¿Se viene otra crisis lechera?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Mitre Rafaela (FM 91,9) que conduce Emilio Grande (h.). Acá está en juego el bien común de una parte importante del tejido social y los actores involucrados en este conflicto tienen que relegar sus intereses particulares y mezquindades económicas por el bien de la lechería.

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Parece mentira pero en la cuenca lechera más importante del país se encuentra en otra crisis al reducirse el precio del litro que paga al productor: de 0,83 pesos pasaría a 0,73, medida que dispone el gobierno nacional con la anuencia de las industrias. En este sentido, unos 1.200 productores se reunieron en la vecina localidad de Nuevo Torino y aprobaron que en caso de concretarse la medida empezarán con un plan de lucha con bloqueos a fábricas para desabastecer el consumo y la implementación de piquetes. En este contexto, hay que mencionar en julio de 2005 se aumentó el porcentaje de las retenciones a las exportaciones de leche en polvo y quesos, con la posterior quita de reintegros. Este gobierno nacional no solamente no tiene un plan integral del campo y en este caso el sector lechero si no que además alimenta sus enfrentamientos con un funcionario como es Guillermo Moreno –secretario de Comercio Interior-, que seguirá en el futuro gabinete de Cristina de Kichner, y busca implementar medidas con el objetivo de frenar la inflación, pero no repara en el aumento del gasto público. Conviene recordar que esta situación crítica no es de ahora sino que viene de años cuando en marzo de 2002 en la que los productores realizaron medidas de fuerza, obligando a la industria a sentarse a negociar no solamente la fijación precio sino también el sistema de regulación de la oferta cíclica para evitar la sobreoferta y la escasez, la previsibilidad y sustentabilidad del sector, contar con laboratorios por fuera de las plantas industriales. En cuanto a los números, en 1982 había 16.700 tambos en la provincia de Santa Fe y actualmente existen alrededor de 4.700 tambos. Un tambo emplea a una persona cada 50 ha y la soja a la que muchos productores ya optaron utiliza una persona cada 500 ha. También hay que decir que el campo está desprotegido por la falta de infraestructura acorde para sacar la producción: con caminos en malas condiciones y en los días de lluvia se tornan intransitables, como así también las rutas no tienen controles de carga a nivel provincial y por ejemplo la ruta 70 está bacheada y emendada con parches. El jueves 6 de diciembre los productores se volverán a reunir en San Francisco. Todavía se está a tiempo de frenar la concreción de otro paro como en ocurrió en marzo del 2002. El sector de la producción está dispuesto a dar batalla hasta las últimas consecuencias; la posibilidad de evitarse depende que el sector industrial no acepte las disposiciones del gobierno nacional. Acá está en juego el bien común de una parte importante del tejido social y los actores involucrados en este conflicto tienen que relegar sus intereses particulares y mezquindades económicas por el bien de la lechería.

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