Casi tres de cuatro

Entre cuatro dirigentes está el futuro gobernador de la provincia de Santa Fe. ¿Es casual que casi todos hayan tenido experiencia municipal? ¿Y qué consecuencia ello “debería” arrojar?

Por el Dr. Enrique J. Marchiaro

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Binner por la oposición y Bielsa-Perotti-Rossi por el oficialismo son los cuatro precandidatos a gobernador. Más allá del tema partidario – que sigue pesando para muchos- hay seguramente un patrón común que los identifica como “algo nuevo” en el escenario provincial. Veamos sino qué “hay” en el resto del oficialismo y oposición y la respuesta es simple. Y si vemos desde 1983 en adelante la respuesta es mucho más fácil. De los cuatro dos han sido intendentes (Binner y Perotti) mientras que los otros se caracterizan por la experiencia legislativa. Rossi ha presidido el Concejo Municipal de Rosario y de allí que lo calificamos como “casi” para llegar al tres, por cuanto su experiencia en el ámbito municipal no tiene la entidad de quienes fueron intendentes (si bien somos defensores del espacio legislativo está claro que a nivel de elecciones generales la impronta y experiencia ejecutiva es superlativa). Finalmente Bielsa carece de experiencia “local”: en este caso tampoco devaluamos la importancia de un intelectual en política. La formación intelectual lejos está de ser la principal virtud para el electorado y sobre todo para el manejo real de la cosa pública… Claro, Bielsa no es un intelectual metido en política sino un político con una gran formación y con una no menor producción intelectual, pero como político santafesino lejos está de sus competidores en cuanto al conocimiento de un aspecto fundamental para un gobernador como es el tema municipal. El electorado santafesino cuenta así con cuatro candidatos que están destinados a renovar la política santafesina, comparemos también con otras elecciones provinciales. Y casi todos ellos tienen un gran conocimiento de la cuestión municipal, tema clave para comprender primero y luego gobernar correctamente una Provincia tan extensa y con realidades tan dispares. Una Provincia donde, precisamente en estos veinte años, el tema municipal ha quedado relegado. Siempre lo hemos dicho a la largo de esta columna: la provincia de Santa Fe, antes de 1994 y sobre todo después de la reforma constitucional nacional están en “mora” parcialmente con el mandato del convencional constituyente de 1994. Así, junto a Entre Ríos, Mendoza y Buenos Aires es una de las cuatro provincias que no cumple con el artículo 123 de la Constitución Nacional en el punto “autonomía institucional” (la otra provincia que estaba en mora era Tucumán, la cual ha superado este escollo hace muy poco). Los municipios santafesinos no tienen reconocido su derecho a dictarse su propia carta orgánica, lo que trae serios problemas e inhibe numerosas aptitudes locales. Ello no significa que la autonomía se agote en las cartas, es más, estas van de la mano de los aspectos económico-financiero, administrativo y político. La autonomía municipal es un proceso que no se identifica sólo con la autonomía institucional, pero sin dudas la necesita. Es cierto de que los sucesivos gobiernos provinciales podrían decir que no reformaron la Constitución santafesina porque no tuvieron el apoyo de la oposición. Es tan cierto como que la principal responsabilidad en el tema la tuvo el oficialismo de turno, pues ha tenido y tiene control en la legislatura al asegurar nuestra Constitución la mitad más uno de los diputados. Así, la mezquindad de la oposición para no dar su apoyo a la reforma constitucional se sumó a la mediocridad del oficialismo en el tratamiento del tema municipal. Se fue consolidando en nuestra Provincia en más de veinte años un municipio que ha tenido poco apoyo provincial y que en la mayoría de los casos si hubo grandes avances fue por méritos propios de los gobiernos y las sociedades locales. No hubo una política provincial municipal clara ni de Estado en estos veinte años, el tema presupuestario y tributario lo demuestra. A su vez, no medió siempre una clara coordinación competencial entre Provincia y Municipios-Comunas, que es una de las mejores formas de resolver tantos problemas urgentes y otros crónicos. Prueba palmaria de esta falta de política provincial en el tema es que el instrumento legal que organiza la vida municipal santafesina (ley orgánica municipal) es de 1934 y sólo se la retocó en democracia por temas menores. Ninguna excusa institucional cabe a esta demora. Claro, podrá decirse que el hecho de que el futuro gobernador surja de una grilla que tiene vasta experiencia municipal no es garantía, pues Obeid también ha tenido dicha experiencia. Y aquí aparece tal vez una diferencia que nos de cierta esperanza: de los cuatro candidatos ninguno es de la capital provincial. ¿Es también casualidad ello? ¿No obedecerá a un agotamiento dirigencial? Lo que ocurre, quizás, es que en el tema municipal como en otros tantos temas de la agenda pública provincial, se están agotando los tiempos: asuma quién asuma lo concreto es que tiene varios desafíos “concretos” que sin duda son parte de la herencia actual. Todos reconocen que Santa Fe da para mucho más. No habrá una Provincia mejor sin mejores municipios y comunas. Y esto no requiere sólo de la necesaria reforma constitucional en el punto sino de una institucionalidad de base mucho mejor (desde la cartas orgánicas para determinado tipo de ciudad a leyes orgánicas de municipios y comunas diseñadas con la participación obligatoria de los propios gobiernos locales). Con presupuesto local transparente, previsible, mucho mayor que los exiguos que lo limitan al pago de personal. Con controles que hoy también brillan por su ausencia. Con coordinación horizontal y vertical, no sólo con la Provincia y sus ciudades vecinas sino con sus respectivas sociedades locales. Todo ello -entre otros tantos temas que el lector imaginará por conocer aspectos de la realidad provincial que le tocan a diario- es uno de los desafíos que tiene por delante el futuro Gobierno provincial. De allí que el actual perfil de la mayoría de los precandidatos sea un buen comienzo.

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