Conferencia: política y medios de comunicación

Libertad de expresión, acceso a la información e independencia de los medios fueron algunos ejes de la conferencia organizada recientemente por la revista Criterio y la Fundación Adenauer en el Monasterio Santa Catalina de Siena.

Pablo Sirvén, secretario de redacción de La Nación; Fernando Ruiz, vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral; y Vincent Kokert, diputado alemán por la Unión Demócrata Cristiana y vocero del partido en políticas de medios conformaron la mesa de una nueva edición de las conferencias que organizan Criterio y Fundación Adenauer en el Monasterio Santa Catalina de Siena. El tema fue la política y los medios en la Argentina y también en Alemania, gracias a la presencia del legislador de ese país.

Al describir el estado de situación, Fernando Ruiz consideró que estamos en una especie de guerra mediática: “Como en toda guerra, la victoria no llega con el resultado final sino cuando el agresor consigue llevar al agredido a su misma condición. Ese es ya un triunfo, y una derrota desde el punto de vista de la calidad democrática”. Si bien aceptó que los medios tienen influencia y poder, no son razones suficientes para demonizarlos en tanto formas de participación “cívica, activa, responsable” y “una rama de la actividad política en su sentido más genuino”. “La calidad de opinión es exigible al periodista, que debe tener una opinión fundamentada. Pero, a veces, en las guerras mediáticas, el periodismo se vuelve agraviante, por ejemplo, cuando algunos de notable nivel se refieren a la Presidenta como desequilibrada”. Al describir lo que considera la “democratización del agravio”, utilizó la metáfora del espejo roto: en la supuesta defensa hay un agravio hacia el otro.

Pablo Sirvén afirmó que en la Argentina hay libertad de expresión “si uno se limita a escribir y decir lo que quiere. El problema es el contexto de hostigamiento, de difamación, de escarnio y de sospecha respecto del periodismo en general y de algunos medios en particular”. “Me resulta asombroso e insultante cuando se compara la libertad de hoy con la que obviamente no había en la dictadura –observó–. La democracia es producto de un sistema y no de un gobierno en particular”.

El secretario de redacción de La Nación cuestionó el manejo de la pauta oficial y la utilización del fútbol para filtrar publicidad y atacar a eventuales adversarios, además de las causas judiciales como el pedido de ADN a los hijos de Ernestina Noble o la propiedad de Papel Prensa: “Hay una demonización obsesiva y por momentos racista del periodismo en torno a Magnetto y el uso abusivo de los medios públicos como canal 7 o canales con una fachada privada pero con connivencia con este tipo de contexto”. Al retomar la noción de conflicto, afirmó que percibe “una guerra que es rentable para el poder político, con un enemigo que no se presenta a elecciones, pero que le quita energía a los temas que son realmente importantes. Es parte de la dinámica del peronismo encontrar en la confrontación el combustible para mantenerse en el poder”.

“Estoy escribiendo un libro en el que me ocupo de lo que Perón dijo y escribió sobre los medios desde 1930 hasta su muerte en 1974. Perón fue un experto en la gestión del conflicto. Ha sido un boxeador aficionado, un gran esgrimista y profesor de guerra”, dijo Fernando Ruiz. Por eso consideró que la relación del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con la prensa es histórica en el peronismo. “Los medios son un actor del conflicto político –dijo–. Para Perón no encarnaban valores republicanos sino que eran un instrumento a utilizar; la diferencia es que el Gobierno actual no tiene manejo de treguas y alianzas”. Sirvén, por su parte, al retomar el concepto de Converso, título de su último libro sobre el periodista Víctor Hugo Morales, afirmó que “Perón ha sido el más emblemáticos de los conversos” en una sociedad a la que también consideró conversa.

Al describir la situación en Alemania, Vincent Kokert  afirmó que la política en su país mantiene una distancia prudencial respecto de los medios. Y si bien el Partido Socialdemócrata intentó adquirir capital en el sector para ampliar su influencia, los periodistas de los propios medios no informaban positivamente sobre el partido. Y refirió los reclamos a la Oficina Antimonopolio en contra de los medios dominantes. “No voy a ocultar que las editoriales tienen problemas económicos, y que es importante para ellas que Siemens publique sus avisos en los diarios y por lo tanto es menos probable que informen sobre los balances de la empresa. A medida que disminuyen los lectores aumenta la influencia de ciertos intereses y grupos económicos”, reconoció. Luego consideró como excepción el funcionamiento de la Radiofonía Pública en Alemania: por ley, cada familia aporta mensualmente 27 euros para su financiamiento. Además cuentan con una Comisión integrada por representantes de distintos partidos y sectores de la sociedad, y Kokert la integró en el pasado: “Hay que esforzarse mucho para generar espectadores y rating, porque no siempre se emite lo que el púbico quiere ver o escuchar. Los periodistas son muy críticos consigo mismos pero igualmente reciben muchas críticas”. En cuanto a los medios privados, consideró que económicamente dejaron de ser independientes y que lógicamente demandan ayuda, por lo tanto se están evaluando alternativas para colaborar con su financiación. “No hay regulación por parte del Gobierno alemán pero sí discutimos mucho respecto de la calidad de los contenidos. Hace unos meses tuvimos una de las peores inundaciones en el país y Angela Merkel  viajó a la zona para entregar 7 mil millones de euros de ayuda. Sin embargo el titular de la nota hablaba de los zapatos que usó ese día y en la segunda página recién se informaba de la donación. La pregunta es si tiene que ver con un mensaje político; hay que discutirlo como sociedad y entre los propios periodistas también”. Para Sirvén, el mayor desafío en cuanto a los contenidos tiene que ver con integrar lo importante con lo atractivo, y consideró que esa capacidad es una de las virtudes que definen el programa de Jorge Lanata. “La repercusión de Periodismo para todos nos está indicando qué es lo que la sociedad está dispuesta a tolerar cuando le hablan de política. Los programas políticos se mudaron al cable y se han ido convirtiendo en programas empresariales o con auspicios directos de políticos”. Reconoció que hay ciertas frivolizaciones por parte de los periodistas, “pero las antenas del público no están atentas a la tapa del diario. En esta época de impacto multimedial, la prensa debe ubicarse entre todos estos nuevos estímulos, además de que estamos acostumbrados a vivir en una tragicomedia”.

“En los países escandinavos, si un Estado crea un canal público recibe todos los aplausos; en América latina, en general, sería una pésima noticia. Esto tiene que ver con la calidad de los Estados”, ejemplificó Ruiz. En este sentido, el vicedecano señaló que la degradación de la calidad de la gestión estatal en la Argentina condiciona la capacidad de generar políticas públicas democráticas.

Otro de los temas candentes en Alemania tiene que ver con los nuevos medios y las redes sociales, y se está evaluando si se necesitará una reglamentación específica. “Sin estos nuevos medios hoy no se puede tener éxito en política, pero hay que utilizarlos con mucha dosificación”, consideró el diputado alemán. Sirvén también se refirió a las redes sociales: “Si bien significan un cambio trascendental en la sociedad, porque antes monologábamos en soledad y ahora todos somos emisores de mensajes, se trata de un espejismo, porque no nos escuchamos”. “Las redes sociales significan la democratización de la voz pública, pero crece también la confusión y gana importancia la referencia del periodista –consideró Ruiz–, que tiene que ofrecer islas seguras y confiables a las que poder acercarnos para obtener información de calidad”.

Fuente: revista Criterio, Buenos Aires, Nº 2396 » SEPTIEMBRE 2013.

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