Auge y crisis de la Unión Europea: ¿es factible restaurar la unidad del bloque?

Por Virgilio Jiménez Grotter.- Uno de los fenómenos más interesantes que se han desarrollado en las relaciones internacionales del siglo pasado ha sido la creación de procesos de integración, es decir, la vocación de ciertos Estados de asociarse o agruparse, generalmente motivados por afinidades políticas y económicas, con el objeto de ampliar sus mercados y satisfacer intereses comunes. No cabe duda de que el esquema más completo que se conoce hasta el presente es lo que se da en llamar Unión Europea. Recientemente se han cumplido sesenta años de la puesta en marcha de la Comunidad Económica Europea, luego transformada en Unión Europea por el Tratado de Maastricht a comienzos de la década del 90. Este aniversario nos parece propicio para hacer un balance sobre los avances que experimentó la integración en el viejo continente así como también los desafíos que enfrenta este gran proyecto cosmopolita de cara al futuro. El 15 de marzo de 1957 seis países firmaban el Tratado de Roma dando origen de esta manera a la Comunidad Económica Europea: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo daban inicio a lo que sería una experiencia única en el mundo. Por otra parte, este bloque se iría ampliando progresivamente hasta alcanzar los actuales 27 Estados miembros. Esta cifra incluye a 10 países de Europa del Este que en el año 2004 se sumaron a esta idea de una Europa unida: República Checa, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia. Todos ellos, que estuvieron bajo la influencia del comunismo mientras la ex Unión Soviética era una de las superpotencias y el mundo era bipolar, ahora conviven con el resto de los países de Europa occidental. A lo largo de la historia la Comunidad Económica Europea ha conseguido importantes logros, entre los cuales pueden mencionarse, a modo enumerativo, los siguientes: a) Los estadistas europeos lograron poner fin a las guerras que durante mucho tiempo enfrentaron a distintos países europeos entre sí; esta es tal vez la meta más importante alcanzada por la Comunidad, vale decir, el hecho de gozar del período de paz más extenso que se conoce en el Viejo Continente. Aquí tuvo gran importancia la Comunidad Europea del Carbón y del Acero creada por el Tratado de París de 1951, ya que dos de los principales integrantes de eta comunidad, Francia y Alemania, pensaban que formando un mercado común entre los sectores del carbón y del acero, y poniendo en común sus recursos metalúrgicos y mineros, la posibilidad de una nueva guerra se reduciría sensiblemente. b) La Comunidad, luego devenida en Unión, ha contribuido a desarrollar la paz y el progreso en Europa. c) Ha servido de inspiración a otros modelos integracionistas más modernos y aún en construcción; no hay que olvidar que actualmente la Unión Europea es la única que cuenta con órganos de carácter supranacional (a diferencia, por ejemplo, de lo que ocurre en el MERCOSUR), además de contar con instituciones unificadas como un Banco Central único y una moneda común, aunque no todos sus miembros hayan adherido al Euro. Sin embargo, desde hace ya algunos años es que comenzó a observarse algunas dificultades que afectan el funcionamiento de la integración europea, lo cual lleva a interrogarnos (tal como decimos en el título de este artículo) hasta qué punto se puede hablar de una Unión Europea. Al respecto, podemos mencionar, también de manera no taxativa, algunos hechos que ponen en duda esta idea de una Europa unida o integrada: a) La crisis económica de que se produjo en el año 2008; varios países de la eurozona (entre ellos España, Grecia, Portugal) se vieron afectados por una gran recesión económica y por serios problemas financieros, los cuales tuvieron que ser rescatados o ayudados por los más fuertes para evitar su quiebra; algunos de ellos, como Grecia, consideraron seriamente dejar el Euro. b) La inmigración proveniente de países en guerra o de Africa; este es uno de los problemas más serios que actualmente enfrenta la Unión Europea; este es un punto controvertido porque hay un sector de Europa que no acepta recibir las cuotas de refugiados acordados por la Unión, mientras que otros países si lo hacen. c) El terrorismo internacional; al igual que ocurre en otras geografías, nadie está exento de este flagelo, y constituye una de las grandes preocupaciones de los líderes europeos; varios países del continente han experimentado las consecuencias que implica el terrorismo a nivel internacional. d) El Brexit; con este nombre se conoce la consulta popular en virtud de la cual los habitantes del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) votaron por la salida del Reino Unido de la Unión Europea; la decisión adoptada por el pueblo británico ha sido histórica en el sentido de que es el primer caso de un país que abandona esa experiencia iniciada hace más de medio siglo; el gobierno británico decidió realizar el referéndum por las presiones que el entonces Primer Ministro David Cameron recibía de parte de su partido, y esta decisión significó un duro golpe para Europa y, lo que es más grave aún, deja abierta la posibilidad de que algunos jefes de Estado (Francia y Holanda) piensen en hacer lo mismo en sus respectivos países. e) El resurgimiento de la extrema derecha; el año 2016 se caracterizó por un resurgimiento de la extrema derecha en Europa; una posible explicación para entender estos procesos es el descontento de la población por las medidas implementadas para encontrar una solución a la crisis migratoria, la amenaza terrorista y la problemática económica (recesión, desempleo) en que aún e ven envueltos algunos países de Europa; en el caso particular de Francia y Alemania, se trata de dos potencias donde la extrema derecha (xenófoba y nacionalista) está teniendo cada vez mayor importancia, pero los partidos de derecha van adquiriendo mayor presencia en otros países como Italia, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Holanda; la excepción la constituye el líder ecologista Alexander van der Bellen, que en Austria derrotó al representante de la ultra derecha, Norbert Hofer. El triunfo del Partido Verde en Austria representa una señal de rechazo al populismo de derecha y una señal de Viena a la Unión Europea. Hoy, teniendo en cuenta los problemas y los conflictos que existen dentro del bloque, Europa parece inmersa en una crisis de la cuál no le será nada fácil poder encontrar salida. ¿Cómo retomar el rumbo que en su momento se fijaron estadistas como Robert Schuman a comienzos de los años cincuenta? ¿Cómo encontrar soluciones basadas en el consenso de todos los miembros y así superar las adversidades? En definitiva, ¿cómo restaurar la unidad en Europa? Son algunos interrogantes que dejamos planteados al momento de pensar en el futuro de este gran proyecto cosmopolita.

El autor es licenciado en Relaciones Internacionales, profesor de Derecho Internacional Público.

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