimos al Regimiento 8 de Comodoro Rivadavia, tomamos el avión con el equipo aligerado hasta Bahía Blanca, donde nos esperaba la flota. Le pusimos cinco días para llegar a Malvinas, donde llegamos el 1 de abril y al día siguiente es tomada la isla”.

Y agregó: “se iba a tomar la casa del Gobernador pero dos helicópteros se cayeron al agua por las tormentas que había en esos días, entonces (Mohamed Alí) Seineldín, que era el jefe del Regimiento 25, dio la orden de tomar la zona del aeropuerto; después nos fuimos al resto de la ciudad y tomamos la parte de los cuarteles de los ingleses, donde estuvimos con los jefes de las tres fuerzas y la misión nuestra era hacer guardia”.

Calvo remarcó que “la mayoría de los que tomaron Malvinas no lo sabía hasta antes desembarcar. Era un secreto denominado ´Velo y engaño´, por eso la clase 63 fue toda y mi clase 62 de los 150 soldados 20 fuimos a Malvinas y los demás fueron a la frontera con Chile”.

Reconocimiento de los ingleses

Squizzato mencionó que “calculábamos que era una instrucción más, como la que habíamos tenido de un mes y medio en el campo; nuestro Regimiento era estratégico. Llevamos balas en serio, no de fogueo. Había tal secreto que hasta los suboficiales y cierto grado de oficiales no lo sabían, menos nosotros que éramos soldados”.

Por su parte, Calvo destacó que “ellos no entendieron nunca que con 18 años estuviéramos en la guerra combatiendo, estábamos peleando con gente de 35 años para arriba, que eran mercenarios, un comando preparado para una guerra. Cuando estuvimos prisioneros nos dimos cuenta que eran personas grandes y no entendían el valor de cada soldado argentino”.

Al respecto, Squizzato contó que “Seineldín no quería que se diga los chicos de la guerra sino que llevó hombres; cada uno brindó lo que tenía. Los ingleses nos bombardearon con fragatas, aviones y helicópteros, después mandaban la infantería. No estuvimos organizados como ellos, no hay que olvidarse que no peleamos con Inglaterra sino con la OTAN”.

Calvo hizo algunas comparaciones: “nosotros éramos 14.000, pero soldados 9.000; ellos llegaron a ser 25.000, nos superaron en hombres, armamentos, en bombardeo naval, artillería de tierra. No se reconoció el soldado argentino a nivel nacional, pero lo reconocieron los propios ingleses la valentía que tuvimos”.

Finalmente, Julio Calvo admitió que “esto significa un reencuentro, hice 1.600 km; nuestra lucha fue malvinizar a través de cualquier herramienta para no olvidar los que quedaron muertos en Malvinas, a quienes se les coartó la posibilidad de formar una familia, de ser felices, sobrevivir; es doloroso y difícil salir porque hay mucha gente que todavía no ha salido y hay gente que le hace bien esto de contar, que es la cura más inmediata, nos sirve como catarsis para que esto se sepa”.

Squizzato concluyó: “ojalá que nunca se apague la llama de Malvinas porque seguimos dando charlas en las instituciones educativas en todos los niveles, gracias a Dios pude volver bien, formar una familia, contando este tema porque no vamos a vivir para siempre. La gente nos escucha porque somos el relato vivo de la guerra y cada uno tiene una experiencia diferente”.

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