Aborto en el Senado: primera reunión de comisión

Tiene en estudio cuatro proyectos referidos a aborto. Uno restringe las inconstitucionales excusas absolutorias del artículo 86 del Código Penal, dos las amplían y el último provocaría –en la práctica- la legalización irrestricta del aborto.

Por Mónica del Río (Buenos Aires)

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Por Mónica del Río

Presidida por la salteña Sonia Escudero se realizó ayer la primera reunión de la Comisión de Legislación Penal del Senado que tiene en estudio cuatro proyectos referidos a aborto. Uno restringe las inconstitucionales excusas absolutorias del art. 86 del Código Penal, dos las amplían y el último provocaría –en la práctica- la legalización irrestricta del aborto.

Proyectos

  •    Expte. S-62/09, de los puntanos Liliana Negre de Alonso y Adolfo Rodríguez Saá (Alianza Frente Justicialista). Elimina la no punibilidad en los casos de violación a mujer demente o idiota (art. 86, inc. 2)
    
  •    Expte. S-72/10, de Adriana Bortolozzi (FpV, Formosa). Incorpora a las excusas absolutorias los casos de anencefalia y de violación. 
    
  •    Expte. S-588/10, también de Adriana Bortolozzi. Incorpora a las excusas absolutorias los casos de anencefalia y de violación, este último dentro de las 12 semanas de gestación. 
    
  •    Expte. S-397/10, de Elena Corregido (Alianza Frente Justicialista, Chaco). Cofirmado por: los fueguinos José C. Martínez y María Rosa Díaz (ambos del ARI), Teresita Quintela (Partido de la Victoria, La Rioja), Nanci Parrilli (FpV, Neuquén) y Ana María Corradi De Beltrán (Santiago Viable, Sgo. del Estero). Legaliza el aborto cuando corre riesgo la vida o la salud de la madre, eliminando la actual exigencia de que ese peligro no pueda ser evitado por otros medios y extendiendo el concepto de salud al “completo bienestar físico, mental y social” lo que equivale a la legalización irrestricta del aborto. En ningún caso se requerirá autorización judicial o la intervención de un Comité de Bioética, el plazo para practicar el aborto es de tres días, los profesionales de la salud podrán hacer objeción de conciencia pero todo centro de salud estará obligado a “garantizar los recursos físicos y humanos” para que se realice el aborto, de no hacerlo le cabrían las penas contempladas en el art. 248 del Código Penal (prisión de un mes a dos años e inhabilitación especial por doble tiempo). Aunque lo anterior ampara cualquier solicitud de aborto el proyecto expresamente menciona, además, la legalización del aborto en casos de violación y cuando “la mujer necesita recibir tratamiento médico, y este estuviera contraindicado durante el embarazo”. 
    

Los oradores

Marta Alanís, Coordinadora de “Católicas por el Derecho a Decidir” (CDD): se definió como “católica”. Contó que proviene de una familia católica pero que fue reflexionando sobre lo que aprendió “como dogmático”. En la juventud se relacionó con la Teología de la Liberación que, afirmó, “entronca con el feminismo”. Citó a una “teóloga brasilera” que decía que “el aborto no es pecado” y añadió que “fue perseguida por Ratzinger cuando estaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe”. Reivindicó el “derecho al aborto” y aseguró que la mayoría de las católicas argentinas se identifican con esto, pero no lo dicen “para no exponerse”. Dedujo que si el 80% de la población es católica y se practican 500.000 abortos anuales “existe un desacato silencioso al Vaticano y a la jerarquía”. Dijo que “cada embarazada decide cuando su feto es persona” (sic) y reclamó aborto a petición hasta la semana 12 y en cualquier momento en los casos de violación.

Mario Sebastiani, Ginecólogo del Hospital Italiano: es uno de los médicos que más ha bregado por la legalización del aborto en el país. Reclamó “una normativa clara” para atender la salud. Se refirió al concepto de salud como bienestar “biofísico, psíquico y social”. Sostuvo que los 500.000 abortos que se practican al año implican “muerte y clandestinidad”.

Carolina De la Fuente, Psicóloga, especializada en el Síndrome Post Aborto: describió el “vínculo” que se genera entre madre e hijo desde el momento de la concepción y explicó que “el aborto provoca la ruptura de ese vínculo”, un hecho traumático que lleva a la mujer a “deshumanizar al hijo” (con eufemismos como “acabar con el atraso”, “eliminar el coágulo”…). Mencionó los síntomas del síndrome post aborto, si la mujer es consciente habitualmente llora y elabora el duelo, si no, manifestará apatía y decaimiento. Afirmó que el sentimiento de culpa genera “conductas autodestructivas”. “Los canales para descargar la agresividad se rompen con el aborto” y sobreviene el insomnio y las pesadillas con imágenes recurrentes. Refirió que el trauma que provoca la violación, genera en la mujer “impulsos agresivos que hay que acompañar y encauzar”.

Fernando Toller, Abogado, Profesor de Derecho de la Universidad Austral: habló de objeción de conciencia, “un derecho humano fundamental”. Les anticipó que en este país “hay muchas personas dispuestas a ir a la cárcel” para no traicionar sus convicciones. La libertad, protegida por la Constitución, aseguró Toller, exige que nadie sea forzado. Pidió que le permitan a los que piensan distinto “pensar como quieran y vivir como piensan”. Planteó a la objeción de conciencia como contrapartida de la “obediencia debida”. Solicitó que la objeción de conciencia individual ampare también a los empleados del centro de salud que no son profesionales (al chofer de la ambulancia, a los que tienen que limpiar el quirófano…) y reclamó que se permita la objeción institucional. “Una persona jurídica no es una entelequia es un grupo de personas” y “no puedo perder al asociarme, con fines útiles, derechos universales”, enfatizó.

Ricardo Bach de Chazal, Abogado, autor del libro El aborto en el derecho positivo Argentino: encuadró al aborto como una violación a los derechos humanos destacando que desde la concepción las personas tienen derechos y que dentro de esos derechos es fundamental el derecho a la vida. Señaló la inconstitucionalidad de las excusas absolutorias. Al referirse al “peligro para la vida de la madre” enfatizó que “no hay una vida que valga más que la otra” y al analizar el “peligro para la salud de la madre” marcó que “la salud y la vida son bienes de distinta jerarquía”. “Todo supuesto de aborto implica la privación arbitraria de la vida” afirmó, y mostró después que esto, además, se opone a la normativa de rango constitucional vigente, describiendo particularmente los alcances de la Convención de los Derechos del Niño.

Lucila Larrandart Titular del Departamento de Derecho Penal de la UBA, Juez de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de San Martín: comenzó por abultar, de un modo increíble, las estadísticas sobre mortalidad materna y el número de mujeres que mueren por practicarse un aborto. Describió tres modos de abordar legalmente el aborto: la penalización total, la despenalización total y la despenalización en algunos casos particulares como contempla el art. 86 del Código Penal. Solicitó para esto último una redacción que no le deje al médico ningún margen de duda a la hora de practicar el aborto.

Al término de las exposiciones la senadora Parrilli le replicó a Toller que a la mujer que quiere abortar “también hay que dejarla pensar como quiera y vivir como piensa” y recordó que en Neuquén, su provincia, los abortos están reglamentados. Finalmente, con una actitud inédita en un senador de la Nación, requirió la opinión de Sebastiani sobre lo expuesto por Toller y la de Alanís sobre lo manifestado por De la Fuente. Tras la descalificación de Toller y De la Fuente concluyó el “democrático” debate.

Fuente: Notivida, Año X, Nº 705, 9 de junio de 2010.

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