“Está surgiendo una generación de gente que define con perspectiva una cosa mayor: hay proyectos detrás de todo esto”

Es la opinión del Dr. Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Nacional de Letras, miembro de la Academia Nacional de Educación y miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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MHG: El 13 de junio se conmemora el “Día del escritor”. Quien ha dado la razón de ser a dicha fecha, es Leopoldo Lugones. Hombre que tuvo un compromiso importante con su tiempo y con lo que sucedía en nuestro país… Recalco esto, en un momento, en que necesitamos de quienes tengan la mente serena, más clara, para poder entender lo que nos está pasando… PB: En primer lugar cabe señalar que Lugones tuvo un arco de evolución ideológica de la extrema izquierda, fue un anarquista enloquecido, incendiario, anticlerical, contra todo el sistema democrático; a una posición de derecha, muy cerrada, muy nacionalista en sus últimas etapas. La gente puede decir que él cambió de opinión, ante esto recuerdo lo de Jean Jaurés cuando alguien le dijo ¿usted no estaba sentado del otro lado? –recordemos que la posición ideológica se definía según el lado en donde se estaba sentado en la Cámara- , Jaurés contestó: “he pasado de un extremo al otro de la sala, pero no he tomado nunca boletos de retorno”. Hoy hay gente acomodaticia que según los momentos va situándose, son oportunistas. Lugones nunca medró con los cambios de su posición ideológica y tuvo esta conducta que no es conocida en Argentina por la dirigencia actual. Es decir cada vez que cambió de posición, lo dijo públicamente, lo escribió y lo publicó. Dijo “señores, no soy más conservador”, “no soy más liberal”, “no soy más anarquista”, “no soy más masón”… todo lo fue diciendo públicamente y lo firmó. Frente al gatopardismo y esta especie de camaleónica actitud que tienen tantas personas…Lugones definió con toda precisión su posición, lo que le generó muchos enemigos…

MHG: ¿Era un tránsfuga? PB: Sí, pero en el buen sentido… Se ve que usted leyó a Séneca… En la segunda carta, Séneca dice que hay dos tipos de pensadores: uno es el tránsfuga, el que va atravesando, el que tránsfuga los terrenos y va cambiando según lo que entiende que hay que cambiar, porque como decía Ameghino “Yo cambiaré tantas veces de posición y de concepción, cuantas veces encuentre razones para ello”. Nada que ver con esta cuestión de los ideólogos fijos que quieren que la señora realidad se ajuste a su actitud y que no saben que a las mujeres hay que seducirlas, acercarlas al proyecto de uno, esta gente que baja la realidad a una cuadrícula y quiere que la realidad se pliegue, lo cual a veces logran por un tiempo hasta que la realidad rompe la cuadrícula. Y el otro tipo de pensador es el camaleónico, que es quien va cambiando según el color y la situación. Lugones está entre los dos. Es un hombre que fue cambiando y explicando por qué cambiaba, como si tuviera él una obligación pública en hacerlo. Él sabía que era representativo, por eso lo hacía. Lugones terminó del lado de la derecha, ante esto toda la izquierda argentina lo condena. Si hubiera terminado en la izquierda sería un héroe nacional. El decreto nacional para publicar las obras completas de Lugones nunca se cumplió. Yo empecé esa tarea ayudado por la ciudad Rosario. Se creó una editorial, Editorial Pasco, a cargo del Sr. Castellani, a los solos fines de publicar la obra de Lugones, ahora se dedica a otra cosa, y dos comerciantes de Rosario, a los cuales nunca conocí, sé que uno de ellas tenía una fábrica de aceites, respaldaban con su dinero la publicación de la obra de Lugones. Publicamos cuatro tomos, yo entregué ocho enteros de los 53 de los cuales la mitad, o sea 22, eran obras desconocidas de Lugones. ¡No conocemos la mitad de la obra de Lugones!, que está dispersa en diarios, revistas y demás. Cuando llegamos al cuarto tomo, nos agarró el 2001 y nos volteó. Cuando quise retomar, al editor le faltaba el respaldo porque los comerciantes perdieron sus empresas. Yo preparé los tomos, pero nos los pude publicar. Como han vencido los derechos de autor, este año estoy preparando el primer tomo de la obra lingüística de Lugones para que la Academia la publique. A partir de ahí seguiremos. Cada vez que voy a una provincia, me meto en la escuela, o en el Colegio Normal del lugar, para ver las actas de los años 1901 ó 1902 cuando él anduvo de inspector nacional. Me maravillo con esas actas, no observaba sólo clases de literatura, también de química, matemática, etc.. Son de una visión de anticipo pedagógico increíble, incluso las voy a presentar ante la Academia de Educación. Este aspecto de Lugones no se conoce para nada.

MHG: Hay que rescatar a Lugones PB: Hay que rescatarlo. Si las cosas se dan, voy a publicar en la Academia de Educación, todas las actas de observaciones. En una de ellas dice por ejemplo: “es necesario que el chico de la escuela aprenda a manejar la cámara fotográfica. Deben salir por el barrio a sacar fotos para que quede fijada la realidad del barrio para cuando irrupcione y cambie. Es necesario que entrevisten a los viejos del barrio para recoger las historias”. ¡Esto lo dice en 1901!. Es el hombre más integrado en cuanto a cultura que hemos tenido en el país y creo que uno de los hombres más dignos en responsabilidad social y política que hemos tenido.

MHG: Al ser un hombre tan cuestionado ¿cómo se logró que sea él quien, en definitiva, represente a los escritores en su día? PB: En primer lugar porque él estuvo en la fundación de la Sociedad de Escritores junto con Payró, y en el momento en que ese eligió el día aún no soplaban vientos tan encendidos contra él. Aunque siempre fue un hombre polémico. Ayudó a Uriburu en la desastrosa revolución del 30. Se le ofreció un puesto en la Biblioteca Nacional, no lo aceptó. Se quedó en la Biblioteca de Maestros, donde trabajó toda su vida. Le ofrecieron varios cargos y los rechazó todos. No medró con el poder.

MHG: Actuó de acuerdo a sus convicciones… PB: Por eso le tengo muchísimo respeto. En las etapas primeras y finales, yo no coincido mucho con él; pero hay que hacer un ejercicio mental para entender que un hombre puede tener ideas revolucionarias e incendiarias en una etapa de su vida y en última instancia cumple con lo que dice el proverbio popular “a los 20 años se es incendiario y a los 40, jefe de bomberos”.

MHG: ¿Por qué cree que en Argentina se condena a quien va hacia la derecha, no ocurriendo lo mismo para quien va a la izquierda? LPB: Pregúntese usted por qué la gente siempre habla de fascismo y nunca de estalinismo, o de cubanismo, o fidelismo. ¿Se olvidan de lo que ha sido Fidel? Uno que lo conoció cuando surgió lo acompañó con manifestaciones a favor en las plazas; pero cuando a los 6 años se vio que no cambiaba y se entraba en una especie de congelamiento político y de las libertades, salimos otra vez a protestar, por lo cual estuve preso. Todos hablan de fascismo, y el gordo pelado Musolini es un “niño de teta” al lado de Stalin. Se fue instalando en el imaginario popular que lo dominante es esto y no lo otro.

MHG: Hay una situación paradójica que estamos viviendo en nuestra ciudad. En estos días se conmemora el natalicio del Che Guevara y la ciudad se prepara con diferentes festejos para ello. Me pregunto en primer lugar ¿qué hizo el Che por Argentina? Y segundo, seguramente como Lugones el Che fue fiel a sus convicciones, pero el fin justificó los medios, y cuando debió recurrir a la violencia, lo hizo, no fue un Gandhi… PLB: Son ciertas las dos cosas, fue fiel a sus convicciones y el uso de la violencia. El Che tiene un perfil al cual hay que rescatar, y es el de la reacción frente a las injusticias, a los regímenes opresores, en esto indudablemente fue notable. Pero es cierto, él tuvo una visión más allá de la Argentina, una visión hispanoamericana, pero lo que hizo a veces frente a gobiernos bien constituidos fue llevarle la contra procesos democráticos. Lo que pasa es que hay que preguntarse una cosa ¿qué cantidad de gente ha leído los diarios del Che Guevara para saber cual es su pensamiento?…Hay mucho de camiseta con su foto que en definitiva perjudica su imagen porque lo hace como de estar de moda… eso es peligroso

MHG: A propósito de entender las lecturas, cuéntenos sobre este manual “No seamos ingenuos. Manual para la lectura inteligente de los medios” PLB: Lo acabamos de publicar con Editorial Santillana, al cual yo quería titular “Para avivar giles”, pero eso no se vendería más que en Argentina; entonces le pusimos “No seamos ingenuos”, en el sentido que no creamos que los medios en general son un espejo de la realidad y una ventana sin vidrios de colores frente a la realidad y que toda la labor que hacen los comunicadores es objetiva. En definitiva la labor de los comunicadores es la aspiración de la objetividad, pero somos gracias a Dios sujetos entonces le ponemos color, toque y demás. En cuanto a lo de inteligente hay que primero saber que significa esa palabra: es leer adentro. El intelectual no es el que tiene mucha lectura sino el que sabe leer adentro de la realidad. Hay que superar las apariencias, no quedarse con el colorete y ver lo que hay detrás. Ir al esqueleto de la cosa. Este Manual presenta en cada uno de los capítulos un lenguaje mediático, el de la radio, el gráfico, el de la publicidad, de la televisión…

MHG ¿Está la placa roja de “Crónica TV”? PLB: No porque encarece mucho el libro. Incluso en la publicidad tuvimos que describir los avisos porque no lo pudimos reproducir ya que significaba un desgaste económico enorme. Volviendo al tema del Manual, es para padres, docentes y el público interesado para que sepan en primer lugar cuáles son los lenguajes y cuál es su retórica, para que “enconociendo” -como decía Adolfo X- la retórica y los medios de suasión, persuasión y enlabiamiento que el lenguaje de cada medio tiene, usted no sea pasivo y no sea manipulado por ellos. Tratamos de despertar la libertad frente a los medios. No es contra los medios, sino saber moverse frente a los medios. Estamos en un ecosistema mediático, vivimos en él con sus grandezas y miserias y hay que aceptarlo así, rechazar esto es idiotez y desubicación. Entonces hagamos lo posible para que la gente pueda manejarse con más libertad, con más independencia en este medio. Ayuda a maestros, a padres y para el público en general.

MHG: Desde su compromiso como escritor, y en particular pienso que lo escrito tiene una trascendencia superior a la palabra, a la imagen, aún en el ecosistema mediático que usted mencionaba anteriormente ¿qué está sintiendo en la Argentina de hoy? PLB: creo que recién ahora se despiertan las voces para decir lo que se piensa de la realidad. Había sobre el país una especie de temor de compromiso, de decir algo que lo perjudique. El miedo a correr riesgo, el “no te metás”. La gente ha empezado a opinar, lo curioso que lo está haciendo en todos los campos. Y lo que usted dice tiene razón: lo que se escribió queda. Me pregunto cuánta gente que hecho loas hasta del discurso de los políticos de esta gestación, con qué detergente van borrar eso. Está faltando un poquito más de decisión, pero claro, hay problemas institucionales, habla el presidente de una institución y la pone en riesgo. Algo notable es descubrir el discurso de gente que no es política, como lo vemos en el caso de esta patriada del campo, en las barricadas escuchamos a gente que habla con un discurso claro, correcto, nítido. Está surgiendo una generación de gente que define con perspectiva, cosa que no es la mera reacción de protestar contra algo o alguien, sino se va a una cosa mayor, hay proyectos detrás de todo esto, quizá en algunos casos en forma inconciente pero que se puede hacer conciente en el tiempo.

MHG: Lo que usted advierte ¿se corresponde con la formación educativa que tuvo en su momento Argentina? PLB: Es toda gente de más de 40 años. Son aquellas personas que se pueden rescatar con una formación más o menos orgánica, que en los últimos diez años ya se ha perdido.

MHG: Hay mucha gente que está en los piquetes con formación universitaria… PLB: Es así, en este momento tengo frente a mi, y es el libro que voy a recomendar, el cual se llama “Saber a hablar”, es excelente, fue publicado por el Instituto Cervantes, es el trabajo de un conjunto de personas coordinado por el famoso Antonio Bris de la Universidad de Valencia, especialista en oralidad. Mi obsesión es esta: que la gente tome conciencia que la palabra oral es más importante que la palabra escrita en la vida cotidiana. Porque usted apela, habla, se comunica, protesta en la calle: hablando, y esto ha ido desapareciendo hasta de la docencia. Estamos discapacitando a los ciudadanos del futuro. Le revelo algo que tengo in mente: crear en la Academia un Observatorio de la Oralidad para poco a poco ir metiéndonos en esto que es la lengua de todos los días, para que la mejoremos, para que todos los trámites de la vida diaria, que en su 90% se hacen oralmente, vayan haciéndose más dialogantes, más correctos, más claros. O sea las tres “c”: claro, correcto y conciso.

Fuente: www.mariaherminiagrande.com.ar

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