¿Cambia la política exterior argentina?

Con los EE.UU. se criticó su política exterior unilateral, el enfoque a la lucha contra el terrorismo y seguir insistiendo con el llamado “consenso de Washington”, que incluye el apoyo al ALCA. Paralelamente, en los temas de seguridad internacional, Argentina evitó cualquier conflicto.

Por Rosendo Fraga

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Se entregó el uranio enriquecido de las plantas argentinas, que el gobierno de Bush temía cayera en manos del terrorismo. No se reclamó por la presencia militar de EE.UU. en Paraguay, como sí lo hizo Brasil. Se permitió que entraran tropas al país con motivo de la Cumbre de Mar del Plata, sin solicitar autorización al Congreso. Estos gestos hicieron que el Pentágono decidiera mantener la asistencia militar a la Argentina aunque el país no diera la “inmunidad” requerida para las tropas de los EE.UU., resolviendo que los “aliados extra-OTAN” justificaran la excepción. En lo económico, se mantuvo un discurso de confrontación con el FMI, al cual se le adjudicó responsabilidad en la crisis, postergando la posibilidad de un acuerdo y rechazando aceptar sus condiciones. Y simultáneamente se pagaron todos los vencimientos con puntualidad durante dos años y medio, siendo la Argentina el país del mundo que más dinero remitió al organismo. Esta política contó con el aval de Washington, principal accionista del organismo. En la región, se cuidó mantener un punto intermedio entre Brasil y Venezuela. No se compartió con Lula su ortodoxia económica, su buena relación con el FMI y actitudes como la participación en el Foro de Davos, al que concurren los empresarios más importantes del mundo. Tampoco se acompañó a Chávez en sus provocaciones contra Bush y en su alianza política con Fidel Castro. Fueron tres ejes coherentes, en función de los cuales Kirchner pareció aplicar en política exterior la frase de Perón, “cuando usted tiene que doblar a la derecha ponga el guiño a la izquierda”.

Un cambio aún impreciso

Después de ganar claramente las elecciones del 23 de octubre, en la Cumbre de las Américas, Kirchner enfrentó abiertamente a Bush y terminó elogiado por Chávez, Castro y Evo Morales; y ahora visita Venezuela. Entonces, ¿Esto indica un cambio en la política exterior al iniciarse la segunda parte del mandato?. Pareciera que la relación energética con Venezuela, adquiere más importancia que el vínculo con Brasil. Washington percibe que Kirchner en la Cumbre rompió el equilibrio, alejándose abiertamente de EE.UU. En la relación con el Fondo, la compra de bonos por parte de Venezuela, parece ser la alternativa para mantener la independencia, al no contar con el apoyo de Washington dentro del organismo internacional. La pregunta es si este conjunto de actitudes constituyen un giro táctico para asumir una postura de centro-izquierda en la política exterior o se trata de un cambio en la misma. Kirchner en las próximas semanas emitirá gestos hacia Washington y Brasilia, buscando el centro que parece haber abandonado. Posiblemente lo logre, pero seguramente le será más difícil con el principismo de la política exterior de EE.UU., que no contempla sutilezas.

Rosendo Fraga

Fuente: El Tribuno (Salta) en www.notiar.com.ar.

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