ADEPA rechaza declaraciones de Kirchner

Con una frecuencia cada vez mayor, el Presidente de la Nación hace referencias negativas a la prensa escrita desde las tribunas políticas que su sector interno erige aquí y allá en el fragor de una destemplada campaña preelectoral. Esta tendencia del Dr. Néstor Kirchner, que la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) advirtiera con preocupación y puntualizara en distintas oportunidades, adquiere en estos días singular intensidad y peligrosidad. A lo largo de la semana que culmina, el Dr. Kirchner se refirió a cierta prensa corrupta, que lamentablemente no identificó como hubiese correspondido, para no echar sombras sobre el conjunto de los medios periodísticos. En cambio, sí lo hizo al ubicar la oposición a su gobierno en el diario La Nación y en la persona de su subdirector. El presidente se empeña en descalificar a medios escritos y a periodistas que objetan conductas y cuestionan acciones políticas del gobierno nacional. En su último discurso en la provincia de Neuquén, el presidente atacó con dureza a medios que “se esconden diciendo que son independientes”, para agregar: “pero en la Argentina llegó la hora de hablar con la verdad”. La frase es reveladora e inquietante por cuanto sus palabras sugieren que hay una única verdad, que es la que él encarna. Nos permitimos recordarle al Sr. Presidente que una de las tareas del periodismo independiente es investigar y cuestionar para encontrar, si la hubiera, una verdad distinta de la oficial. Esta recurrente actitud presidencial echa sombras sobre la pluralidad de ideas, enfoques y opiniones, que constituyen el sustento de una moderna democracia republicana que la Argentina necesita como insustituible plataforma de su definitivo desarrollo. El Dr. Kirchner, más allá de su indiscutido derecho a dar opiniones y a manifestar discrepancias, es bastante más que el jefe de un sector interno del oficialismo en campaña; es el presidente de la República, el primer mandatario de todos los argentinos, de los que piensan como él y de los que, legítimamente, no lo hacen. Por lo tanto, su alta magistratura y sus consecuentes responsabilidades le imponen el deber de la prudencia, virtud clásica de la política. Las fricciones cotidianas y los inevitables conflictos que en sus respectivos desarrollos generan la política y el periodismo son la sana consecuencia de los intercambios superadores que, aún desde la crítica y el disenso, suscita la búsqueda de un destino mejor para el conjunto de los argentinos. ADEPA rechaza la actitud asumida por el Dr. Néstor Kirchner y exige que la libertad de prensa sea garantizada en forma concreta, sin las confusiones ni la violencia verbal que suelen impregnar los discursos improvisados al calor de las tribunas proselitistas.

Buenos Aires, 6 de agosto de 2005.

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