9 de Julio: ¿cuánto nos falta todavía para ser un país libre?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol Rafaela (FM 90,9) que conduce Emilio Grande (h.). En el contexto de crispación que vive la Argentina es el momento del encuentro, el diálogo, respetar al que piensa diferente, no calumniar.

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Por Emilio Grande (h.).- El martes pasado se celebró el 9 de Julio en todo el país con diferentes actos por cumplirse el 197 aniversario del Día de la Independencia, como así también hubo homilías interesantes en los tedeums en las distintas catedrales. Al respecto, varios prelados se pronunciaron en sus mensajes. El administrador diocesano Gustavo Montini señaló delante del gobernador Bonfatti, el intendente Castellano y otras autoridades en la Catedral San Rafael: “El gran problema de nuestra Nación libre es que la independencia en oportunidades degenera en individualismo, que arrastra como consecuencia la ruptura de un pacto de confianza absolutamente necesario para construir una Nación. La desconfianza deriva de nuestra falta de credibilidad y por tanto de autoridad, de nuestra incoherencia de vida, de nuestro cambio de discurso según el escenario en el que nos movemos, de nuestra descalificación por el que piensa distinto, de nuestra búsqueda desmedida por el poder. Contamos con innumerables habilidades individuales, ahora ¡cuánto nos cuesta el trabajo en conjunto!”. Al presidir el tedeum por el 9 de Julio en la catedral de Tucumán, al que no acudió la presidenta Cristina Fernández, el arzobispo Alfredo Zecca recordó que “el Santo Padre Francisco nos ha dicho reiteradamente que desea una Iglesia pobre al servicio de los pobres”, pero advirtió que “esto no puede convertirse en un eslogan que se repite irresponsablemente”. El prelado aseguró que los grandes males del país son fruto de la ausencia de Dios y repitió el llamado que los obispos argentinos hicieron en 2008, cuando aseguraron que “existe la capacidad para proyectar, como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos. Sí, anhelamos poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social”. El arzobispo de La Plata Héctor Aguer dijo que “un gesto significativo de religiosidad y de patriotismo nos reúne para conmemorar, meditando y orando, un nuevo aniversario de la independencia nacional”. Tras advertir que “si faltan aquellas mediaciones imprescindibles para un buen gobierno, difícilmente se afianzarán la concordia y la justicia y no podremos gozar de prosperidad y de paz”, sostuvo que “no hay prudencia política auténtica sin honestidad, esto es, sin decencia, probidad, honradez. Todos sabemos sobradamente que ningún país puede prosperar de modo duradero si en lugar de la prudencia reina la insensatez y si se registra en él un índice elevado de corrupción¨, aseveró. Podría seguir haciendo citas de otros prelados, pero en el contexto de crispación que vive la Argentina es el momento del encuentro, el diálogo, respetar al que piensa diferente, no calumniar, para pensar juntos: ¿cuánto nos falta todavía para ser un país libre?

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