Argentina vive la cultura del PJ

Los jóvenes de hoy con la frescura de su rebeldía debiesen exigir batalla total y absoluta a la corrupción, dado que otra vez hoy, como en el origen de los tiempos peronistas hay muchos jóvenes excluidos…demasiados!. Esa es una gran asignatura pendiente.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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Por María Herminia Grande.- Desde la aparición del justicialismo a mitad del siglo 20, Argentina vive en una cultura peronista. El justicialismo no nace virgen. Aparece abrazándose a la doctrina social de la iglesia; a predicamentos que consienten el derecho del trabajador y la reivindicación de la mujer como actora social y política del socialismo. Vino para continuar el trasvasamiento nacional y popular iniciado por el irigoyenismo hacia sectores que no habían sido incluidos: los más desposeídos. Históricamente respondió a liderazgos. Toda discusión interminable acababa cuando el jefe decidía. De acuerdo a quien fuese el líder, conductor, jefe del momento, las decisiones que siempre fueron finalmente responsabilidad de uno, tuvieron un perfil más o menos participativo. Recordar por ejemplo el cabildo abierto del peronismo, donde dos millones de personas pedían a Evita ser la compañera de fórmula del Gral. Perón en la segunda presidencia. Aunque parezca una nimiedad, no fue un asambleismo. Evita los escuchó… pero Perón decidió. Tal vez desde este hoy podamos ser comprensivos con aquella forma de interpretar y hacer política, si sólo recordamos que eran tiempos donde el 50% de la población no votaba por el solo hecho de ser mujer. El peronismo desarrolló errores pero consolidó un proyecto de nación. A tal punto que hoy en forma contraria a sus inicios, es el radicalismo, es el socialismo, los que toman como propios el lenguaje de la cultura peronista. Por eso más allá del signo político que gobierne, se puede decir que en Argentina existe un fenómeno que atraviesa la política y sus actores llamado peronismo. El peronismo en sus orígenes disputó poder y escribió su ideología. Hizo del partido la universidad del aprendizaje ideológico. Pero con el correr de los años, dejó de lado su universidad ideológica para sólo disputar el poder. El destierro de su ideólogo y la vejez de su humanidad hicieron que Perón no pudiese trasladar a sus partidarios la reconversión de su visión en muchos temas estratégicos del proyecto nacional y fundamentalmente en la forma de entender a la política. No tuvo las fuerzas físicas para desandar el camino de la violencia mostrando lo imprescindible de la paz. Podríamos desde este hoy analizar que algo parecido –el desfasaje de los tiempos-, le ocurrió al propio Balbín cuando no entendió que el camino de la coincidencia con el peronismo como marcaba Frondizi, era inevitable. Nuestra Argentina atravesada mucho más por la intolerancia que por la comprensión, vivió grandes involuciones en largos períodos de mordaza y silencio. Los jóvenes del 73 siendo hijos universitarios de padres obreros, olvidaron que tenían en su conocimiento la llave posibilitadora para la mayor de las transformaciones. Al optar por la violencia mostraron el fracaso de ese país y de esa concepción peronista que habían apostado a la superación a través del saber. En 1983 los sueños de los jóvenes se aunaron en una palabra: democracia. Alfonsín decía que con la democracia se come, se educa y se cura. Desde este hoy, sobre ese sueño inconcluso de Alfonsín, se podría decir que en 1983 los jóvenes sentían que en democracia no existe el miedo. Y el Dr. Alfonsín dio un paso trascendente para que ese sueño fuese realidad. Los jóvenes del 90 abandonaron muchos de sus sueños por desilusión. Cuando los jóvenes se desilusionan el país no camina, transcurre… Los jóvenes del 2000 se iban o soñaban con irse del país… Los jóvenes del 2010 debieran ser el producto del aprendizaje de los errores nuestros. Debieran ser los herederos capaces de concretar el sueño iniciado con Alfonsín para que con la democracia se coma, se eduque, se cure. Debieran ser los herederos de Duhalde cuando soñó con un país en plena producción para fustigar a la pobreza. Deberían ser los herederos de Cristina Fernández de Kirchner cuando prometió más institucionalidad y calidad a la democracia. Los jóvenes de hoy con la frescura de su rebeldía debiesen exigir batalla total y absoluta a la corrupción, dado que otra vez hoy, como en el origen de los tiempos peronistas hay muchos jóvenes excluidos…demasiados!. Esa es una gran asignatura pendiente.

Fuente: diario La Capital, Rosario, 07-11-2010.

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